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Rusia intensifica su ofensiva aérea contra Kiev antes del invierno

En medio de una guerra que se prolonga, Ucrania enfrenta un asedio constante de misiles y drones rusos que paralizan su economía y amenazan su infraestructura esencial. La situación se torna crítica mientras se aproxima la temporada invernal.

¿Cuándo termina un bombardeo y comienza el siguiente? En Kiev, el ritmo de la vida se siente como un tamborileo caótico y costoso. Cada hora que las alarmas antiaéreas suenan, la actividad económica se paraliza, y eso le cuesta al país aproximadamente 45 millones de dólares, según el ministro de Economía, Oleksandr Kravchenko, en declaraciones a The Guardian. La rutina diurna es interrumpida por drones a reacción que, más veloces y difíciles de derribar, acechan a la metrópolis. La muerte no distingue entre un parque, una oficina o la Academia Nacional de Ciencias; el sistema nervioso de los ucranianos se convierte en un campo de batalla.

El Kremlin ha lanzado otra ofensiva, esta vez con un arsenal de misiles destinado a destruir la infraestructura energética de Ucrania en el quinto otoño de esta guerra. El primer ministro ucraniano, Serhii Koretskyi, advirtió que, desde el verano, no ha habido un solo día sin ataques a la infraestructura energética. Sin embargo, este fue el primer ataque combinado de tal magnitud desde el final de la última temporada de calefacción.

A las tres de la madrugada, una serie de explosiones sacudió Kiev. La Fuerza Aérea reportó el lanzamiento de 188 drones, de los cuales 86 eran a reacción, además de misiles Zircon, Onyx e Iskander. Aunque no hay cifras oficiales sobre el total de misiles lanzados, la defensa aérea logró derribar cinco de ellos y 155 drones. Los impactos se registraron en hasta 18 localizaciones, y por la mañana, el Servicio Estatal de Emergencias recomendó a los kievitas cerrar las ventanas y encender los faros antiniebla en los coches para protegerse del humo y el hollín.

La mayor compañía eléctrica privada, DTEK, se vio obligada a restablecer el suministro eléctrico a 8.000 hogares. Durante el bombardeo, uno de los trabajadores de Kyivteploenergo, la empresa municipal de calefacción, perdió la vida. En total, al menos cinco personas murieron y otras seis resultaron heridas, con daños reportados en varios distritos de la capital. El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, informó que restos de proyectiles cayeron cerca de una embajada occidental.

El Ministerio de Defensa de Rusia alega haber golpeado una subestación energética, la central hidroeléctrica de Vyshhorod y la planta térmica de Trypilska, una de las más grandes de la región, aunque las autoridades locales ucranianas no han confirmado estos impactos. Moscú también sostiene que sus proyectiles alcanzaron un centro de datos en Ucrania.

Las fuerzas rusas han intensificado su ofensiva no solo contra el sistema energético, sino también contra las infraestructuras de comunicación y logística civil. El Ministerio de Transformación Digital de Ucrania reportó que, tras el ataque del 23 de septiembre, hasta 100.000 hogares en Kiev y su área metropolitana sufrieron problemas de conexión a Internet.

Funcionarios ucranianos, citados por The Economist, afirman que Rusia busca explotar las debilidades en las defensas aéreas de Ucrania para atacar centros de datos, supermercados, gasolineras y otras infraestructuras vitales. La campaña aérea, que podría incluir acciones de sabotaje y desestabilización política, alcanzaría su punto más álgido en noviembre.

Un análisis del Centro de Estudios Orientales (OSW) de Polonia indica que la estrategia del Kremlin se centra en paralizar los sistemas de electricidad, calefacción, agua y alcantarillado en las principales ciudades, así como destruir nodos ferroviarios y pasos fronterizos en el oeste del país.

El ministro de Energía de Ucrania, Denys Shmyhal, reveló que la inteligencia ucraniana ha obtenido información detallada sobre los planes rusos para el invierno. “Hay dos documentos extensos, muy fríos y redactados con gran claridad. Incluyen tablas con la cantidad de armas necesarias para destruir cada objetivo”, declaró. Estos objetivos incluyen el suministro de calefacción, agua y alcantarillado en las principales urbes.

Ucrania se prepara para neutralizar los drones rusos y los misiles balísticos antes de la llegada del invierno. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, enfatizó que “cada misil interceptor salva vidas. Y cuanto más se acerca el invierno, más necesaria es esta protección. Debemos hacer todo lo posible para evitar que la apuesta de Rusia por el terror con misiles balísticos y drones se concrete”.

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