Lula da Silva frena la deforestación en la Amazonía brasileña
La Amazonía se encuentra en el ojo del huracán político brasileño, y la Silla Amazonía es el lugar donde se concentra toda la información relevante sobre poder, deforestación y biodiversidad en la región. Desde su regreso a la presidencia en 2022, Luiz Inácio Lula da Silva ha logrado prevenir la deforestación de al menos 2 millones de hectáreas de selva amazónica, según un análisis de Carbon Brief.
Este informe se basa en un modelo que compara un escenario alternativo sin la aplicación del código forestal de Brasil, una legislación que exige a los propietarios de tierras conservar y restaurar los bosques en sus propiedades. Esta normativa fue impulsada por Lula para frenar la deforestación, que en Brasil es impulsada principalmente por la expansión de la ganadería y la agricultura, además de la tala comercial, la minería de oro y la producción de aceite de palma.
La cuenca amazónica, que abarca en su mayoría territorio brasileño (60%), es crucial para combatir el cambio climático y proteger la biodiversidad. La doctora Aline Soterroni, investigadora de la Universidad de Oxford, destaca que el cambio de tendencia en la deforestación bajo el mando de Lula “demuestra la rapidez con la que esta puede responder a la voluntad política”.
Las cifras de Lula en cuanto a deforestación son notablemente mejores que las de su predecesor, Jair Bolsonaro. Durante la administración de Bolsonaro, la deforestación anual se disparó un 60% comparado con el promedio de Lula, resultando en la destrucción de más de 2 mil millones de árboles. Bolsonaro promovió el sector agroindustrial, desmanteló regulaciones ambientales y recortó el presupuesto del Ministerio de Ambiente.
Al asumir nuevamente la presidencia, Lula revirtió la desregulación de su antecesor, reinstauró un plan de acción contra la deforestación y reforzó la vigilancia en la Amazonía. Como resultado, la deforestación en Brasil disminuyó de 11.594 kilómetros cuadrados en 2022 a 5.731 kilómetros cuadrados en 2025, según el mismo análisis de Carbon Brief.
Las elecciones del 4 de octubre se perfilan como un punto decisivo para el futuro ambiental del país. La contienda se centra entre Lula y Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente condenado. Aunque Flávio no ha abordado mucho el tema de la deforestación en su campaña, ha insinuado que podría continuar el enfoque de su padre, mencionando la intención de flexibilizar las normas ambientales.
El futuro de la Amazonía y su rica biodiversidad pende de un hilo en estas elecciones, donde las decisiones que se tomen marcarán la pauta para la conservación de uno de los ecosistemas más importantes del planeta.
