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Inflación en EE. UU. se desacelera a 3,4 % en julio y da un respiro al bolsillo

La moderación estuvo impulsada principalmente por la reducción de los precios de la gasolina y una menor presión en alimentos y vivienda. Sin embargo, los especialistas advierten que la tendencia podría enfrentar nuevos obstáculos durante los próximos meses

La inflación anual en Estados Unidos se moderó por segundo mes consecutivo y se ubicó en 3,4 % en julio, de acuerdo con los datos publicados este miércoles por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS). En términos mensuales, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un incremento de 0,1 %, en línea con las previsiones de los economistas.

La moderación estuvo impulsada principalmente por la reducción de los precios de la gasolina y una menor presión en alimentos y vivienda. Sin embargo, los especialistas advierten que la tendencia podría enfrentar nuevos obstáculos durante los próximos meses, especialmente por la evolución de los costos de la energía y las materias primas, reporta CNN.

El alivio no significa que la economía esté fuera de peligro ante la amenaza que representa la inflación para los estadounidenses de a pie, pero las presiones sobre los precios tampoco están al rojo vivo”, señaló Christopher Rupkey, economista jefe de FwdBonds.

Los precios de la gasolina disminuyeron 2,9 % en julio frente al mes anterior, mientras que los alimentos adquiridos en supermercados bajaron 0,1 %. En términos interanuales, los precios de los alimentos registraron un aumento de 2,7 %, por debajo del índice general.

El costo de la vivienda también mostró una variación más moderada. El índice de alojamiento, que representa aproximadamente un tercio de la cesta utilizada para calcular el IPC, aumentó 0,1 % durante julio. Además, descendieron los precios de hoteles, moteles y otros establecimientos de hospedaje.

La economista jefe de KPMG, Diane Swonk, explicó que varias cadenas de supermercados y establecimientos de descuento redujeron algunos precios durante el verano, aunque advirtió sobre posibles aumentos posteriores.

El problema es la presión al alza sobre los precios una vez que los costos de los fertilizantes y la energía comiencen a trasladarse a medida que lleguemos a la cosecha de otoño y a 2027”, afirmó.

Entre los productos que registraron descensos destacó la lechuga, cuyo precio cayó 16,4 % en julio, la mayor reducción desde que existen registros. La disminución coincidió con una reducción en la demanda tras un brote de ciclosporiasis asociado a determinados productos agrícolas.

El comportamiento de la energía continúa siendo uno de los principales factores de incertidumbre para la inflación. Las fluctuaciones en los precios del petróleo y la gasolina han aumentado en los últimos meses debido a las interrupciones del transporte marítimo en Oriente Medio.

En este contexto, el IPC subyacente —que excluye los alimentos y la energía— aumentó 0,2 % en julio y acumuló una variación anual de 2,5 %. Esta cifra se mantiene por encima del objetivo de inflación de 2 % establecido por la Reserva Federal.

A pesar de la moderación general, algunos servicios continúan mostrando incrementos de precios. Swonk señaló entre las áreas de mayor presión los servicios médicos, las tarifas aéreas y las reparaciones de vehículos.

Andreas Hauskrecht, profesor de economía empresarial de la Universidad de Indiana, también advirtió sobre el posible impacto de los mayores costos energéticos en otras áreas de la economía.

Cuanto más tiempo se mantiene un precio elevado, como ocurre con un arancel… más y más se traslada al consumidor”, explicó Hauskrecht, quien consideró que un efecto similar puede producirse con los precios de la energía.

El comportamiento de la inflación tuvo además repercusión en los mercados financieros. Tras conocerse el informe, los principales índices bursátiles estadounidenses registraron avances moderados, mientras los rendimientos de los bonos del Tesoro descendieron.

La moderación de los precios podría otorgar mayor margen a la Reserva Federal para evaluar su política monetaria antes de adoptar nuevas decisiones sobre las tasas de interés. No obstante, los analistas mantienen cautela debido a la volatilidad del petróleo y a las presiones que persisten en algunos sectores de servicios.

La evolución de los precios de la energía, los costos de los fertilizantes y el comportamiento de la inflación subyacente serán algunos de los factores que determinarán si la desaceleración observada en julio puede mantenerse durante los próximos meses.

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