En 96% se redujo la masa laboral de la Zona Industrial
Poco más de 30 años tiene en el suelo la otrora productiva Zona Industrial de Maracaibo, convertida en un enorme cementerio de galpones sumidos entre basura y oscuridad, donde apenas sobreviven menos de 10 compañías que florecen entre espinos a punta de empeño de sus empresarios fundadores.
Industria de Metal y Madera (Idimeca) es una de ellas. En su visita a Versión Final, su fundador, Elio Miccio, lamentó que el ingenio, la inventiva y el ímpetu emprendedor esté tan subvalorado en Venezuela, el país que lo enamoró y en el cual, a pesar de todo, sigue creyendo fervientemente.
Recordó que con algunos detractores, se atrevió a fundar la Cámara Empresarial de la Zona Industrial de Maracaibo y San Francisco (Cezimar) con el fin de consolidar la producción.
“Cezimar fue creada pensando en el empresario. La creamos en 1980 y hasta el año 2004 respondió a esa política. Desde 2004 hasta hoy, la esencia de la cámara se distorsionó y asumió una política que se apartó de los empresarios. Cezimar persigue hoy otros objetivos, humanos, sociales, asumiendo un rol de capacitación en otras áreas pero distanciados del interés primario que era el de respaldar la iniciativa empresarial”, explicó el fabricante nacido en Italia, pero autodefinido como venezolano, maracucho.
Porcentaje alarmante
Miccio llama a perder el miedo de hablar y replantearse los objetivos en razón de una urgente necesidad.
“El Gobierno debe escuchar al empresario, porque un país que no produzca es un país destinado al fracaso. El Estado debe preocuparse por crear condiciones para que el empresario produzca y haya crecimiento sostenido, sino seguiremos estancados”.
Miccio recordó que en 1970, la Zona Industrial de Maracaibo albergaba más de 30 mil trabajadores, “hoy solo subsisten 3 mil, lo que se traduce en la reducción en un 96,7 % de la masa laboral, principalmente acentuada en las dos últimas décadas de abandono del complejo industrial”.
Su empresa, Idimeca, en sus mejores años, contó con una nómina de 400 trabajadores, la cual se reduce hoy a solo 15 empleados que padecen los fuertes rigores de la crisis.
Objetivos desvirtuados
La Compañía para el Desarrollo de la Zona Industrial de Maracaibo (Condima) garantizó en su momento, 1969, apoyo al empresario, condiciones dignas de trabajo y crecimiento.
“Cezimar surgió como un instrumento para crear un condominio de respaldo a los empresarios con sus departamentos de contabilidad, jurídico, publicitario y el condominio encargado de la limpieza, arborización y ambiente y así funcionó, pero se acabó”.
De complejo a gallinero
“Me han robado cables, válvulas, motores y se paga un dineral por la vigilancia privada. El complejo está hecho un basurero, las calles deterioradas, esto se convirtió en un gallinero”, señaló el empresario.
En cuanto a la producción, Miccio recordó que tal fue el incentivo en la década de los 80, que Venezuela entera mercadeaba con el material de laminado producido en Idimeca —en la Zona Industrial— hasta llegar a altos volúmenes de exportación.
“Exportamos laminado a Estados Unidos con un éxito tremendo y todo eso se producía en la Zona Industrial y así como nosotros, otros empresarios que fabricaban tuberías, palas mecánicas, plástico, etcétera, este era un parque próspero, pero se perdió el crédito, el financiamiento y principalmente el objetivo de producir y se sustituyó por la discordia entre compatriotas”.
