ONU pide investigar posibles crímenes de guerra cometidos por EE. UU. e Irán
La Misión Internacional Independiente de Investigación de la ONU para Irán pidió este lunes investigar de manera rápida, independiente e imparcial las posibles violaciones del derecho internacional humanitario cometidas durante el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Durante una sesión del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, la presidenta de la misión, Sara Hossain, sostuvo que la exigencia debe aplicarse a todas las partes involucradas, incluido Estados Unidos.
El llamado se produce después de que un reciente informe de la misión señalara posibles crímenes de guerra en ataques estadounidenses y acusara a las autoridades iraníes de cometer crímenes de lesa humanidad en el marco de la represión de protestas registradas en 2022, 2025 y 2026.
Hossain también pidió a las autoridades iraníes suspender inmediatamente las ejecuciones de personas condenadas por participar en las protestas y liberar a quienes hayan sido detenidos de manera arbitraria.
Ante las pocas posibilidades de que estas investigaciones prosperen dentro de Irán, la presidenta de la misión instó a otros Estados a recurrir a la jurisdicción universal para investigar y, cuando corresponda, procesar a los presuntos responsables.
El informe examinó dos ataques aéreos estadounidenses ocurridos el 28 de febrero, primer día de la guerra, en el sur de Irán.
Uno de los bombardeos tuvo como objetivo una escuela en Minab, mientras que el segundo alcanzó una zona residencial de Lamerd. Ambos ataques dejaron 179 muertos, incluidos 123 menores, según la investigación.
En el caso de la escuela, Hossain señaló que el ataque constituyó un crimen de guerra al convertir un bien de carácter civil en objetivo militar.
La misión también documentó la respuesta de las fuerzas de seguridad iraníes frente a las protestas de diciembre y enero. Según el informe, los agentes utilizaron fuerza letal contra manifestantes y peatones, incluidos niños.
Hossain explicó que algunas personas sufrieron lesiones graves en la cabeza, el pecho y los ojos debido al uso de perdigones metálicos disparados con escopetas. En varios casos, estas heridas provocaron ceguera permanente.
Los investigadores todavía no han podido establecer el número total de víctimas de la represión. No obstante, Hossain sostuvo que la cifra probablemente es superior a la reconocida por las autoridades iraníes, que informaron en su momento de 3.038 muertos y 25.000 heridos.
Durante el turno de réplica, el embajador iraní ante la ONU en Ginebra, Ali Bahreini, rechazó las acusaciones y afirmó que las protestas de enero comenzaron de forma pacífica, pero posteriormente derivaron en enfrentamientos que, según su versión, estuvieron vinculados con una supuesta injerencia extranjera.
Bahreini aseguró que funcionarios estadounidenses reconocieron la transferencia de armas hacia Irán para ser distribuidas entre manifestantes. A su juicio, estas acciones y otras supuestas provocaciones externas contribuyeron a intensificar los enfrentamientos.
Sobre los bombardeos estadounidenses, el diplomático los calificó como una de las páginas más oscuras de la historia humana.
Asimismo, afirmó que el objetivo de Washington era destruir la civilización iraní y llevar al país «a la Edad de Piedra», aunque sostuvo que Estados Unidos no habría considerado la historia, el patrimonio y la resiliencia de la población iraní.
La misión de investigación de la ONU mantiene así su llamado a que todas las denuncias sean investigadas mediante procedimientos independientes e imparciales, tanto en relación con las acciones militares estadounidenses como con la represión ejercida por las autoridades iraníes.
