El diario plural del Zulia

Rodrigo Rivera Morales | La crisis del liderazgo y de la representación

Es incuestionable que el acenso de la izquierda al poder con Chávez, privaron dos elementos esenciales. Chávez. Chávez se lanzó al escenario político con un  discurso de redención social y vengador, lo cual resonó en todo el país por el inmenso apoyo que recibió de todos los medios de comunicación social, pactando, por ese respaldo, la presencia, en las listas de diputados y senadores de gente de confianza o empleados de los medios.  Hubo postulaciones de personas que no tenían ninguna relación con el estado que representarían.

La experiencia histórica venezolana nos enseña que los partidos se burocratizaron, perdieron el contacto con las masas, se transformaron en maquinarias electorales a través del clientelismo, dejaron de ser intermediarios de las demandas sociales para convertirse en instrumentos de a favor de interés personales o grupales. Los diputados o senadores velaban por los intereses de su grupo o personales. Esto impulso el clientelismo, además, abrió el la puerta para la corrupción. Evidente, que esto cerró la posibilidad de liderazgo autentico, con formación y capacidad para dirigir a la sociedad a destinos superiores.

Es innegable que ese apartarse de los partidos y su dirigencia de las masas, la corrupción, el burocratismo impidió que se acomodara el Estado y satisficiera las demandas sociales. Los problemas se fueron acumulando, generando una grave problemática social, con signos de desigualdad, desempleo, pobreza y marginalidad.

Los grandes partidos y su dirigencia fueron sordos a los cambios necesarios, el mundo moderno exigía respuestas acordes a su avance, pero, igual las masas demandaban atención, con programas concretos para superar las profundas desigualdades y una buena administración, trasparente y al servicio del interés. En ese burocratismo partidista dio camino al modelo del canibalismo político, que se base en destruir al rival mediante chismes, vociferar sus deficiencias o publicitar sus defectos. La contienda interna no era ideológica a base de programas, era de posiciones, clientelismo y diatribas. Unos a otros se descalificaban, por supuesto, al llegar al pueblo, lo que sembraba era desconfianza y se generalizaba la opinión todos son iguales de corruptos y ambiciosos.

El liderazgo que apareció en estos 27 años de profunda crisis política y social, carecía de formación política y capacidad dirigencial pata enrumbar las fuerzas para lograr los objetivos de rescatar la democracia y generar soluciones a la crisis social. El pueblo apoyó a esa dirigencia se ganó la asamblea nacional en 2015: Lamentablemente se comieron los mismos errores del pasado. Se sabía que habían alacranes y no fueron desenmascarados, por l amiguismo o clientelismo.  MCM entendió lo que sucedía, se distanció del partidismo nuevo y tradicional, se fue al lado del pueblo. No obstante, su discurso neoliberal, su origen clase alta, aprendió a valora y penetrar en el pueblo.

Percibimos el escenario político actual que persiste el canibalismo político de la acusación de unos a otros, este no vale y lo mío si vale, se hacen eco de la campaña sucia que fabrica hábilmente la camarilla con su experto en psicología social Jorge Rodríguez, asumiéndolas como verdad incuestionable. Basta ver todo lo que se ha tejido alrededor de Alejando Betancourt y sus relaciones. No dudamos que este personaje tiene fuertes vínculos con gente clave de la camarilla y está metido en ese entramado de corrupción.

Pienso que es necesario el surgimiento de un liderazgo que este en sintonía con el pueblo, que tenga formación y capacidad para dirigir, que efectivamente, tenga convencimiento de ser servidor público. No son confiables las personas que no entrañan una filosofía alrededor de la persona, su dignidad, la sociedad, el bien común y el Estado. Esta debe manifestarse en coherencia entre pensamiento y acción. Pues, si pregonó una filosofía cuyo eje central de la persona humana, debo ser coherente con ese respeto. Sería incoherente si me dedicase a descalificar a otros de mí mismo bando para urgir yo o  mi grupo.

Los que asumimos el humanismo cristiano debemos temer presente a Mateo 7:3-5 “Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? No se trata de tapar u ocultar, dino usarlo como herramienta política, si tenemos pruebas fehacientes, sin escandalizar, denunciemos ante órgano competente y hagamos seguimiento para que se haga justicia.

La construcción dl liderazgo debe ser en actitud positiva. Ligarse con las masas en sus necesidades, acompañarles en sus demandas sociales, orientarles para la formación de opinión pública, fomentar su organización y participación. Es un camino duro, pero en la medida que prende en las masa se multiplica. Por eso el discurso de quienes quieren formar liderazgo debe ser pedagógico y constructivo. Ese es un reto.

¿O cómo dirás a tu hermano: “Déjame sacar la paja de tu ojo”, cuando tienes la viga en el tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

 

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