Puigdemont no asumirá la jefatura de la oposición al regresar a Cataluña
La figura de Carles Puigdemont, presidente de Junts, se mantiene en el centro del debate político catalán incluso desde su exilio en Waterloo, Bélgica. En una reciente conversación con el periodista Jordi Basté para el programa "Pla seqüència" de La 2 Cat, dejó claro que, al ser aplicado el marco de amnistía que le permita regresar, no asumirá el rol de jefe de la oposición, puesto que considera inapropiado que un expresidente de la Generalitat "controle" al actual president.
Puigdemont, consciente de que la Cataluña que dejó en 2017 ha cambiado radicalmente, desea "descubrir esta realidad" y escuchar a las nuevas generaciones. Su retorno no será solo un regreso físico, sino un intento de conectar con una sociedad que ha evolucionado en su ausencia.
Recordó su huida en 2017, cuando se vio obligado a abandonar el país para evitar la detención tras la declaración unilateral de independencia. Aquella noche, huyó en coche, no en el maletero, como algunos han especulado, sino cómodamente vestido en el asiento trasero, y pasó su primera noche en el Hotel Chambord de Bruselas. "Estaba dispuesto a quedarme toda la vida aquí a cambio de proteger la institución", enfatizó, refiriéndose a la presidencia de la Generalitat.
En su relato, también reveló un episodio que ilustra la tensión de su situación: intentó comprobar si estaba siendo vigilado al enviar a alguien a conducir su coche desde Bélgica hasta su hogar en Sant Julià de Ramis, sin que las autoridades lo detuvieran. "No pasó nada. No lo pararon en la frontera", aseguró.
En un giro inesperado, el 8 de agosto de 2024, Puigdemont intentó entrar en el Parlament durante la investidura de Salvador Illa. Sin embargo, al ver el dispositivo policial, optó por escapar. "No solo no fui en el maletero, sino que tengo unas imágenes que lo demuestran", añadió, dejando entrever que en su momento revelará más detalles.
El expresidente también recordó una ocasión en la que fue llamado a declarar ante una "comisaría antiterrorista francesa", donde una juez española lo acusaba de ser el líder de una organización criminal. Aunque se ofreció a declarar ante los franceses, se negó a hacerlo ante la juez española, quien finalmente retiró la citación.
Antes de que Junts jugara un papel crucial en la investidura de Pedro Sánchez en 2023, un emisario del PSOE lo visitó en varias ocasiones, ofreciéndole un trato que no incluía la amnistía que Puigdemont exigía. "Solo aceptaría una amnistía, que era una solución política", recordó.
Desde el inicio de su exilio, ha contado con la protección de voluntarios que se turnan para vigilar su residencia, un apoyo que ha sido vital para su seguridad. El alquiler de su hogar en Waterloo se financia a través de donaciones, reflejando el respaldo que aún conserva entre sus seguidores.
Cuando finalmente regrese a Cataluña, su primer deseo es visitar el cementerio de Amer (Girona) para rendir homenaje a sus padres, quienes fallecieron durante su tiempo en el exilio. Un regreso que, sin duda, simboliza más que un simple retorno físico a la tierra que dejó atrás.
