Nacho Montes de Oca | Desmontando las afirmaciones de Trump sobre Ucrania
En una reciente entrevista con Newsmax, Donald Trump realizó una serie de afirmaciones sobre la guerra en Ucrania que mezclan datos imprecisos, teorías desmentidas apropiaciones de afirmaciones de la propaganda rusa y simplificaciones engañosas. A continuación, un análisis punto por punto de sus declaraciones más controvertidas, contrastadas con datos verificables de fuentes oficiales, organismos internacionales y análisis de expertos.
Afirmación 1: "Los tanques subiendo por la autopista directamente a Kyiv tenían al general, que obviamente no era un general muy bueno, no hizo un giro a la derecha hacia el campo de cultivo... Dicen que se metió directamente en el barro. si no hubieran tomado ese giro a la derecha hacia la tierra, en lugar de subir por una autopista de concreto, habría terminado en un día."
Refutación: Esta versión de los hechos es una simplificación que no resiste el análisis militar ni la lógica básica. El barro del valle del río Irpin, al oeste de Kiev, sí obstaculizó el movimiento de algunos blindados rusos, pero por sí solo no frustró la ofensiva rusa. Las fuerzas rusas que avanzaron desde Bielorrusia sí utilizaron las carreteras principales, recorriendo aproximadamente 150 kilómetros por vía terrestre hasta las afueras de Kiev durante la primera fase de la batalla.
La versión del giro a la derecha es tan poco seria que no siquiera los propagandistas rusos se animan a sostenerla. Menos aun la idea de que “se iba a terminar en un día”, la guerra.
Los expertos señalan que el fracaso ruso en Kiev se explica mejor por fallos logísticos profundos, una coordinación deficiente y la feroz resistencia ucraniana. Las fuerzas ucranianas construyeron defensas preparadas, aprovecharon obstáculos naturales y demostraron una gran capacidad de mando orientada a la misión. Además, Rusia nunca logró la superioridad aérea, y las fuerzas ucranianas impidieron el control del aeropuerto de Hostomel, esencial para el plan ruso de tomar Kiev rápidamente. El barro fue un contratiempo, pero no la causa principal del fracaso.
Afirmación 2: "Zelensky no es un buen tipo para nosotros para tratar... Él no quiere llegar a un acuerdo. Dice que quiere llegar a un acuerdo, pero no lo sabe".
Falacia: Falsa dicotomía (blanco o negro). Trump presenta la relación con Ucrania como una elección binaria: o se le da dinero gratis o se le hace pagar. No contempla otras opciones, como la ayuda condicionada a reformas, la ayuda en especie, o los préstamos reembolsables.
Refutación: Zelensky ha manifestado en múltiples ocasiones su disposición a negociar, pero con condiciones claras. En octubre de 2022, firmó un decreto que declaraba formalmente "imposible" cualquier conversación con Vladimir Putin después de que Rusia anunciara la anexión de cuatro regiones del sur y este de Ucrania. Es decir, no es que Zelensky rechace negociar, sino que se niega a hacerlo con Putin tras las anexiones ilegales y ceder a términos de rendición que considera inaceptables y la Constitución de Ucrania impide hacer realidad.
El artículo que impide ceder territorio en la Constitución de Ucrania es el Artículo 2, que establece que "la soberanía de Ucrania se extiende a todo su territorio", que Ucrania es un Estado unitario y que "el territorio de Ucrania dentro de sus fronteras actuales es indivisible e inviolable". Complementariamente, el Artículo 17 dispone que "la protección de la soberanía y la integridad territorial de Ucrania... es la función más importante del Estado y asunto de todo el pueblo ucraniano", lo que refuerza la prohibición constitucional de cualquier cesión territorial.
El plan de paz de 10 puntos de Zelensky exige la retirada de las tropas rusas, el fin de las hostilidades y la restauración de las fronteras de Ucrania con Rusia. Estas condiciones son coherentes con el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas. La afirmación de que Zelensky "no quiere un acuerdo" ignora que fue Rusia quien rompió los acuerdos de Minsk y quien ha rechazado sistemáticamente las propuestas de alto el fuego.
Afirmación 3: "Biden dio cientos de miles de millones de dólares, probablemente $350 mil millones en equipo y dinero en efectivo a Ucrania".
Refutación: La cifra de 350.000 millones de dólares es una exageración significativa. Según datos del Congreso de Estados Unidos, hasta la fecha se han asignado aproximadamente 174.200 millones de dólares en fondos suplementarios de emergencia para responder a la invasión rusa de Ucrania. De esa cantidad, 110.700 millones (64%) fueron asignados al Departamento de Defensa y actividades relacionadas. Esto implica que el beneficiario colateral es el sistema de producción militar estadunidense al recibir el dinero de los contratos, el programa de retiro militar que se ahorra el costo de desactivación de los equipos enviados a Ucrania y el Pentágono, que renovó su arsenal gracias a este acuerdo. Ucrania se benefició, pero también vio cortada esa asistencia al llegar Trump al poder por segunda vez.
La Oficina de Rendición de Cuentas del Gobierno de Estados Unidos (GAO) confirma que alrededor de 113.400 millones de dólares fueron apropiados en los años fiscales 2022 y 2023. Hasta el 31 de diciembre de 2023, de esa cantidad se habían desembolsado aproximadamente 67.500 millones de dólares. La afirmación de Trump de "350.000 millones en efectivo" no tiene sustento en ningún registro oficial.
Afirmación 4: "Biden les estaba dando misiles, y se estaban vendiendo en el mercado abierto después de que llegaron a Ucrania".
Falacia: Afirmación sin evidencia (argumentum ad ignorantiam invertido). Trump lanza una acusación grave sin presentar ninguna prueba, y espera que la ausencia de refutación inmediata se convierta en prueba de su veracidad.
Refutación: No existe evidencia verificada de que las armas enviadas por Estados Unidos a Ucrania estén siendo revendidas masivamente en mercados abiertos. Las afirmaciones sobre tráfico ilegal de armas provienen principalmente de fuentes rusas, como la delegación rusa ante la ONU, que ha declarado que la militarización de la OTAN ha provocado un "aumento sin precedentes" del comercio ilegal de armas occidentales. Estas declaraciones carecen de verificación independiente.
Lo que sí está documentado es que Rusia ha difundido desinformación sobre el desvío de armas como parte de su campaña de propaganda. La comunidad de inteligencia occidental y los organismos de control de exportaciones de armas no han confirmado un patrón sistemático de reventa de armas estadounidenses en Ucrania. La afirmación de Trump, además, no cita ninguna fuente oficial que la respalde.
Afirmación 5: "Si me dices que Zelensky está otra vez disparando a refinerías, todo lo que está haciendo es hacer que el precio del petróleo mundial sea más alto... Creo que eso es una deshonra".
Refutación: Los ataques ucranianos contra refinerías rusas sí han tenido un impacto en el mercado global de diésel, pero la relación causal es más compleja de lo que Trump sugiere. Según la BBC, Trump ha culpado a Ucrania por la reducción de las exportaciones rusas de diésel y el aumento de los precios mundiales. Sin embargo, el propio Zelensky ha negado que los ataques sean la causa principal del alza, atribuyéndola a factores como la situación en el estrecho de Ormuz y otras tensiones geopolíticas.
Además, el conflicto en Medio Oriente ha dañado gravemente las refinerías en esa región, reduciendo la capacidad global de refinación y agravando la escasez de diésel. Es decir, el alza del diésel responde a múltiples factores simultáneos, no únicamente a los ataques ucranianos. Atacar refinerías rusas es una estrategia militar legítima para degradar la capacidad energética del enemigo, y el impacto en los precios globales es una consecuencia indirecta, no el objetivo principal.
Afirmación 6: "Están perdiendo en promedio 25.000. Ahora ese número está subiendo a 32.000... mayormente hombres, mayormente militares".
Refutación: Las estimaciones de bajas rusas varían según la fuente, pero las cifras que maneja Trump no coinciden con los datos disponibles. Según análisis independientes, las pérdidas rusas (muertos y heridos) han sido las siguientes:
- 2022: aproximadamente 106.700 bajas
- 2023: aproximadamente 253.200 bajas
- 2024: aproximadamente 430.700 bajas.
En términos de soldados rusos muertos (no heridos), una investigación periodística estimó que en 2022 murieron cerca de 20.000; en 2023, entre 47.000 y 53.000; y en 2024, casi 100.000. Las cifras mensuales promedio de bajas totales (muertos y heridos) en 2024 fueron de aproximadamente 1.180 por día, lo que equivale a unos 35.400 al mes. Las cifras de Trump (25.000-32.000) son plausibles como promedio mensual de bajas totales, pero él las presenta como si fueran muertos, lo cual duplica o triplica la realidad.
Afirmación 7: "Si la elección no hubiera sido amañada, si la elección de EE.UU. no hubiera sido amañada, eso nunca habría pasado. Esa guerra nunca habría pasado".
Falacia: Post hoc ergo propter hoc (falsa causa). Esta falacia consiste en asumir que, si un evento ocurrió después de otro, entonces el primero causó el segundo. Trump sugiere que como la invasión rusa ocurrió después de las elecciones de 2020, las elecciones "amañadas" fueron la causa de la guerra.
Refutación: No existe evidencia de que la invasión rusa de Ucrania haya sido causada por un supuesto fraude electoral en Estados Unidos. La teoría de que Ucrania interfirió en las elecciones de 2016 ha sido calificada de "ficción" por la propia comunidad de inteligencia estadounidense. Fiona Hill, exasesora principal de la Casa Blanca para Rusia, declaró ante el Congreso que la narrativa sobre la interferencia ucraniana es parte de un esfuerzo ruso para "debilitar" a Estados Unidos.
La verdad, según Hill, es que "Rusia fue la potencia extranjera que sistemáticamente socavó nuestras instituciones democráticas en 2016". El informe Mueller encontró ninguna conspiración entre la campaña de Trump y Rusia. Atribuir la invasión de Ucrania a un fraude electoral en EE.UU. es una teoría sin fundamento que ignora las causas reales del conflicto: la agresión imperialista de Putin y su negativa a aceptar la soberanía ucraniana.
Afirmación 8: "Tenemos el mejor equipo... Biden debería haberles hecho pagar. Dio cientos de miles de millones... No le hicieron pagar. No había nadie que pagar".
Refutación: La ayuda militar de Estados Unidos a Ucrania no ha sido gratuita en su totalidad. Según el Instituto Kiel, hasta junio de 2026, la UE y sus estados miembros habían proporcionado 226.000 millones de dólares en apoyo a Ucrania, mientras que el Reino Unido había aportado 26.100 millones. En el marco de la OTAN, se ha desarrollado la "Lista de Requisitos Prioritarios", mediante la cual los países europeos pagan para suministrar armas estadounidenses a Ucrania.
Trump ha exigido a Europa que reembolse a Estados Unidos por la ayuda militar prestada durante la administración Biden, reclamando más de 300.000 millones de dólares. Sin embargo, el Instituto Kiel rastrea solo 133.000 millones en ayuda total (militar, financiera y humanitaria). Es decir, la cifra que Trump reclama duplica con creces la ayuda realmente registrada. Además, los países europeos ya han asumido una parte significativa del costo, y la ayuda estadounidense ha sido en gran medida donaciones, no préstamos.
Afirmación 9: "Creo que necesitas una elección porque no hay nadie que me diga que la gente de Ucrania está satisfecha... Zelensky ha estado allí mucho tiempo".
Refutación: Ucrania no puede celebrar elecciones mientras esté en vigor la ley marcial, declarada el 24 de febrero de 2022 y renovada cada 90 días desde entonces. La Constitución ucraniana prohíbe explícitamente la celebración de elecciones durante la ley marcial, y extiende el mandato de todos los órganos electos hasta que esta se levante.
Zelensky ha declarado repetidamente que Ucrania solo podrá celebrar elecciones cuando firme un acuerdo de paz con Rusia. La afirmación de Trump de que "necesitas una elección" ignora que la ley ucraniana y la situación de guerra hacen imposible celebrar comicios en este momento. Además, la aprobación de Zelensky, aunque ha fluctuado, se ha mantenido relativamente alta en comparación con otros líderes en conflicto, y no hay evidencia de un rechazo masivo de la población ucraniana hacia su liderazgo.
Afirmación 10: "Creé, reconstruí nuestro ejército durante nuestro primer mandato, incluyendo la Fuerza Espacial. Empezamos la Fuerza Espacial".
Refutación: La Fuerza Espacial de Estados Unidos sí fue creada durante la administración Trump, específicamente el 20 de diciembre de 2019, cuando firmó la Ley de Autorización de Defensa Nacional para el Año Fiscal 2020. Fue la primera nueva rama militar desde 1947. Trump mencionó la idea por primera vez en marzo de 2018 y la convirtió en una prioridad personal.
Sin embargo, la afirmación de que "reconstruyó" todo el ejército es una exageración. La Fuerza Espacial fue una nueva rama organizativa que reorganizó funciones que ya existían en la Fuerza Aérea, no una expansión masiva de capacidades militares. Además, la creación de la Fuerza Espacial fue aprobada por el Congreso con amplio apoyo bipartidista, no fue una iniciativa exclusiva de Trump. El presupuesto inicial fue de 40 millones de dólares para el primer año, una cifra modesta en comparación con el presupuesto de defensa total.
Afirmación11: "Ucrania es culpable del faltante de misiles en Estados Unidos".
Refutación: La afirmación de que Ucrania es la única responsable de la escasez de misiles en Estados Unidos es falsa y desproporcionada. Los datos oficiales y los análisis de expertos demuestran que el agotamiento de los inventarios estadounidenses responde a múltiples teatros de operaciones simultáneos, siendo la guerra con Irán un factor determinante y mucho más reciente.
Los números de la ayuda a Ucrania son modestos en comparación con el consumo global. Hasta marzo de 2025, la asistencia militar total de Estados Unidos a Ucrania ascendía a 66.500–66.900 millones de dólares desde la invasión a gran escala, alcanzando los 69.700 millones si se incluyen las entregas desde 2014. En términos de sistemas específicos, Ucrania ha recibido aproximadamente 600 misiles interceptores Patriot durante toda la guerra, según declaraciones del asesor presidencial ucraniano Dmytro Lytvyn recogidas por The New York Times. Para diciembre de 2024, se habían transferido unos 847 misiles PAC-3 MSE, con un valor aproximado de 3.260 millones de dólares. En cuanto a los misiles tácticos ATACMS, las cifras son aún más reducidas: se estima que Ucrania disponía de alrededor de 50 unidades antes de la autorización para atacar territorio ruso en noviembre de 2024.
El contraste con el gasto en la guerra con Irán es abrumador. Según un estudio del CSIS, durante los 38 días de la operación "Epic Fury" contra Irán, Estados Unidos gastó entre 28.000 y 35.000 millones de dólares, con un costo diario cercano a los 1.000 millones de dólares. En ese mismo conflicto, las fuerzas estadounidenses dispararon más de 1.200 misiles interceptores Patriot -el doble de los que Ucrania ha recibido en toda la guerra-, a un costo unitario superior a los 4 millones de dólares cada uno.
Además, se lanzaron más de 1.000 misiles de crucero Tomahawk, aproximadamente diez veces la compra anual que realiza el Pentágono. El costo de las municiones ya disparadas contra Irán se estima en unos 25.000 millones de dólares, según Mark Cancian, del CSIS. El propio Cancian señala que la producción anual de misiles Patriot de Lockheed Martin es de 750 unidades al año, insuficiente para reponer los aproximadamente 1.500 misiles Patriot que se estima fueron disparados en la guerra contra Irán.
Ucrania nunca recibió misiles Tomahwak como afirma Trump.
Afirmación: 12 "Rusia puede perder un millón de hombres, y tienen muchos otros millones de hombres detrás de ellos. Ucrania no tiene ese tipo de mano de obra".
Falacia: falsa analogía. Trump reduce la guerra a una resta aritmética: Rusia tiene más millones, Ucrania tiene menos, por lo tanto Rusia gana.
Refutación: Esta afirmación es una falacia de simplificación demográfica. Trump presenta la guerra como una simple resta aritmética -Rusia tiene más millones, Ucrania tiene menos, por lo tanto, Rusia gana-, ignorando que el potencial humano de un país no equivale a su capacidad militar real. De ser así, estaría afirmando que China es un adversario que ya ganó una posible confrontación con EEUU. La población total no es lo mismo que la capacidad de reclutar, entrenar, equipar y sostener soldados en el frente. Menos aun un indicativo de la potencia de combate que se define por la tecnología, las doctrinas, la experiencia y una serie numerosa de factores.
Rusia tiene una reserva de movilización de aproximadamente 23,5 millones de personas, según declaraciones del jefe de la Oficina Presidencial ucraniana, Andriy Yermak. Sin embargo, esa cifra es teórica: no existe ninguna capacidad logística, de entrenamiento ni de mando para movilizar a millones de personas simultáneamente sin colapsar la economía y la sociedad rusas. El propio Kremlin lo sabe: por eso ha evitado una segunda ola de movilización obligatoria desde 2022 y depende de un modelo de reclutamiento pagado, con bonos y salarios altos, que ya muestra signos de agotamiento.
Los números reales de reclutamiento ruso contradicen la imagen de una reserva infinita. En 2025, Rusia reclutó aproximadamente 406.000 nuevos soldados (contratistas, voluntarios y movilizados). En el mismo período, sufrió alrededor de 419.000 bajas, lo que significa que el ejército ruso en Ucrania no creció ni un solo soldado: permaneció estancado en unos 711.000 efectivos. Para 2026, el jefe de las fuerzas armadas ucranianas, Oleksandr Syrskyi, estimó que Rusia necesitaría reclutar 409.000 personas más solo para mantener el frente y continuar la formación de nuevas divisiones, lo que exige 1.120 reclutas por día, sin un solo día de pausa. A finales de abril de 2026, Rusia había firmado solo 127.000 contratos, un 31% del objetivo anual.
Además, Rusia no puede construir una reserva estratégica. El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) evaluó en diciembre de 2025 que las fuerzas rusas "actualmente son incapaces de construir una reserva estratégica" y están "constantemente" activando su reserva operativa para sostener el combate, lo que deja vulnerables sus flancos y ha permitido contraataques ucranianos exitosos en Kupiansk y Dobropillia. La conclusión del ISW es contundente: "las limitaciones sobre la mano de obra militar disponible de Rusia, en contraste con su superioridad numérica general en población, son una restricción severa para las operaciones rusas".
Ucrania, por su parte, enfrenta una crisis demográfica real, pero no está inmovilizada. Sigue movilizando hasta 30.000 soldados al mes, y ha introducido contratos para voluntarios de 18 a 24 años con bonos de 24.000 dólares para atraer a jóvenes que antes no eran elegibles. Y este mes liberó mas terreno del que ocupó Rusia.
En resumen, Trump confunde población total con potencia militar efectiva. Rusia tiene más habitantes, pero no puede movilizarlos todos: su reclutamiento pagado ya no cubre las pérdidas, no puede formar una reserva estratégica, y cada nuevo soldado que envía al frente tiene un costo económico y político que el Kremlin no está dispuesto a pagar. La guerra no es una resta de millones, sino una competencia de calidad, logística, motivación y sostenibilidad. En esa competencia, la ventaja demográfica rusa es mucho menos decisiva de lo que Trump sugiere.
Afirmación 13: Trump citó a una ucraniana que dijo que Zelensky destruyó el país.
Falacia: Generalización apresurada (muestra sesgada). Trump toma el testimonio de una sola persona cuya identidad ni siquiera verifica y lo presenta como representativo de toda la población ucraniana.
Refutación: la identidad de la mujer citada no tiene sustento para ser corroborada y es sospechosamente ambigua. Análisis independientes sugieren que la entrevista que Trump menciona podría corresponder a Yulia Mendel, ex portavoz de Zelensky, ahora favorable a la narrativa rusa y quien ha criticado públicamente a su antiguo jefe y lo ha calificado de "dictador". Mendel renunció en 2021 y desde entonces se ha convertido en una crítica cada vez más alineada con el discurso del Kremlin. Presentar a una exfuncionaria descontenta como "una joven ucraniana" representativa de la población es una falacia de generalización: se toma un caso atípico y se presenta como si fuera la norma.
Incluso si fuera una cita legítima, Trump usó el testimonio de una mujer ucraniana no identificada para afirmar que "Zelensky ha destruido nuestro país" y que los hombres ucranianos "no tienen piernas, no tienen brazos". Esta cita, sin embargo, presenta un problema de representatividad: se trata de una sola voz entre millones de ucranianos, y la evidencia demuestra que no refleja la opinión mayoritaria de la población.
Las encuestas desmienten la idea de un rechazo masivo. Según el Instituto Internacional de Sociología de Kiev (KIIS), en septiembre de 2026 el 54% de los ucranianos confiaba en Zelensky, frente a un 41% que no lo hacía -un balance neto de +13 puntos porcentuales-. En enero de 2026, la confianza era del 59% (con un 35% de desconfianza). Incluso en los momentos más bajos de su popularidad, Zelensky ha mantenido una confianza superior al 50%, algo que muy pocos líderes en conflictos prolongados pueden sostener.
Lo que Trump omite es el efecto de sus propias críticas. Cuando Zelensky ha enfrentado presiones externas -como su choque con Trump en la Casa Blanca en febrero de 2025-, su popularidad no cayó, sino que subió. Según el KIIS, la confianza en Zelensky pasó del 57% antes del enfrentamiento al 69% en marzo de 2025 y al 74% en mayo de ese año. El politólogo ucraniano Volodymyr Fesenko señala que las declaraciones de Trump exigiendo cambiar de líder "tendrán el efecto exactamente contrario": los ucranianos se unirán en torno a Zelensky frente a lo que perciben como una injerencia externa.
Es cierto que Ucrania ha vivido escándalos de corrupción en el círculo de Zelensky, protestas por el despido del ministro de Defensa Mijailo Fedorov y un clima de desgaste tras años de guerra. Pero estos problemas internos no se traducen en un apoyo a las tesis de Trump sobre la legitimidad de Zelensky ni en un deseo de capitular ante Rusia. Como resume el politólogo Igor Reiterovych: "Cuando Trump dice que hay que cambiar de presidente, niega a los ucranianos el derecho a decidir por sí mismos cuándo hacerlo".
Cerremos con un dato de contraste: pese a las denuncias de fraude y de ser el responsable de iniciar la guerra, Trump nunca pidió el reemplazo de Putin ni elecciones limpias en Rusia. Zlensky le ofreció hacerlas si garantiza 90 días de tregua. Trump no mencionó esa oferta.
Conclusión:
El giro de Trump no es un hecho aislado ni una simple diferencia de opinión o un defecto entendible de un fabulador: responde a un patrón documentado de alineamiento con Moscú que se ha acentuado en los últimos meses. Múltiples análisis señalan que Trump ha internalizado la narrativa del Kremlin "casi en su totalidad", repitiendo casi sin elaboración propia los dichos rusos sobre la ilegitimidad de Zelensky y la supuesta voluntad de paz de Putin, hasta el punto de que el propio portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reconoció públicamente que las declaraciones de Trump sobre Ucrania "están muy en línea con la posición de Rusia".
Este alineamiento se ha materializado en acciones concretas: la firma de un acuerdo para importar diésel ruso -que Zelensky calificó como "un regalo a Putin"- y la exigencia de que Ucrania deje de atacar refinerías rusas, mientras Trump guarda silencio ante los bombardeos rusos contra infraestructura civil ucraniana.
Las motivaciones son múltiples: el precio del diésel se ha convertido en un arma electoral antes de las midterms de noviembre, y Trump necesita un "gran malo" en la historia para justificar el alza de los combustibles, papel que ahora asigna a Zelensky.
A esto se suma una afinidad ideológica con la lógica de esferas de influencia que comparte con Putin, y una relación personal con el líder ruso que sus críticos describen como "deferencial" desde hace años.
En conjunto, sus declaraciones no son errores aislados ni simple ignorancia: forman parte de una estrategia coherente que, en la práctica, beneficia a Moscú y debilita la posición de Kiev en cualquier negociación futura.
Las afirmaciones de Trump sobre Ucrania mezclan datos inflados, teorías desmentidas y simplificaciones que no resisten el escrutinio de los hechos.
Desde la cifra de ayuda militar hasta la causa del fracaso ruso en Kiev, pasando por la supuesta reventa de armas y la responsabilidad de Zelensky en las negociaciones, sus declaraciones distorsionan la realidad de un conflicto que ha costado cientos de miles de vidas y que exige un análisis riguroso, no narrativas basadas en la repetición dócil de argumentos elaborados en el Kremlin.
