Vladimir Villegas a VERSIÓN FINAL: “Hay enemigos del diálogo que mandan a los demás a matarse”
Vladimir Villegas es en la actualidad uno de los periodistas más influyentes del país. Es de los pocos que tiene buena relaciones con el Gobierno y con la oposición. Hasta el 2007 ocupó cargos
de confianza en el gabinete de Hugo Chávez. No se arrepiente de apoyar al fallecido líder revolucionario, no obstante, es crítico de las decisiones que toma su heredero político, Nicolás Maduro.
Vladimir recibió al equipo de Versión Final en Globovisión. Faltaban 20 minutos para iniciar la edición del programa y se disculpó por no poder atender a la entrevista de manera más formal. Luego de saludar a todas las maquilladoras y al equipo de producción del canal inició la entrevista mientras recibía maquillaje. No perdió la concentración y respondió sin titubeos todas las preguntas del Repiqueteo:
—¿En qué momento Vladimir Villegas decidió desentenderse del chavismo, luego de ser funcionario de confianza del presidente Chávez por tantos años? ¿Cuál fue el detonante?
—Cuando vino la reforma constitucional del 2007, no estuve de acuerdo con buena parte de esa reforma y presenté mi renuncia al Gobierno. El punto de quiebre fue en noviembre de ese año.
—En estos días, quienes se rebelan en contra del Gobierno denuncian que son perseguidos. ¿No teme ser castigado por volverse disidente?
—Bueno, yo soy periodista y quizá mi trabajo incomode al Gobierno. Yo no ando pendiente si me están persiguiendo o no. No puedo descartar que eso pueda ocurrir, pero no lo tengo planteado. Lo que puedo decir es que estamos ante un gobierno alérgico y reactivo contra la crítica, y algunos de sus funcionarios tienen malas ideas en ese sentido.
—¿Existe verdaderamente el chavista arrepentido? La situación que atraviesa el país estaba cantada para muchos. ¿Qué le sorprende de las consecuencias de decisiones tomadas por el antecesor de Maduro como expropiar terrenos, encarcelar a la disidencia y politizar las instituciones del Estado?
—Hay mucha gente en la oposición que asume una actitud de “perdonavidas” con todo aquel que sale del chavismo como si en su momento no hubiera cometido errores o no hubieran apoyado gobiernos que pusieron la torta en Venezuela. La torta que estamos viviendo no es la única torta que han puesto en el país. Hay gente que cree que todo tiempo pasado está exento de pecado. Con respecto a lo otro, no me arrepiento de haber apoyado a Chávez, yo, incluso en el 2007, me separé del Gobierno. Ahora, sí te puedo decir que en buena parte de estos años he recibido grandes lecciones en materia de democracia y de economía a partir de lo que no se debe hacer.
—¿A qué juega el Gobierno al impedir las elecciones?
—Juega a su propio miedo, juega a impedir confrontarse con la realidad del país, a impedir someterse al veredicto del pueblo. Están intentando por la vía de maniobras de corto vuelo imponer el modelo de partido único que Chávez intentó y que afortunadamente fue derrotado en su momento.
—¿Si la salida de este Gobierno no es electoral, entonces, cuál es la vía?
—¡Bueno ,vale! No traje la bolita de cristal (risas). La salida tiene que ser electoral. No apuesto a salidas de otra naturaleza, porque cuando se buscan salidas violentas o que no vayan a tomar
en cuenta a la voluntad popular, terminan en remedios peores que la enfermedad.
—De llegarse a concretar la transición, ¿quién sería la persona más idónea para conducir ese proceso: un empresario o un político?, ¿Lorenzo Mendonza? ¿Henry Ramos Allup?
—Tiene que ser un ciudadano que tenga elementos de muchos venezolanos. A lo mejor ese venezolano hay que mandarlo a hacer en un taller especializado,pero creo que hay muchas personasque pueden asumir esa tarea. No me atrevo a poner nombre, pero puede ser una sorpresa.
—¿Cuáles son las aspiraciones políticas de Vladimir Villegas? Se llegó a decir que pudiera sustituir a Jesús “Chúo” Torrealba como secretario ejecutivo de la MUD. ¿Es eso viable?
—Yo no puedo decir de esta agua no beberé, aunque no tengo sed. Lo de sustituir a “Chúo” fue una travesura de Nitú Pérez, la primera olla envenenada que lanzó en 2017. En lo único que nos parecemos “Chúo” y yo es en el corte de pelo. Somos amigos de hace muchos años y esa versión que surgió fue un dardo envenenado.
—¿Cómo evalúa la instalación del Comando Antigolpe? ¿A quién quieren meter miedo?
—Quieren meter miedo a todo el que piensa diferente al chavismo, al Gobierno, pero además, es un instrumento que busca criminalizar a todo el que tenga una crítica. Entonces se presta para cualquier cosa, para detenciones arbitrarias allanamiento de inmunidad parlamentaria violando la Constitución, para cualquier tipo de medida que pase por los canales regulares de justicia. Se pasa por encima de tribunales, fiscalía y el Parlamento. Yo no estoy de acuerdo con esa instancia. Yo creo que el comando que deberíamos tener en Venezuela es el de los tres golpes: desayuno, almuerzo y cena, para garantizarle la papa a 30 millones de venezolanos.
—¿Para cuál guerra se prepara el Gobierno, si las estadísticas hablan de un repunte de la criminalidad. De hecho, el mismo día de los ejercicios militares asesinaron al animador de La Bomba, Arnaldo Albornoz?
—Esa guerra es más fantasiosa que otra cosa. Cuando tiene un verdadero enemigo interno que está acabando con nuestra juventud, que acaba con las familias venezolanas, que llena de dolor a mucha gente. La delincuencia, una delincuencia que, incluso, cuenta con la impunidad y la doble militancia de muchos policías que en sus horarios libres trabajan con la delincuencia.
—En materia comunicacional, ¿qué pasará con los periódicos en el país si la Corporación Maneiro no agiliza la entrega de papel a los medios impresos?
—Esa corporación no debería llamarse Alfredo Maneiro sino malas maneiras (risas).
—Y en el caso de las televisoras, ¿cómo ve las amenazas con las concesiones?
—La propia hipersensibilidad del Gobierno lo lleva a tomar decisiones de esa naturaleza. Por ejemplo, Globovisión tiene dos años con la concesión vencida, Unión Radio también está en la misma condición. Es un mecanismo de presión y extorsión a los medios.
—En otro tema, usted se ha sido defensor del diálogo, ¿cree que estos encuentros sirvieron para oxigenar al Gobierno?
—Hay gente que es enemiga del diálogo y mandan a los demás a matarse. Hay enemigos del diálogo que quieren salidas violentas, pero no son capaces de salir a las calles a dar la cara. Pero yo, como no estoy dispuesto a dejarme matar y que lo hagan con mis hijos, yo no creo en salidas violentas. Venezuela tiene que abrir camino a una solución negociada. No estoy de acuerdo con el diálogo como se ha llevado, pero sí creo en el diálogo como método para resolver conflictos.
—Por último: Maduro dijo que si liberaban al independentista de Puerto Rico, Oscar López Rivera, él haría lo propio con Leopoldo López. ¿Qué le parece que ahora diga fue un comentario jocoso?
—Una mala jocosidad, el Presidente debió cumplir con esa palabra. Yo veía más difícil que saliera López Rivera y Obama dio ese paso. Si Maduro hubiese cumplido contribuiría a generar un clima político favorable para el diálogo y solución de problemas en Venezuela. Él también fue preso político, estuvo en los calabozos de la Disip. Me parece que una persona que ha pasado por esa circunstancia debería cumplir con su palabra.
