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“Toto” Márquez: “No producimos ni la mitad que hace un par de años”

Hasta hace un par de meses, quedaban en el país 11 millones de cabezas de ganado. Para cubrir la demanda nacional —según el censo de 2014, hay 30.693.827 de venezolanos— son necesarios 30 millones de animales. Machiques de Perijá era uno de los municipios con mayor producción de carne y leche. Era. Ahora, solo quedan tres mil animales en su territorio.

El rebaño ha bajado por falta de inversión, dificultad para conseguir los insumos agropecuarios y el robo de ganado que azota a productores agropecuarios. Alfonso “Toto” Márquez, alcalde de esa localidad, ofrece un diagnóstico agropecuario del municipio que dirige.

—¿Cuál es el diagnóstico de Machiques de Perijá?

—Desde el punto de vista económico, que decanta en lo social, estamos en colapso. No producimos ni la mitad que hace un par de años. Por ejemplo, la leche: la planta de Lácteos Los Andes, expropiada por el Gobierno, recibe 17 mil litros diarios cuando hace un año o un poco más recibía un millón de litros al día. Solo se procesa 0.17 por ciento.

—¿Qué pasa con el matadero?

—Lo expropiaron. La última res que se mató fue hace diez años. Antes, eran de 300 a 400 vacas al día.

—En la actualidad, ¿cuántas cabezas de ganado hay en Machiques?

—Al cerrar el 2015, había 380 mil cabezas de ganado. Lo sabemos por las jornadas de vacunación que se hacen porque desde 2009 el Ministerio de Agricultura no ofrece estadísticas. En ese entonces, Machiques contaba con 430 mil cabezas de ganado. Disminuyó en 10 por ciento el rebaño.

—¿Cuáles son las consecuencias de no tener ganado?

— El productor debe ir a La Villa, Maracaibo, Santa Bárbara y Barquisimeto para matar su ganado. Entonces se incrementa el costo de la carne por el flete y el control sanitario se reduce. Al no haber inspección sanitaria en los mataderos, los riesgos aumentan. Y por último, beneficia el robo de ganado porque alguien lleva la carne a las carnicerías y no se sabe su procedencia. Todo eso le resta a este municipio, que es productor por excelencia. En otrora, cubríamos la demanda de leche y carne en el país.

—¿Cuál es el porcentaje general de la baja de la producción?

—No manejamos números. La producción del municipio está muy baja. Aquí solo se procesa leche en algunas queseras. El problema del país no es de industrialización, sino de producción. No se está procesando porque no se produce.

—¿Y en el caso de otros rubros?

—En 2008, en mi antigua gestión, suscribimos un convenio con la Gobernación del Zulia para comprarle el café a los yukpas de los asentamientos altos de la Sierra de Perijá. En ese momento logramos adquirir 400 mil kilos de café que se vendieron en los mercados locales y regionales. Hoy, se importa el café de Nicaragua. No se recoge en la Sierra. Los cultivos están infestados de broca, un insecto que perfora la nuez del fruto y hace que el café no pueda consumirse.

—¿Y en otros?

—Las cosechas de plátano, topocho, yuca y frutales están bajos. Se acaba de quemar casi toda la Sierra y tratamos de buscar recursos para que los yukpas subsistan. Se trata de un poblado indígena que vive por medio de la modalidad del conuco, de donde comen y venden.

—Desde la Alcaldía, ¿qué puede hacerse?

—Casi nada es competencia de las alcaldías. Ha habido un ataque contra la descentralización de los municipios. El Gobierno no cree en los liderazgos compartidos sino en el liderazgo único a través de la megalomanía del culto a la personalidad. Eso trae como consecuencia que el Ministerio de Agricultura no haya descentralizado ninguna competencia.

—¿Qué podría asumir la municipalidad si esa realidad cambiara?

—Vialidad agrícola, prestación de servicios con ambulatorios rurales y programas sociales en materia de educación y transporte. En este momento desarrollamos un programa de vacunación y desparasitación para pequeños productores que tengan menos de cien animales. Además, reparamos algunas vías agrícolas. Recientemente, inauguramos vías en los sectores campesinos Pekín, La Rosita, La Argentina, Unipón tres y Río Negro.

—¿Qué hace falta para que haya producción?

—Seguridad jurídica, personal y de mercado. No se consiguen semillas ni medicinas, tampoco fertilizantes ni herbicidas. En el país, hay 20 mil tractores paralizados por falta de repuestos. ¿Cómo aspira el Gobierno que haya comida en el país?

—¿Cuál es el porcentaje general de la baja de la producción?

—No manejamos números. La producción del municipio está muy baja. Aquí solo se procesa leche en algunas queseras. El problema del país no es de industrialización, sino de producción. No se está procesando porque no se produce.

—Y esto conlleva a un problema social…

—La deserción escolar en Machiques se incrementó en 40 por ciento. Los niños no tienen cómo ir a las escuelas. Los padres, si no tienen para comer, ¿cómo van a tener para enviar a los hijos al colegio? Tenemos 115 escuelas en el municipio. La municipalidad edifica un preescolar en San José, sector Las Cabimas. Nadie más ha construido una institución aquí. La seguridad es otro tema. En nuestra policía hay 109 funcionarios y no hay equipamiento.

—¿Qué pasa con los servicios públicos?

—El tema de los servicios siguen centralizado. En 2010, el Gobierno debió de entregar a las municipalidades la administración de agua. Se venció ese plazo y hasta hoy, no lo ha hecho. Las aguas servidas de Machiques tienen 40 años cayendo en el río Apón porque no existen plantas de tratamiento. Hace diez años que no se electrica un barrio. En cuanto al gas, la Alcaldía dotó de gas por tubería a los sectores San José, Las Piedras, Los Chichíes, Las Pastora y Tinaquillo, sumando así cinco mil 600 familias abastecidas. No nos han permitido ampliar con la red de distribución. En 2008, le devolvieron la tutoría a Pdvsa gas.

 

 

 

 

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