Ángelo Heredia, capitán condenado a 18 años de prisión: “Me obligaron a implicar a María Corina”
A las 11:20 de la noche del pasado 1 de octubre concluyó el juicio por el caso Brazalete Blanco. La sentencia fue dictada por el Tribunal Tercero de Primera Instancia en Funciones de Juicio con competencia en materia de terrorismo, presidido por la jueza Alejandra Verónica Romero Castillo.
Las penas más severas recayeron sobre los efectivos militares procesados, con condenas que alcanzaron hasta 18 años de prisión. El capitán retirado del Ejército, Ángelo Julio Heredia Gervacio recibió la pena más alta por el delito de conspiración.
Heredia representa individualmente uno de los casos más graves de violación de derechos humanos en la era Chávez-Maduro-Rodríguez por parte de fuerzas del Estado venezolano.
El militar, muy cercano en afinidad e ideales con el teniente Ronald Ojeda, considerado líder de la Operación Brazalete Blanco, ofreció una demoledora declaración durante el juicio en su contra, cuya defensa recayó en el abogado defensor venezolano Guillermo Heredia. Lo que reveló merece la pena difundirse con la mayor amplitud.
El 25 de diciembre de 2019, el capitán del Ejército venezolano protagonizó una espectacular fuga de la cárcel militar de Ramo Verde.
Se convirtió así en el primer preso político en escapar de ese centro de detención. Tras huir, cruzó la frontera hacia Colombia, atravesó la selva del Darién y llegó a Estados Unidos como refugiado. Sin embargo, no se conformó. En sus ansias de recuperar la democracia en Venezuela regresó luego a la frontera colombo-venezolana.
Junto con otros militares disidentes, entre los que se encontraba el teniente Ojeda, su amigo, planificó una invasión militar a Venezuela, pero fueron infiltrados por la Dirección de Contra Inteligencia Militar (DGCIM).
Así, el 13 de diciembre de 2023, una operación vulneró la soberanía territorial de Colombia en la frontera con Venezuela, una persecución de alcance internacional culminó con la captura del capitán del Ejército venezolano en una trocha cercana a Cúcuta, en los límites con Colombia.
Su secuestro no fue obra de cuerpos de seguridad convencionales sino del Ejército de Liberación Nacional (ELN), actuando en coordinación con el DGCIM, que había infiltrado sus movimientos y lo entregó a las autoridades, según denuncias de ONGs como Fundaredes y medios como Semana, El Colombiano y Armando.info.
Para el aparato de inteligencia de Venezuela, Heredia era un objetivo prioritario. Sobre este tema, Ángelo Julio Heredia Gervacio ofreció una declaración demoledora durante su juicio.
En ella cuenta detalles sobre su detención por parte de insurgentes que ingresaron a Venezuela con la venia de los organismos de seguridad militar de la frontera. Esta es parte de su declaración.
Fui entregado el 13 de diciembre a una comisión de la Dirección General de Contra Inteligencia Militar (DGCIM) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el cual ingresó al territorio venezolano, y fui entregado en el aeropuerto de San Cristóbal. La Fiscalía tiene fotografías de mi imagen y lesión. Al llegar fui objeto de descargas eléctricas que afectaron mis esfínteres y me hice encima, oriné y defequé”, precisó el capitán del Ejército.
En una celda, informó, le colocaron dos grilletes en las piernas, con la excusa de que se había escapado de Ramo Verde.
Sobre lo duro que significó su captura, Ángelo Heredia mencionó la persecución que sufrió su familia.
A mi padre (que en paz descanse), a mi familia, mi hermana, mi madre y mi hijo con Síndrome de Down, se los llevaron en el mes de diciembre de 2019 hasta el año 2020. No he podido en dos años y ocho meses hablar con ellos, y Venezuela y el mundo no saben qué sucedió desde ese entonces con mi detención luego de ser presentado y retenido por el ELN y una comisión del coronel Alexander Granko Arteaga. Han ensamblado un bodrio en dos años y ocho meses de detención”, resaltó.
El capitán narró que Tarek William Saab, entonces Fiscal General de la República, estuvo en la DGCIM y lo mandó a buscar.
Me dijo: ‘Eres un traidor’ y que me iba a podrir en la cárcel. Le dije: ‘Traidores son los que no le dicen a Venezuela qué ha sucedido en los casos Danilo Anderson y otros más’. El Fiscal General Tareck William Saab me señaló de manera peyorativa como traidor. Ese señor, días antes de mi presentación, hizo una alocución presentando un video donde yo asumía la responsabilidad de los hechos. Fui incriminado y torturado por Germán Antonio Sánchez, quien me manifestó que tenía que colaborar y reconocer mi participación para una declaración que Diosdado Cabello Rondón mandó a hacer”, reveló.
El militar, condenado poco después de su declaración a 18 años de prisión, confesó que lo obligaron a implicar a varias personas.
Me obligaron a pronunciar los nombres del (Coronel Oswaldo) García Palomo, los del señor Enrique Martínez, el de Tamara Suju, el de Sebastiana Barráez, el de Norbey Marín, el de Wender Enrique Villalobos (influencer) y el de la ingeniera y premio nobel de la Paz, María Corina Machado con la intención de confundir a la opinión pública nacional e internacional”.
Uno de los momentos que más marcaron al militar venezolano ocurrió en el patio del Ministerio de la Defensa. Contó que, antes de ser capturado por el ELN, y ser llevado a Ramo Verde, denunció las acciones ordenadas por Vladimir Padrino López y Diosdado Cabello Rondón, y ejecutadas por el coronel Alexander Granko Arteaga por el asesinato del teniente Ronald Ojeda.
Ante eso, me estaban tildando de terrorista y fui objeto de un trato degradante en el patio de la Academia Militar, donde me sacaron del Ministerio de la Defensa como una persona que no quería a nuestro país. El 23 de diciembre nos presentaron como un grupo de traidores. Desde el año 2017 cuando Luisa Ortega Díaz habló de la situación de los presos políticos y en Ramo Verde, cuando fue la Bachelet, denuncié lo que nos hacían en Ramo Verde y nos quitaron la comida. Aún estaba el general (Raúl Isaías) Baduel. Fuimos señalados, criticados y la DGCIM era despiadada. Fui presentado en enero de 2024, después de haber sucedido los hechos que denuncié”.
El militar sufre severos problemas físicos producto de las torturas y el trato cruel, entre ellos, padece una lesión importante en una de sus piernas.
|A Farik Mora (fiscal), delante del juez, oyéndole, se le solicitó que fuera presentado ante los médicos. El juez dijo que hiciéramos la solicitud y hasta hoy no tengo asistencia médica. Me realizaron pase a los tribunales, están al tanto de mi situación. No ocurrió que me dieran ni me permitieran una llamada a mi abogado de confianza. El Director del Penal me dijo que me iban a permitir cinco minutos de llamada. Mi madre, que estaba en República Dominicana, dijo: “¡Hijo, es un sueño!”.
El militar ofreció detalles de los tratos crueles y las amenazas de muerte que sufrió luego de su traslado al Rodeo 1 el 19 de febrero de 2024.
El coronel Rumanes Cedeño me escupió. Me apuntó con un AK-47 a la cara, me amenazaron con que si seguía insistiendo en tener abogado de confianza y en reclamar mis derechos, me iban a matar. Luego, en el año 2024, por exigir nuestros derechos a visita familiar de contacto y por exigir que los extranjeros que también estaban ahí, fuesen atendidos, así como por pedir que el comisario José Sánchez “Mazuco” fuese atendido, fuimos golpeados por ese Coronel. No hubo fiscales, no me llevaron a SENAMED, no me permitieron abogado de confianza y fuimos golpeados y torturados por el mismo Coronel Romanes Cedeño, quien me dijo que era comunista y que cumplía órdenes de Diosdado Cabello Rondón y de Tareck”.
Según el capitán del Ejército, nunca le permitieron visitas y, luego de una llamada monitoreada, en la que se refirió a que sus familiares no debían ser perseguidos políticos, aumentó el hostigamiento a sus seres queridos.
Deseaba que mis familiares se fueran del país. Mi familia fue secuestrada. Hoy se nos cayó el apartamento por el terremoto y no están aquí por miedo a la DGCIM y a la PNB, al mando de Diosdado Cabello Rondón. Luego, el coronel Martínez, compañero del coronel Alexander Granko Arteaga, recibe la notificación de mi abogado, Guillermo Heredia, el cual nunca se pudo juramentar hasta el día de hoy que se inicia este juicio”.
En su declaración frente a la jueza Alejandra Verónica Romero Castillo detalló que al exponer al coronel Martínez sus necesidades, lo golpeó y lo mandó a meter en una celda de aislamiento por una semana sin comida, apartado de todos los demás y con mi familia sin saber lo que estaba sucediendo.
Compañeros y extranjeros intentaron solidarizarse y a un compañero que se sentía mal lo sacaron del centro penitenciario. Qué fácil es escucharlo, pero qué difícil es vivirlo. A mi compañero que pidió le permitieran hacer una carta para su esposa que también está detenida, le dijeron ‘aguanta la pela’. Desde hace tiempo, con crueldad, Rubio Márquez Guevara, actual Director, dijo que por haber tenido un comportamiento como este, lo único que podíamos pedir a Dios era que nos salvara”.
Durante el doblete sísmico que sacudió a Venezuela el 24 de junio, Ángelo Heredia Gervacio vivió horas de angustia exacerbada. Y así lo narró:
Cuando el terremoto, golpeábamos las puertas para que nos dejaran salir. El Director nos sacó, nos explicó y nos pidió que volviéramos al recinto. Pasados unos días, el Director nos dice que teníamos que ingresar a la celda luego que unas personas inspeccionaron y decían que eran expertos. No sé si eran ingenieros, no nos consta quienes hicieron una inspección a la edificación que pudo ser afectada por el terremoto y más después de mil réplicas. Julio García Zerpa dio la orden de que nos ingresaran. Hubo disparos, un herido por disparos de escopeta, por perdigones, e incluso me aplicaron gas en mi cara. El Director del Penal entró de manera despiadada por órdenes de Julio García Zerpa. Los hacemos responsables de nuestras vidas, dije”.
