El diario plural del Zulia

Boom petrolero de Trump consume la electricidad que se va en los hogares

Juan Carlos Rodríguez, ingeniero electromecánico, critica a Delcy Rodríguez por pedirle a los venezolanos encender lo menos posible los aires acondicionados y advierte que el déficit entre los 16.400 megavatios (MW) de demanda y los 12.000 MW de oferta ya generan cortes de hasta 15 horas. “Los campos petroleros que utilizan bombas eléctricas de extracción, así como las estaciones de compresión y distribución de gasoductos, sí están conectados al SEN. Al incrementarse la producción petrolera o reactivarse pozos se dispara el consumo de energía eléctrica”, recalca César Torcatt, ingeniero de petróleo y gas. En su artículo El bumerán energético: La ansiedad petrolera que dejó a oscuras a Venezuela, Nacho Montes de Oca, experto en temas energéticos, resalta: “Cada barril adicional que logran producir en Venezuela le roba directamente horas de luz a los hogares del país. Lo que está ocurriendo es una pelea desigual por una red eléctrica que está rota y colapsada”

El impacto de los cortes eléctricos convulsiona a los venezolanos. En las últimas semanas, medios digitales reportaron –desde el pasado viernes- protestas en al menos 18 estados, donde los apagones se prolongan hasta 15 horas, en algunos lugares por tandas.

Para colmo, frente al colapso creciente del sistema, la encargada del interinato utiliza el mismo guión de Nicolás Maduro, y responsabiliza a las altas temperaturas que provoca el “Súper Niño”, mientras llama a la población a encender menos los aires acondicionados.

El ingeniero electromecánico, Juan Carlos Rodríguez, cuestiona a Rodríguez. La acusa de que exija ahorro a los ciudadanos mientras se reactiva el sector hidrocarburos sin previsión energética: “Cada cosa que tú despiertes en la industria petrolera, ese consumo se lo estás retirando en este momento a la población”, argumenta.

Rodríguez explica que el déficit entre los 16.400 megavatios (MW) de demanda y los 12.000 MW de oferta azota a los hogares, comercios e industrias. Sobre la inacción oficial, el vocero cuestiona: “Pasamos un momento de hacer una simple rehabilitación y mantenimiento mayor… y esto ameritaba un plan nacional de emergencia eléctrica”.

En entrevista concedida a Román Lozinski para el Circuito Éxitos, Rodríguez recuerda que la infraestructura superó su vida útil: “El 80% de los activos venezolanos están en esa fase de obsolescencia, de deterioro”. Esta premisa coincide con la confesión del presidente de Corpoelec en Zulia, quien admitió: “Corpoelec no está en capacidad de cubrir la demanda nacional”.

Como solución inmediata, Rodríguez propone alquilar barcazas térmicas e incorporar a la academia para reconstruir el sistema. “Tú convocas a esas instituciones y a ingenieros especialistas y vas a ver cómo esto coge otro camino, porque esto es un problema de Estado, esto no es un problema solo del gobierno”.

Un plan que no comienza

A principios de mes, Paula Henao, ministra de Hidrocarburos, exculpó a la producción petrolera post captura de Maduro de la crisis eléctrica repotenciada. En su discurso, la funcionaria apela al acuerdo suscrito con la trasnacional GE Vernova, que en sus lineamientos, brindará independencia eléctrica a la producción petrolera que se genere tras la firma de nuevos acuerdos con empresas multinacionales y evitará una sobrecarga en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

Henao enfatiza que se trata de una de las alianzas más importantes firmadas el 2 de septiembre para la recuperación del sistema eléctrico en la industria petrolera. “En palabras simples es la independencia o el modo para poder nosotros generar nuestra propia energía y no tener que depender del Sistema Eléctrico Nacional. Pero más allá de la dependencia es no generarle una carga adicional”, dijo durante una entrevista en el canal estatal VTV.

La Ministra explica que en el reglamento de la Reforma a la Ley de Hidrocarburos se establece la necesidad de las empresas autogeneren electricidad y aprovechar el gas asociado que se genera durante la producción petrolera.

Lo que no dice Henao es que el plan de Estados Unidos con GE Vernova es que permita comenzar a estabilizar el deteriorado sistema eléctrico venezolano en un período de entre seis meses y un año, mediante la recuperación de equipos existentes y la rehabilitación de infraestructura estratégica.

Chris Wright, secretario de Energía estadounidense, explicó que la primera etapa estará concentrada en recuperar capacidad que ya existe, pero que actualmente no funciona de manera adecuada.

“El plan es inmediatamente … en seis a 12 meses enfocarse en volver a poner en funcionamiento los activos existentes, devolverlos a condiciones operativas, estabilizar la red y ampliar las horas de servicio”, afirmó Wright ante periodistas antes de regresar a Washington.

Uno de los puntos centrales será la recuperación de instalaciones de generación y transmisión que han perdido capacidad después de años de deterioro. Entre ellas figura el complejo hidroeléctrico de Guri, una de las principales fuentes de electricidad del país y una infraestructura construida hace décadas.

Según Wright, Guri actualmente genera aproximadamente la mitad de la electricidad para la que fue diseñado. El envejecimiento de las turbinas y de las líneas de transmisión ha reducido su capacidad operativa, convirtiendo la rehabilitación de estos activos en una de las prioridades del programa.

La estrategia estadounidense no se limita, sin embargo, a reparar equipos existentes. La Casa Blanca señaló que GE Vernova prevé incorporar 1 gigavatio de nueva capacidad eléctrica durante los primeros 24 meses. Posteriormente, el objetivo contempla sumar otros 5 gigavatios en los cuatro años siguientes.

La diferencia entre ambas etapas responde a una lógica de recuperación progresiva: primero se busca aprovechar instalaciones que ya están construidas y devolverlas a funcionamiento, mientras que las inversiones posteriores permitirían incrementar de forma permanente la capacidad disponible.

El acuerdo con GE Vernova también se vincula con la actividad petrolera venezolana. Petróleos de Venezuela suscribió un convenio con la compañía estadounidense para recuperar infraestructura eléctrica utilizada por la industria de hidrocarburos. De manera paralela, GE Vernova alcanzó un entendimiento con la Corporación Eléctrica Nacional para impulsar proyectos destinados a fortalecer la red venezolana.

Causas del candelero nacional

Ingenieros eléctricos y expertos petroleros señalan dos causas que inciden en los prolongados cortes eléctricos en decenas de estados del país: primero Venezuela registra 25 años de desinversión y falta de mantenimiento del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), y dos, la demanda de energía ha sido mayor este año por el incremento en la producción petrolera.

La OPEP señala que la producción registró un alza de 263.000 barriles de petróleo por día (bdp) en el primer semestre de 2026, pasando de 924.000 bpd en enero a 1.187.000 bdp en junio. Y aunque las refinerías cuentan con su propio sistema de generación eléctrica, estas también presentan deterioro por falta de inversión, según César Torcatt, ingeniero de petróleo y gas.

“Los campos petroleros que utilizan bombas eléctricas de extracción, así como las estaciones de compresión y distribución de gasoductos, sí están conectados al SEN. Al incrementarse la producción petrolera o reactivarse pozos se dispara el consumo de energía eléctrica”, recalca Torcat.

La Asociación Venezolana de la Pequeña y Mediana Industria Petrolera (Petropymi), estima que si el país busca producir 2.000.000 bdp, necesitará 2.000 megavatios (MW) adicionales. Mientras que el 16 de junio, Leancy Clemente, presidente de la Sociedad Nuclear de Venezuela, indicó en una entrevista en Circuito Onda, que para producir un barril de petróleo se requieren 0.5 kilovatios.

De acuerdo con reportes de la agencia Bloomberg, los registros históricos de la industria revelan que más del 95% de los pozos de Chevron en la Faja Petrolífera del Orinoco dependen exclusivamente de la red eléctrica nacional operada por Corpoelec.

La investigación periodística destaca que menos del 5% de las plataformas e instalaciones de extracción en esa zona estratégica operan con generadores propios autónomos. Esta debilidad quedó en evidencia en abril, cuando fallas en el SEN paralizaron simultáneamente 827 pozos de producción de crudo operados en las empresas mixtas de Chevron, lo que provocó caídas inmediatas en el bombeo diario.

Cuando los taladros se conectan a una subestación saturada, la carga industrial empuja al sistema al límite. En Zulia, Falcón y Monagas se ha denunciado que, ante ese riesgo, Corpoelec prioriza los circuitos petroleros y raciona los residenciales para que PDVSA y sus socios no detengan el bombeo. Es un patrón reportado por comunidades e ingenieros; no hay un acta pública por cada interruptor, pero el resultado visible es el mismo: el pueblo se apaga para que el taladro no pare.

Falta de planificación

En su artículo El bumerán energético: La ansiedad petrolera que dejó a oscuras a Venezuela, Nacho Montes de Oca, experto en geopolítica y conflictos internacionales, explica el impacto del consumo de electricidad detrás de las nuevas inversiones petroleras.

Montes de Oca apunta a la prisa de la industria petrolera venezolana por sacar más crudo de la tierra. “Cada barril adicional que logran producir le roba directamente horas de luz a los hogares del país. Lo que está ocurriendo es una pelea desigual por una red eléctrica que está rota y colapsada”.

El experto detalla que la cantidad de energía disponible está estancada y no da abasto para todos y señala que el sistema funciona como un juego de suma cero: si la industria petrolera sube, las ciudades se apagan.

Este desastre, añade, no es un accidente, sino la consecuencia directa de una total falta de inversión previa por parte del Estado y de las empresas privadas. Y ahora se suma la priorización de los objetivos de la dictadura chavista y sus socios internos y externos.

El escritor argentino, bien atento a la crisis en Venezuela, destaca que la ansiedad por conseguir dinero rápido hizo que se encendieran taladros y bombas industriales sin haber construido antes las plantas eléctricas necesarias para alimentarlos, marchando a un ritmo irresponsable que la infraestructura nacional simplemente no puede aguantar.

Señala que para entender el problema de forma muy sencilla, hay que mirar los números reales de la red. “El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) tiene motores y centrales que, en teoría, podrían dar 36.000 megavatios (MW). Sin embargo, según datos de Monitor Ciudad, la red real hoy se encuentra en un estado de vulnerabilidad crítica. La generación realmente disponible ronda 12.000 a 13.000 MW, es decir entre 33 % y 36 % de lo instalado”.

Montes de Oca refiere que el problema es cuando la población enciende la luz en sus casas. Reconoce que la demanda nacional llegó a picos de 15.579 MW en mayo, 15.625–15.726 MW en agosto y 16.030 MW el 18 de septiembre de 2026, el máximo en nueve años, según datos del Ministerio de Energía Eléctrica.

Explica que en horas pico, la brecha entre demanda y oferta estable se sitúa entre unos 2.000 y 4.000 MW. El 8 de mayo, cuenta como ejemplo, que la demanda llegó a 15.579 MW y el sistema solo puso a disposición 11.993 MW (déficit de 3.586 MW).

Tras las fallas de Guri en agosto-septiembre, especialistas hablaban de un hueco superior a 2.500 MW con demanda de 15.625 MW y oferta por debajo de 13.000 MW, refiere.

“Imaginemos que la luz del país es un pastel que solo alcanza para doce personas, pero hay dieciséis invitadas; si la industria petrolera llega de golpe y exige comerse tres pedazos enteros, esos pedazos se los tienen que quitar a la fuerza a las familias de las ciudades. Y lo hace bajo la misma administración que redujo a menos de la mitad la cantidad de porciones originales”, ejemplifica.

El periodista reafirma que allí es donde se ve el grave error técnico de no haber planificado, pues para sacar el petróleo de los pozos maduros de Venezuela, que son viejos y pesados, se necesitan equipos que consumen cantidades enormes de electricidad las 24 horas del día.

José Gregorio Rodríguez, presidente de la principal cúpula comercial del país, Consecomercio, refuerza estos datos durante una asamblea del sector: “La ambición de alcanzar una producción de entre 4 y 5 millones de barriles diarios requiere, obligatoriamente, un soporte energético robusto que actualmente presenta serias limitaciones. Sin un sistema eléctrico confiable, las metas de producción y los servicios conexos a la industria se ven comprometidos”.

Los inviernos calurosos e improvisación marcaron la pauta, insiste Montes de Oca, quien considera que en lugar de construir centrales termoeléctricas independientes para blindar la actividad petrolera de antemano, las operaciones se conectaron directamente a la red nacional.

 

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