EE. UU. niega pausa en arrestos de migrantes sin antecedentes penales
El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) negó el sábado 26 de septiembre que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) haya ordenado suspender las detenciones de migrantes en situación irregular que no tengan antecedentes penales.
La aclaración se produjo después de que varios medios reportaran una supuesta modificación temporal en las instrucciones operativas de ICE, según la cual los agentes habrían recibido la orden de concentrar sus acciones en extranjeros con antecedentes delictivos o procesos judiciales pendientes.
Las versiones también señalaban que se habrían detenido los llamados arrestos colaterales, mediante los cuales los agentes pueden detener durante un operativo a migrantes en situación irregular que no eran el objetivo inicial de la intervención.
Sin embargo, el DHS calificó esas informaciones como falsas y aseguró que ninguna persona que se encuentre ilegalmente en Estados Unidos está exenta de ser detenida.
Esto es falso. Nadie está exento. Continuaremos arrestando a cualquier y todos los inmigrantes ilegales que se crucen en nuestro camino”, afirmó el organismo.
El DHS añadió que las autoridades continuarán arrestando y deportando a personas que permanezcan en el país sin estatus migratorio legal, mientras mantienen sus operaciones en las llamadas ciudades santuario.
El presidente Donald Trump también sostuvo, en declaraciones a Fox News, que los agentes mantienen la autoridad para detener y deportar a cualquier persona que permanezca ilegalmente en territorio estadounidense. Asimismo, respaldó la continuidad de las detenciones de migrantes sin antecedentes penales, incluidos los arrestos secundarios.
El periodista Bill Melugin, quien consultó a Trump y a nueve fuentes del DHS y de ICE, informó que inicialmente se habría transmitido una instrucción verbal para que los agentes priorizaran los casos considerados de mayor gravedad.
Según esas fuentes, el mensaje provocó confusión y malestar entre algunos funcionarios desplegados en el terreno, al interpretarse como un posible cambio en las directrices de arresto.
Posteriormente, las mismas fuentes indicaron que se trató de un problema de comunicación interna relacionado con las discusiones sobre la priorización de casos y no de una modificación formal de la política migratoria.
Para aclarar la situación, la dirección de ICE envió una nueva comunicación a sus dependencias regionales en la que ratificó que las normas de detención y deportación no habían cambiado
