Francia y Reino Unido rompen acuerdo migratorio tras fracasos evidentes
En un giro inesperado, el gobierno francés ha decidido dar por terminado el acuerdo migratorio que permitía a las autoridades británicas devolver a los migrantes que cruzaban ilegalmente el canal de la Mancha. Este pacto, conocido como "uno entra, uno sale", fue diseñado para disuadir los peligrosos cruces de migrantes, pero su fracaso se ha vuelto evidente.
El acuerdo, que databa del verano de 2025, fue concebido como una solución temporal para gestionar el aumento de llegadas clandestinas a las costas británicas. Sin embargo, la situación migratoria ha continuado generando tensiones políticas entre Londres y París, y ahora, ambas naciones han decidido no renovarlo tras su prórroga hasta el 1 de octubre.
El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, ha sido claro en su postura: "¿Por qué tenemos que gestionar esta frontera por nuestra cuenta?". La intención del gobierno francés es que el Reino Unido alcance un acuerdo de deportación más amplio con los 27 países de la Unión Europea, lo que refleja un cambio en la dinámica de la cooperación migratoria.
A pesar de que funcionarios británicos expresaron su deseo de mantener el programa, el Despacho del Interior británico ha reconocido que utilizarán "las lecciones aprendidas" para acelerar sus esfuerzos de deportación. Estas declaraciones vienen en un momento en que ambos gobiernos celebran una notable disminución del 43 por ciento en las solicitudes de asilo clandestinas, aunque expertos advierten que la reducción se debe más a otros factores, como el clima y el aumento de la vigilancia policial en las playas francesas.
El programa "uno entra, uno sale" fue criticado por su costo y burocracia, devolviendo a tan solo 1400 personas a Francia hasta septiembre, una cifra irrisoria comparada con las más de 41.000 personas que llegaron al Reino Unido el año pasado en pequeñas embarcaciones. La controversia se intensificó en Francia, donde críticos acusaron al gobierno de ceder demasiado al Reino Unido al permitir la devolución de migrantes indocumentados.
A pesar de su fracaso, el acuerdo había sido visto como un triunfo diplomático tras el Brexit, firmado por Emmanuel Macron y el entonces primer ministro británico Keir Starmer en 2025. Sin embargo, Nuñez enfatizó que el propósito del acuerdo no era solo reducir cifras, sino también servir como un elemento disuasorio para los migrantes.
Los trabajadores humanitarios han cuestionado la efectividad del acuerdo, señalando la falta de información sobre el mismo en los campamentos de migrantes en el norte de Francia. Además, han surgido denuncias sobre violaciones a los derechos humanos en el proceso de selección y trato de los migrantes. Siete relatores especiales de las Naciones Unidas advirtieron sobre el riesgo de arbitrariedad y discriminación en este contexto.
El joven Ezeldin Adam An-Noor, un solicitante de asilo de 25 años que huyó de la guerra en Darfur, es uno de los muchos que han sido devueltos a Francia bajo este programa. An-Noor relató su experiencia en un centro de deportación, donde las condiciones eran desoladoras, y ahora se encuentra viviendo en la calle, afirmando: "No soy un delincuente, soy un solicitante de asilo".
El Reino Unido ha rechazado las acusaciones de maltrato y sostiene que sus autoridades están comprometidas con el bienestar de los migrantes. Sin embargo, el futuro de la cooperación migratoria entre Francia y el Reino Unido parece incierto, mientras ambos países enfrentan la presión de una crisis migratoria que sigue sin resolverse.
