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La tensa relación entre la Iglesia y el Gobierno Argentino previo a la visita papal

A medida que se acerca la visita del papa León XIV, las tensiones entre la Iglesia y el Gobierno de Javier Milei se intensifican. Cuestionamientos sobre pobreza, regulación de la inteligencia artificial y recortes en fondos para discapacidad marcan la agenda.

La llegada del papa León XIV entre el 8 y el 11 de noviembre ha encendido una serie de tensiones entre la Iglesia y el Gobierno de Javier Milei. A medida que se intensifican los preparativos para la visita, las voces eclesiásticas resuenan con creciente fuerza, mientras Balcarce 50 opta por ignorarlas, mostrando una predisposición superficial a los reclamos.

Desde el inicio de su gestión, el Episcopado ha cuestionado a Milei en temas cruciales como la pobreza, la falta de diálogo y el individualismo. Además, han señalado preocupaciones específicas, como el alarmante aumento en los porcentajes de morosidad. Pero hay asuntos más espinosos en la mesa de discusión.

Uno de ellos es la regulación de la inteligencia artificial. Milei se posiciona como un “tecnoptimista”, rechazando cualquier tipo de regulación, como lo expresó en el Financial Times y en reuniones de Gabinete. En contraste, León XIV advirtió sobre los riesgos de esta tecnología en su primera encíclica, Magnifica humanitas.

Otro punto de fricción es la ludopatía. La jerarquía eclesiástica ha manifestado su preocupación por el aumento de las apuestas, que se dispararon en un 80 por ciento tras el Mundial. Sin embargo, el oficialismo ha mostrado resistencia a avanzar en un proyecto que busca prohibir la publicidad de casas de apuestas, a pesar de que la propuesta original fue aprobada en Diputados pero se estancó en el Senado.

La baja de la edad de imputabilidad penal es otro tema que ha generado rechazo en el clero, pero que los libertarios consideran irrenunciable. Esta postura se vio fortalecida recientemente por un fallo de la jueza Marta Pascual, que puso en evidencia las controvertidas posiciones de los libertarios.

En la agenda política de esta semana, los recortes en los fondos para el área de Discapacidad han sido calificados como inadmisibles por la Iglesia, y el Gobierno es consciente de ello. La elección del Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole como uno de los destinos papales se interpretó como un mensaje contundente del Vaticano respecto a la atención de personas con discapacidad.

Mientras tanto, la reducción de fondos de la Subsecretaría de Integración Socio Urbana ha generado críticas eclesiásticas, aunque estas no han tenido un impacto significativo en el oficialismo. Esta semana, Pilar Ramírez, mano derecha de Karina Milei, también se manifestó en contra de la dirección de esos fondos, lo que ha generado cruces con exfuncionarias del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta.

Las especulaciones sobre el impacto de la visita papal en la opinión pública respecto al gobierno libertario son intensas. Sin embargo, en Balcarce 50 no se contemplan cambios ni acciones que den respuesta a los reclamos de la Iglesia. A su juicio, los posibles efectos de la visita no se “suavizarán” mediante concesiones.

Los Milei, conocidos por su intransigencia, seguirán una estrategia similar a la aplicada con Patricia Bullrich: escuchar, ignorar y, probablemente, no cambiar nada. “Obvio que las decisiones reales no se van a tomar en la mesa política, las van a tomar Karina con Javier y Santiago”, afirmaron en el Ejecutivo.

El Gobierno de Milei prevé responder a las críticas poniendo el foco en la reducción de los niveles de pobreza. Un ejemplo de esta estrategia se observó esta semana, cuando Martín Menem fue cuestionado por el recorte de fondos destinados a personas con discapacidad y respondió comparando el gasto actual con las erogaciones realizadas durante la gestión de Sergio Massa.

La tensión entre el Gobierno y la Iglesia está siempre presente. A pesar de que Milei ha intentado mejorar la relación con el Vaticano tras haber calificado a Bergoglio como “el representante del Maligno en la tierra”, el vínculo sigue siendo áspero. El presidente ha evadido responder a las críticas que surgen de las homilías de Jorge García Cuerva, y su entorno confirma que esta ha sido una decisión política reiteradamente evaluada.

A pesar de todo, la cúpula libertaria parece dispuesta a conceder lo que sea necesario para evitar errores. Karina Milei ha centralizado la organización de la visita papal, ante la sospecha de que el canciller, Pablo Quirno, no estaba manejando adecuadamente los preparativos. Así, ha nombrado a Mara Gorini, su mano derecha, para asegurar que todo esté bajo control.

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