Zuckerberg pierde USD 20.000 millones en dos días por crisis en IA
Mark Zuckerberg ha visto cómo su fortuna se desvanecía en un abrir y cerrar de ojos: cerca de USD 20.000 millones perdidos en solo dos días, tras un doble golpe bursátil que sacudió a Meta y encendió las alarmas sobre el futuro del gasto en inteligencia artificial. Este colapso se desató luego de que Goldman Sachs advirtiera sobre la sostenibilidad financiera de las apuestas tecnológicas en IA, un tema que ha comenzado a inquietar a los inversores.
El derrumbe ocurrió en dos jornadas críticas: el viernes 25 y el lunes 28 de septiembre de 2026. Según Forbes, solo el lunes, el patrimonio de Zuckerberg retrocedió USD 10.900 millones —un 4,23%—, quedando en USD 246.700 millones, por debajo del umbral de los USD 250.000 millones. Este descenso se sumó a los USD 8.900 millones que el fundador de Meta había perdido el viernes anterior, cuando las acciones comenzaron su caída.
El 25 de septiembre, Goldman Sachs, uno de los bancos de inversión más influyentes, planteó una pregunta crucial: ¿son sostenibles los desembolsos que empresas como Meta destinan a la inteligencia artificial? El banco estimó que las compañías deben generar cerca de USD 300.000 millones anuales en ingresos por servicios de IA para alcanzar el punto de equilibrio. Para obtener ganancias significativas, esa cifra debería aproximarse al billón de dólares.
La advertencia sembró dudas sobre si el ambicioso despliegue de infraestructura en IA puede traducirse en retornos concretos. Esa incertidumbre golpeó al mercado: los papeles de Meta bajaron cerca de un 4% ese día. El lunes, el retroceso continuó, superando ese porcentaje, con los títulos de la empresa cotizando a USD 719,44. En una jornada previa al derrumbe, las acciones de Meta habían sumado cerca de USD 25.000 millones a la fortuna de Zuckerberg.
El desembolso de capital que Meta proyecta para 2026 asciende a USD 145.000 millones, una cifra que concentra las preocupaciones de los inversores. En las semanas previas al derrumbe, los títulos de la firma habían subido cerca de un 36% en septiembre, impulsados en parte por el lanzamiento de su asistente de IA Muse, que acumuló 2,8 millones de descargas en sus primeras dos semanas.
Sin embargo, el optimismo cedió ante los interrogantes sobre cuándo y cómo esos recursos generarán ingresos suficientes. El jueves, las acciones avanzaron un 4,5%, pero la señal de alerta de Goldman Sachs al día siguiente borró esas ganancias y reavivó el debate sobre la rentabilidad del sector tecnológico en su conjunto.
En medio de esta presión, Meta anunció la incorporación de Chirantan “CJ” Desai, hasta entonces director ejecutivo de MongoDB, como responsable de su nueva plataforma empresarial. Desai tendrá la tarea de ofrecer a empresas y desarrolladores modelos de IA, agentes, herramientas de codificación y API desarrollados por la firma.
Sin embargo, esta noticia, lejos de calmar al mercado, profundizó el retroceso. Los papeles de Meta bajaron más de un 4% tras el anuncio, mientras que los de MongoDB sufrieron un impacto todavía mayor: se hundieron más de un 18% y cerraron a USD 334,53. La salida de Desai generó interrogantes sobre el rumbo de MongoDB, que vio evaporarse en horas una parte considerable de su valor en bolsa.
La situación de Zuckerberg es un reflejo de la tensión que atraviesa al sector tecnológico: las grandes compañías destinan sumas récord a la inteligencia artificial, pero Wall Street aún espera señales claras de rentabilidad. Según Forbes, la fortuna del fundador de Meta acumula una pérdida de casi USD 20.000 millones en solo dos jornadas bursátiles.
