La MUD requiere nuevos voceros y más transparencia
La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) sufre el cisma más grave desde su nacimiento, el 23 de enero de 2008, tras la juramentación de los cuatro gobernadores electos de Acción Democrática (AD) ante la Asamblea Nacional Constituyente.
“Mientras esté en la Unidad el señor Ramos Allup, yo no voy a seguir en esa Mesa”, dijo el martes Henrique Capriles, dirigente de Primero Justicia, quien asegura que el secretario general de la tolda blanca está detrás de la subordinación de sus cuatro copartidarios al Gobierno nacional.
Todos hablan de refundar la colación opositora. Incluso de formar una nueva alianza, aunque ninguno dé pistas claras sobre dónde comenzar.
“Lo primero que tiene que hacer es renovar su línea discursiva, el país no está comprando discursos de críticas, ataques y de confrontación al Gobierno. Quiere un discurso de construcción, de propuestas y de conciliación”, señala Luis Aguilar, politólogo y experto en análisis de escenarios.
El especialista explica que los venezolanos están hastiados de la MUD repita a diario cuáles son sus problemas —escasez de alimentos, de medicinas, etc.—, pero también de que el presidente Nicolás Maduro no los resuelva.
“Es necesario cambiar los liderazgos, los voceros. La línea discursiva de María Corina Machado, Freddy Guevara, del mismo Henrique Capriles y Henry Ramos Allup. Tienen que desaparecer un tiempo de la vocería principal y dar paso a nuevos actores políticos”.
Aguilar le da nombres y apellidos de los que, a su juicio, pueden ser sustitutos competentes: Miguel Pizarro y Juan Requesens, de Primero Justicia; Stalin González, de Un Nuevo Tiempo.
“La MUD tiene que sincerarse en cuanto a sus objetivos, entender que el enemigo único es el Gobierno, y que solo unidos pueden hacerle frente política y electoralmente al oficialismo”.
Claridad
María Alexandra Semprún, profesora de Sociología Política, añade que para renovarse, la oposición tiene que plantearse si realmente se busca un cambio, cómo se quiere lograr ese cambio y si la comunidad acepta a los voceros de los partidos que integran la MUD.
“La vocería tiene que asumirla una persona con credibilidad. Jesús ‘Chúo’ Torrealba la tuvo en su momento. Edgar Zambrano es una persona que inspira confianza y tiene un discurso muy coherente. Sobran talentos en la oposición”.
Semprún estima que esta división no representa un fracaso para la MUD, ya que gracias a sus gestiones se avanzó en cuanto a la opinión que tiene la comunidad internacional sobre los problemas que sufren los venezolanos.
“Tiene credibilidad internacional. El mensaje de la MUD, de ahora en adelante, debe ser firme. Tener transparencia, porque a muchos les generó molestia que se hicieran negociaciones de las que nadie sabía”.
Superar la MUD
“La MUD como alianza fracasó”, afirma el politólogo Jorge Villasmil. A su juicio, el motivo es elocuente: “no tuvo la capacidad de cumplir sus objetivos históricos, que serían materializar el cambio tan anhelado por la mayoría de los venezolanos”.
Habría que crear otra alianza opositora, añade, en la que se incluya —además de los partidos— a los gremios, iglesias, ONG y todos los sectores que se sientan descontentos con el Gobierno nacional y que estén dispuestos a reimpulsar la democracia.
“Esa nueva alianza debería ser, en principio, una iniciativa de la sociedad civil organizada. Yo no creo que sea el momento de liderazgos personalizados. Deberían venir liderazgos colectivos. Ciertas ONG defensoras de Derechos Humanos, como Foro Penal, y muchas otras que han hecho un trabajo muy interesante para reseñar la tragedia venezolana”.
El primer deber de esta nueva alianza es reconstruir la confianza de sus seguidores en la posibilidad del cambio, y crear una hoja de ruta que les demuestre cuál es el camino a seguir.
“Esta es una situación muy penosa, pero superable”.
