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"Dolarizar Venezuela": la propuesta de Steve Hanke que reabre el debate sobre el futuro del bolívar

La Asamblea Nacional designó al economista estadounidense Steve Hanke como asesor especial para asuntos económicos, monetarios y energéticos, mientras impulsa junto a Antonio Ecarri una propuesta de dolarización total. El proyecto plantea sustituir el bolívar por el dólar y eliminar el Banco Central de Venezuela como mecanismo para impedir la emisión monetaria y contener la inflación. Economistas venezolanos reconocen que la dolarización podría acelerar la estabilización, pero advierten que no sustituye las reformas fiscales, productivas e institucionales que necesita la economía

Venezuela vuelve a poner sobre la mesa una de las decisiones económicas más trascendentales de las últimas décadas: ¿qué hacer con el bolívar?.

La discusión tomó una nueva dimensión luego de que la Asamblea Nacional designara al economista estadounidense Steve Hanke como asesor especial en Asuntos Económicos, Monetarios y Energéticos, con el objetivo de trabajar en una propuesta para enfrentar la inflación y avanzar hacia una eventual dolarización.

La información fue revelada por la revista estadounidense Fortune, que informó que Hanke trabaja junto al diputado Antonio Ecarri en un proyecto de ley que contempla una dolarización plena de la economía venezolana.

La iniciativa supondría retirar al bolívar como moneda de uso y, además, eliminar el Banco Central de Venezuela (BCV), con lo que el Estado perdería la capacidad de emitir moneda y utilizar las tasas de interés como herramienta de política monetaria.

Hanke, profesor de Economía Aplicada en la Universidad Johns Hopkins y conocido por su defensa de los sistemas de moneda fuerte, sostiene que el principal desafío venezolano es recuperar la estabilidad de precios. En declaraciones a Fortune, afirmó que “sin estabilidad, es decir, sin precios estables, no se tiene nada” y vinculó el deterioro monetario con la caída de los ingresos petroleros y la utilización de emisión de dinero para financiar gastos públicos.

El economista calcula entre 50 % y 80 % las probabilidades de que una propuesta de dolarización sea aprobada por el Parlamento y convertida en normativa.

Una economía que ya utiliza el dólar

La propuesta no parte de cero. Durante los últimos años, Venezuela ha avanzado hacia una "dolarización de facto", con el dólar utilizado ampliamente para fijar precios, realizar transacciones y preservar ahorros.

Para Hanke, esta realidad facilita una eventual transición formal. Según su análisis, los venezolanos ya han ido abandonando espontáneamente el bolívar como mecanismo de protección frente a su pérdida de valor.

El propio Ecarri ha defendido esta tesis. El diputado sostiene que “Venezuela ya está dolarizada de hecho” y plantea que la formalización del proceso permitiría proteger los ingresos de trabajadores, pensionados y otros sectores cuyos salarios continúan denominados en bolívares.

Sin embargo, convertir esa dolarización informal en un régimen monetario oficial implica mucho más que comenzar a utilizar dólares. Significaría modificar las reglas bajo las cuales funciona el sistema financiero, determinar cómo se convertirían los activos y pasivos denominados en bolívares y establecer qué ocurriría con las reservas, la banca y las funciones que actualmente desempeña el BCV.

Oliveros: "puede estabilizar, pero no es una solución automática"

El debate ya ha sido analizado por economistas venezolanos. Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, ha señalado que una eventual dolarización podría generar confianza y convertirse en un ancla para la economía.

Oliveros ha destacado como una de sus principales ventajas la capacidad de "reducir rápidamente la inflación y estabilizarla", especialmente en un país que acumula décadas de inestabilidad monetaria. Sin embargo, también ha advertido que la medida tiene costos y que no debe ser presentada como una solución automática para todos los problemas económicos.

En agosto, Oliveros sostuvo además que la recuperación de la economía venezolana requiere corregir los desequilibrios macroeconómicos de fondo y planteó que un esquema de convivencia entre distintas monedas podría resultar más saludable que una dolarización completa.

Su posición introduce uno de los principales puntos de discusión frente a la propuesta de Hanke, "estabilizar la moneda no equivale necesariamente a resolver el déficit fiscal, elevar la productividad, recuperar el crédito o reconstruir las instituciones económicas".

El debate también pasa por la pérdida de herramientas

El propio análisis de la dolarización reconoce una de sus principales desventajas: al abandonar su moneda, Venezuela perdería herramientas de política monetaria como la emisión de dinero y la posibilidad de actuar como prestamista de última instancia de su sistema financiero.

Ese es precisamente uno de los argumentos que mantienen abierta la discusión entre los economistas. Una moneda fuerte puede limitar la posibilidad de financiar desequilibrios mediante emisión, pero también reduce la capacidad del Estado para responder con política monetaria ante una crisis.

En un debate realizado en mayo sobre el futuro monetario del país, Oliveros y los economistas José Miguel Farías y Jesús Leonett analizaron precisamente los beneficios y riesgos de una dolarización formal, incluyendo la posibilidad de que termine convirtiéndose en una limitación para la política económica si no está acompañada de disciplina fiscal y reformas estructurales.

La pregunta que queda sobre la mesa

La iniciativa de Hanke y Ecarri abre así una discusión que va más allá del tipo de moneda que utilizan los venezolanos. La pregunta central es si Venezuela está preparada para convertir su dolarización de facto en un sistema oficial y permanente.

Para sus promotores, el dólar permitiría cortar de raíz el mecanismo de emisión monetaria que ha alimentado la inflación y generar condiciones para recuperar la confianza, el crédito y la inversión. Hanke incluso sostiene que una dolarización rápida podría acelerar la llegada de capital extranjero y facilitar la recuperación de sectores estratégicos como el petrolero y eléctrico.

Para economistas como Oliveros, en cambio, la estabilidad monetaria debe acompañarse de disciplina fiscal, reducción de la inflación, estabilidad cambiaria, recuperación institucional y cambios estructurales. La discusión, por tanto, no es únicamente bolívar versus dólar: es qué conjunto de reformas puede darle sostenibilidad a una eventual recuperación venezolana.

Con Hanke ahora incorporado formalmente como asesor de la Asamblea Nacional y con Ecarri anunciando un debate nacional sobre la propuesta, la dolarización deja de ser solo una discusión económica y vuelve al centro de la agenda política venezolana.

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