El diario plural del Zulia

La quincena y el cestatique no pueden llenar la nevera

Cobrar la quincena ya no significa nada para cubrir los gastos de más de dos semanas en la casa. Junto a la cestatique se convierte en “sal y agua” al momento de comprar los productos de la cesta básica.

Cuando ha pasado la mitad de la quincena ya la nevera está vacía. Queda solo con agua, hielo y luz”, dice Graciela Torres, una ama de casa que aún acude al mercado Santa Rosalía a realizar sus rutinarias compras cada quincena.

En el mercado lo que se observa es una competencia patrocinada por la inflación. Las hortalizas superan a las proteínas, años atrás, nadie lo creería. En esta carrera no hay ganador, pero sí un perdedor: el pueblo. Comprar verduras es cosa de ricos, comprar pollo o carne también. Vivimos la “economía del caos”, como dice Víctor Salamerón.

Diestros en economía y agroproducción coinciden en que los costos elevados son producto de la inflación, carencia de insumos y las erradas políticas económicas que el Gobierno aplica, aunado a la crisis política y social que genera inseguridad en los canales de distribución de la nación.

El más gritón del mercado periférico de la Limpia es él, tiene más de 30 años esforzando su gañote para que ninguna verdura se deje de vender. No suelta el pedazo de cartón que siempre tiene en la mano para espantar las moscas, y con mucha experiencia, sabe calcular sin necesidad de utilizar el peso, lo que sus clientes meten en las pequeñas bolsas de plástico. “Señora, esas tres papas hacen 2.500 bolívares”, dice muy confiado. Alfonso González es un profesional en su oficio, cuenta que la vida comercial ya no es como la de antes, con esa que la gente ya no compra lo que necesita sino lo que medio puede. “Ni con tres sueldos la gente podrá llenar la nevera, el problema no es lo que la gente se pueda ganar en un trabajo digno, aquí el problema es que el Gobierno no deja que los productores multipliquen sus ganancias, aquí a todos nos tienen cercados”.

Werner Gutiérrez, exdecano de la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia (LUZ) desde el año 2016 advierte el colapso en materia agroproductiva de las hortalizas y verduras en todo el país. Según sus estudios, en la superficie de siembra disminuyó en el 2016 un 75 %. En el eje Guárico-Sur de Aragua, zona productora de cebolla y tomate, el área sembrada descendió un 90 %.

La señora Torres sale con una bolsa de que contenta porque su hijo mayor cobró el cestatique de ciento y pico mil, pero, al abrir la puerta de la carnicería, el semblante de su rostro cambia rotundamente. “Mijo, ¿Cómo me vais a vender un kilo de carne a 13.500 bolívares?, será que la ralle pa´que merinda el mes”.

Las reacciones de los ciudadanos dejan en evidencia una economía que agoniza. Los tiempos de cólera se viven en cada comercio, donde el kilo de pollo en varios establecimientos está por encima de los Bs. 8.000, la carne molida en Bs. 12.500 y las mollejitas y el higado entre 9.000 y 10.000 bolívares por kilo.

Emmanuel Borgucci, profesor de de LUZ, explica que el Gobierno debe pensar en la activación de una economía que apunte a grandes volúmenes de producción. “El Gobierno tiene que pensar en una economía a gran escala, y para producir barato como ellos quieren, pues hay que producir en mayor proporción. Una economía moderna se basa en grandes volúmenes”. El experto dijo que el nuevo problema que se suma a la débil economía venezolana es la inseguridad que las barricadas ocasionan, lo que ha elevado el costo de los rubros y pisoteado el ingreso mensual de los trabajadores, y señaló que el dólar no oficial continúa haciendo daño a todas las estructuras económicas, generando irregularidades que no son controladas por el Estado. “Los transportistas aumentan los fletes y eso se ve en el producto final, precios elevados, padece el más indefenso, el mismo pueblo”, detalla Borgucci.

Guerra avisada

Fuentes ligadas a los productores y distribuidores de la Grita y en la Fría, estado Táchira, relatan que, entre ellos, imponen reglas de “guerra” para distribuir. “Aquí nos ponemos de acuerdo para distribuir todos o para que nadie distribuye”, comenta un distribuidor, quien prefirió que no se revelara su identidad. Hace semanas, comunidades de esas poblaciones contaron que cinco camiones se rehusaron a la medida de no distribuir y los mismos productores lanzaron los cargamentos de vegetales y otros productos, para que se perdiera la mercancía.

El encargado de un supermercado privado de la ciudad constató esta información. Contó, de forma anónima, que la distribución de alimentos está siendo afectada por la inseguridad, además de el alza en los precios ha disminuido el abastecimiento en los anaqueles al 100 %. En el área de hortalizas, de un 100 % los proveedores han despachado solo un 25 %. “De 100 cestas de verduras, esta semana solo recibimos 10, la gente mira los precios de los productos y se ríen, creen que es parte de una broma, pero así estamos, hay crisis y el país entero lo sabe”, dijo el supervisor de carga del supermercado, quien pidió no ser identicado.

Joyerías o fruterías

Comprar frutas para muchos resulta casi imposible. En las fruterías, mercados y supermercados se exhiben en mesones y vitrinas tal cual si fueran las más preciadas joyas. El kilo de cambur está entre Bs. 1.600 y 1.700; el de melón, entre 2.300 y 2.640; y el de piña, entre 1.300 y 1.550, guayabas y fresas entre 2.000 y 2.500 por kilo. Por lo bajito, el gasto total es de Bs 13.030, para adquirir las señaladas, lo que significa la quinta parte de un sueldo mínimo. Doña Torres no se cansa de caminar hasta dar con algún alma de Dios que le venda a buen precio y así poder estirar al máximo el bono alimentario. “Lo que llevo alcanzará para una semana, eso si divido las porciones de poquito en poquito porque en mi casa tengo cinco hartones que si me descuido me comen a mí, esta odisea se tiene que terminar algún día, mi familia y yo resistimos gracias a Dios”.

Nicolás Ortega, Comerciante

«Estamos mal, no vendo casi nada, la cosa está negra, no sabemos pa’dónde vamos a llegar, la gente mira los productos y se va asombrada»

Arminda Soto, Ama de casa

«En casa se come una vez al día, es la dieta de Maduro. Nos acostumbramos a comer una sola vez a golpe de 4 de la tarde, andamos pero aquitos»

Precios de infarto

Zanahoria: Bs. 8.500
Lechuga: Bs. 7.000
Tomate: Bs. 3.500
Repollo: Bs. 2.500
Papa: Bs. 4.000
Brócoli / Coli or: Bs. 7.200
Cebolla: Bs. 6.000

Carne y pollo de lujo

El kilo de pollo se encuentra en Bs. 7.800, en cuanto a carnes, de segunda en Bs. 14.000 y cortes de primera entre 15.000 y 17.000 bolívares. En supermercados venden un pollo entero de dos kilos y medio en Bs. 20.000.

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