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Corea del Sur y China rechazan ofrenda de Takaichi al santuario Yasukuni

La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, enfrenta críticas de Seúl y Pekín por su ofrenda al santuario Yasukuni, símbolo del pasado militarista de Japón. Ambos gobiernos instan a Japón a reflexionar sobre su historia y a construir relaciones basadas en la confianza.

La controversia resuena en el este asiático. Este sábado, el Gobierno de Corea del Sur y China manifestaron su rechazo a la ofrenda enviada por la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, al santuario Yasukuni en Tokio, un lugar cargado de simbolismo por su conexión con el pasado imperialista de Japón.

Takaichi, en su calidad de primera ministra, envió la ofrenda para conmemorar el inicio del otoño, una celebración que el santuario bélico realiza durante tres días en honor a más de dos millones de japoneses caídos en guerras, incluidos 14 criminales de guerra condenados por tribunales internacionales por sus acciones en la Segunda Guerra Mundial.

Aunque no planea visitar el santuario durante las festividades, el Ministerio de Exteriores surcoreano expresó su "profunda decepción y pesar" por el envío de ofrendas por parte de representantes japoneses, enfatizando que estas acciones glorifican el pasado de agresión bélica de Japón y rinden homenaje a criminales de guerra. Seúl instó a los políticos japoneses a "afrontar la historia con honestidad" y a demostrar un arrepentimiento sincero por su pasado.

Desde la embajada china en Tokio, se condenaron las acciones de Japón, argumentando que el homenaje de Takaichi "allana el camino para la remilitarización" del país. La postura de Takaichi refleja la continuidad de sus predecesores, quienes han evitado visitas personales al santuario durante sus mandatos. La última visita de un primer ministro en ejercicio fue la de Shinzo Abe en 2013, mentor político de Takaichi.

Las visitas de líderes japoneses al santuario Yasukuni han generado históricamente protestas de países vecinos, especialmente de China y Corea del Sur, debido a las invasiones japonesas previas a la Segunda Guerra Mundial y el dominio colonial sobre Corea entre 1910 y 1945. Estas heridas históricas continúan influyendo en las relaciones diplomáticas de Japón con sus vecinos.

La tensión con Pekín se intensificó tras las declaraciones de Takaichi a finales del año pasado, donde sugirió que una posible agresión militar contra Taiwán podría activar un despliegue militar japonés en apoyo a Estados Unidos. Sin embargo, Tokio y Seúl han experimentado un acercamiento en años recientes, especialmente tras los avances en el reconocimiento de los trabajos forzosos durante la ocupación, lo que permitió reanudar en 2023 las visitas de alto nivel entre ambos gobiernos.

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