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El “Bolichico” Alejandro Betancourt tienta su suerte con Trump en Venezuela

El empresario regresó a Caracas en vuelos privados mientras enfrenta investigaciones por blanqueo y fraude fiscal en España y Suiza. Betancourt vuelve a ganar influencia en el sector petrolero venezolano y estaría vinculado a la gestión de Delcy Rodríguez. Su nombre también aparece como un posible puente entre Caracas y sectores de la Administración Trump

Alejandro Betancourt, señalado como primo del dirigente opositor Leopoldo López, volvió a Venezuela en las últimas semanas en medio de investigaciones abiertas en España y Suiza y de su presunta incorporación a las gestiones para reactivar el sector petrolero venezolano. La relación familiar entre ambos ha sido objeto de controversia y ha sido negada por López.

El empresario venezolano, de 46 años, regresó a Caracas en vuelos privados procedentes de Estados Unidos, después de haber permanecido durante meses en Reino Unido bajo restricciones judiciales. Su retorno ocurre mientras mantiene abiertas investigaciones por presunto blanqueo de capitales y fraude fiscal en Europa.

Betancourt se hizo conocido durante el chavismo por su participación en negocios vinculados con los sectores eléctrico y petrolero. A través de Derwick Associates obtuvo contratos millonarios para la construcción de plantas termoeléctricas durante la emergencia eléctrica de Venezuela.

Posteriormente amplió sus inversiones hacia el sector petrolero y otros negocios internacionales. En España también alcanzó notoriedad por su participación en la empresa de gafas Hawkers.

Ahora, su regreso a Venezuela coincide con una nueva etapa para la industria petrolera. Según la investigación de EL PAÍS, Betancourt estaría asesorando a la presidenta Delcy Rodríguez en la reactivación del negocio petrolero, además de mantener vínculos con sectores de la minería y la reestructuración de la deuda venezolana.

El Gobierno venezolano no ha confirmado oficialmente que ocupe un cargo o función como asesor.

Su nombre también aparece relacionado con Washington. Mauricio Claver-Carone, quien hasta recientemente ejerció como enviado informal de la Administración de Donald Trump para Venezuela, reconoció que funcionarios estadounidenses utilizaron a Betancourt como intermediario debido a su conocimiento de los negocios petroleros de ambos países y sus contactos en Caracas.

La trayectoria empresarial de Betancourt, sin embargo, está acompañada de investigaciones judiciales. En España, la Audiencia Nacional mantiene abierta una causa relacionada con presuntas operaciones de blanqueo de capitales y fraude fiscal vinculadas con negocios de Pdvsa. También existe una investigación en Suiza por blanqueo de capitales. Betancourt ha negado las acusaciones.

Su regreso vuelve a colocar en el centro de la escena a uno de los empresarios venezolanos más vinculados a los negocios estratégicos del chavismo, precisamente cuando Caracas busca atraer nuevas inversiones y recuperar la producción petrolera.

La aparición de Betancourt en este proceso también pone de relieve los nuevos vínculos que se están formando entre empresarios venezolanos, el Gobierno de Delcy Rodríguez y sectores de la Administración estadounidense interesados en la recuperación económica y petrolera de Venezuela.

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