Crece la represión en Cuba a pesar del descenso de protestas
Las calles de Cuba, que alguna vez fueron escenario de fervorosas protestas, ahora muestran un panorama desolador: la represión se intensifica mientras el descontento popular se enfría. Según el Observatorio Cubano de Conflictos (OCC), durante septiembre de 2026 se documentaron 663 protestas y denuncias, un número que refleja un descenso respecto a meses anteriores, pero que no oculta el incremento de la represión por parte del régimen.
El informe mensual revela que la disminución en las manifestaciones públicas se debe al agotamiento extremo de la población, la falta de insumos básicos y la presencia constante del aparato represivo del gobierno. No obstante, la tensión social persiste, manifestándose en cacerolazos y cierres de vías, impulsados por los prolongados cortes eléctricos que azotan a la isla.
El colapso energético es uno de los factores más visibles de la crisis. El octavo apagón nacional del año, ocurrido el 18 de septiembre, dejó a nueve millones de personas sin electricidad. Esta situación ha provocado la paralización del bombeo de agua, la red de comunicaciones y la atención en centros de salud, exacerbando la ya crítica emergencia sanitaria.
La criminalidad también se ha disparado, con un aumento del 18,64% en los registros de inseguridad ciudadana en comparación con agosto. El informe contabiliza 157 eventos delictivos y 11 muertes violentas, incluyendo dos feminicidios y el robo de componentes de infraestructura eléctrica.
En este contexto de crisis, la represión se ha intensificado: los actos represivos de la policía política aumentaron un 36%, evidenciado por las detenciones arbitrarias de activistas y los cercos domiciliarios a periodistas independientes. La situación es alarmante, pero el informe también destaca la proliferación de iniciativas de solidaridad cívica que emergen desde la sociedad civil independiente, buscando suplir la falta de respuesta estatal ante la extrema precariedad que vive la población.
Así, mientras el régimen refuerza su control, la lucha por la dignidad y los derechos humanos continúa, aunque en un escenario cada vez más adverso.
