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Washington y Moscú buscan nuevos caminos en medio del conflicto ucraniano

La administración de Trump explora acuerdos comerciales con Rusia para incentivar una solución negociada en Ucrania. Esta estrategia contrasta con la postura anterior del presidente, que condicionaba los negocios a la finalización de la guerra.

Las negociaciones entre Washington y Moscú han entrado en una fase renovada, con la Casa Blanca considerando alternativas para destrabar un conflicto que ya se extiende por más de cuatro años. La administración de Donald Trump está evaluando la posibilidad de cerrar acuerdos comerciales con Rusia antes de que se alcance un alto al fuego en Ucrania, un giro notable respecto a la postura anteriormente defendida por el mandatario.

Según reportes, funcionarios estadounidenses creen que ciertos acuerdos económicos podrían actuar como un incentivo para que Vladimir Putin se mueva hacia una solución negociada. La intención detrás de esta estrategia es mostrar que Washington estaría dispuesto a reconstruir sus relaciones con Moscú si se observan señales concretas de moderación por parte del Kremlin.

Esta nueva apertura para avanzar en negocios antes de un cese al fuego contrasta con las declaraciones de Trump el año pasado, cuando, previo a su encuentro con Putin en Alaska, afirmó que no habría acuerdos comerciales hasta que se resolviera la guerra. Ahora, los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner están buscando nuevas fórmulas para relanzar las conversaciones, con un enfoque en generar incentivos que podrían persuadir a sectores de la élite rusa sobre los beneficios de una relación más estrecha con Estados Unidos.

El Kremlin, por su parte, ha manifestado diversas posibilidades de cooperación económica. Yuri Ushakov, asesor de política exterior de Putin, confirmó que las conversaciones con Witkoff y Kushner incluyeron temas económicos y potenciales proyectos de beneficio mutuo entre ambos países. Entre las iniciativas mencionadas por funcionarios rusos se encuentran proyectos relacionados con tierras raras, aluminio, el Ártico y gas natural.

Sin embargo, la nueva estrategia de Washington se desarrolla en un contexto de creciente presión económica sobre Moscú. El Congreso aprobó un amplio proyecto de sanciones que Trump convirtió en ley el 18 de septiembre, permitiendo imponer aranceles de hasta 100 % a países que compren grandes cantidades de petróleo o gas ruso, además de nuevas medidas contra funcionarios y entidades financieras.

De este modo, la política estadounidense combina presión con posibles incentivos. Mientras el Congreso busca aumentar el costo económico de la guerra, la Casa Blanca estudia cómo ofrecer beneficios que faciliten un eventual acuerdo. Sin embargo, el principal obstáculo sigue siendo territorial. Las conversaciones han quedado estancadas en torno a las exigencias rusas sobre el Donbás, mientras Ucrania se niega a retirarse de las áreas que aún controla. Kushner admitió que Moscú ha establecido una línea territorial que considera clave para alcanzar un acuerdo, pero que Kiev no está dispuesta a aceptar.

Este giro económico de Washington abre una nueva fase en los esfuerzos de Trump por poner fin a un conflicto que parece no tener fin a la vista, mientras la búsqueda de un acuerdo de paz definitivo continúa siendo un objetivo lejano.

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