Mejores promedios de LUZ quieren quedarse en el país
Caminar por sus pasillos se vuelve un rito al entrar. Decir y hacer conscientes las palabras escritas en su escudo: Post Nubila Phoebus (Después de las nubes el sol) pareciera estar en la mente de todos ellos, de todos los estudiantes que siguen haciendo historia en la Universidad del Zulia (LUZ).
En la semana del estudiante universitario, 768 de ellos fueron reconocidos por sus índices académicos. Promedios que se han ganado a pulso, en medio de recortes presupuestarios que solo les han alcanzado para tener a sus profesores en el aula. Han pasado un año con inconsistencias en los comedores, viendo cómo algunos de sus compañeros se desmayan por hambre. Han tenido que lidiar con el transporte público y sus desmanes porque no llegó la providencia para las rutas universitarias y, sin embargo, ahí siguen.
La visión de país que tienen es esperanzadora. Agradecen por tener la oportunidad de estudiar gratuitamente y contar con una de las mejores instrucciones del país, en una academia de reconocimiento: LUZ.
“Yo quiero quedarme. No quiero darle la espalda a mi país que me ha dado tanto, empezando por la educación que es gratuita”, menciona Alexa Medrano, estudiante del tercer semestre de Derecho.
En las universidades privadas esto no se repite. De un total de 20 entrevistados entre las dos casas de estudios de mayor prestigio en el Zulia, el 100 por ciento asintió ante la pregunta de si se irían del país al culminar su carrera.
El profesor universitario y sociólogo Miguel Ángel Campos bien lo determina. Cree que el nivel de responsabilidad de un estudiante de la universidad autónoma es más alto que aquel que pagó sus estudios.
“Corresponderle al país es un acto privado y los estudiantes de las universidades públicas autónomas tienen otra referencia, otra reflexión. El gran drama de Venezuela subyace en la irresponsabilidad de las instituciones y corporaciones".
Alexa quiere dejar aportes. Su mamá Lilia y su papá José le enseñaron el valor de la responsabilidad y la identidad nacional, a pesar de no ser venezolanos de nacimiento. “Ellos son de Colombia y les dolió mucho despegarse. No quiero repetir su historia”.
Para el sociólogo Ivers Carruso, el proceso de socialización de ascenso integral y de mejoría social en un país es la educación. “Los padres quieren que sus hijos vayan a la universidad para que se conviertan en creadores y constructores de una nueva Venezuela”.
El también profesor de LUZ habla de la formación que él les brinda a sus alumnos, preparándolos para dejar aportes sociales. Considera que hay un contexto en el que el joven se plantea que va a mejorar su calidad de vida con los estudios. “Hace una proyección, quiere graduarse y ser proactivo, desea trabajar de una vez para poder ayudar a su familia”.
Para él, el joven venezolano se encuentra en un conflicto porque no toma la decisión desde un punto fácil. Explica que la situación es compleja porque el joven también tiene sus arraigos, no en un nivel como en otras generaciones pero tiene sus arraigos culturales, territoriales, nacionales. “Ellos se ponen frente al espejo y dicen: necesito evolucionar, quiero apoyar a mi familia, quiero ser autónomo”.
Esos logros los ven cada vez más lejos en la Venezuela actual, sin embargo el estudiante de LUZ se repite: “Después de las nubes el sol”.


