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Aulas en ruinas y salarios en desplome: la educación venezolana enfrenta una doble crisis

Maestros y trabajadores públicos protestan por la precariedad salarial y exigen transparencia en las negociaciones políticas. Los sismos del 24 de junio agravaron el deterioro de escuelas en las zonas más afectadas y complican el regreso a clases. El Gobierno anunció un plan para intervenir 1.500 planteles antes del inicio del año escolar previsto para el 14 de septiembre

Maestros, jubilados y trabajadores públicos volvieron a las calles durante los primeros días de agosto para reclamar mejoras salariales y condiciones laborales, en medio de un escenario marcado por la crisis económica y los daños ocasionados por los sismos del pasado 24 de junio.

Las movilizaciones, impulsadas por la Coalición Sindical Nacional y distintos gremios, coinciden con un contexto político de incertidumbre tras la salida de Nicolás Maduro del poder. Los trabajadores exigen que cualquier proceso de negociación o transición incluya respuestas concretas a las necesidades de la población y que los acuerdos no sean alcanzados "a espaldas de los trabajadores".

Entre las demandas planteadas por los sectores sindicales figuran la liberación de presos políticos, el libre acceso a la prensa y la renovación del Consejo Nacional Electoral (CNE) para convocar nuevas elecciones presidenciales.

En el sector educativo, las dificultades se extienden más allá de los reclamos salariales. El deterioro de la infraestructura escolar, la migración de docentes y la falta de recursos ya afectaban el funcionamiento de los planteles antes de los terremotos. Los movimientos sísmicos agravaron esta situación en las zonas más afectadas.

La recuperación de las escuelas requerirá atender daños estructurales y restablecer servicios básicos como agua y electricidad. A esto se suma la necesidad de garantizar condiciones laborales que permitan retener a los docentes que permanecen en el sistema educativo.

Gobierno anuncia intervención de escuelas

Ante este escenario, el ministro de Educación, Héctor Rodríguez, informó sobre el despliegue de un plan de mantenimiento durante agosto para intervenir 1.500 escuelas y garantizar el inicio del año escolar, previsto para el 14 de septiembre.

La iniciativa también contempla reuniones con representantes de la Unesco para establecer protocolos de emergencia, reparación de infraestructura y gestión de riesgos.

Sin embargo, para las comunidades educativas de las zonas afectadas por los sismos, el desafío no se limita a reparar paredes o techos. La recuperación también depende de restablecer servicios, garantizar condiciones de seguridad y atender las necesidades de las familias damnificadas.

Salarios en crisis

El deterioro salarial continúa siendo uno de los principales reclamos del magisterio venezolano. Grecia Briceño, docente del estado Carabobo, explicó que muchos educadores se ven obligados a buscar otros oficios para complementar sus ingresos.

Nos vamos de vacaciones, pero obligados a buscar otros oficios para poder comer en la semana. Llevamos años en nuestro propio terremoto: el desplome del salario", afirmó la docente.

Briceño señaló que percibe un sueldo base de 130 bolívares y cuestionó la capacidad de los trabajadores para cubrir sus necesidades básicas ante la depreciación de la moneda.

"El dólar sigue subiendo y la economía empeora cada día. Doy gracias a Dios porque mi familia no resultó afectada por los sismos, pero aun así nuestra situación es desesperante. Trabajamos únicamente para sobrevivir", expresó.

El gremio docente reclama el cumplimiento del artículo 91 de la Constitución, que establece el derecho de los trabajadores a un salario suficiente para cubrir sus necesidades y las de sus familias.

Una recuperación que va más allá de las aulas

Para los educadores, la reconstrucción del sistema educativo requiere atender simultáneamente la infraestructura y las condiciones laborales. La falta de salarios suficientes, servicios básicos y seguridad amenaza con profundizar la salida de profesionales del sector.

Esta situación ya no se aguanta más. Quienes ocupan el poder deben salir, no creemos en sus falsas promesas. Tenemos la esperanza de que esta nueva negociación permita una verdadera transición y una Venezuela libre", sostuvo Briceño.

La docente también manifestó preocupación por las familias que perdieron sus viviendas durante los terremotos y señaló que la situación de quienes resultaron damnificados es aún más crítica.

El panorama se desarrolla mientras un estudio de Meganálisis citado en el reporte refleja elevados niveles de malestar social. Según esos datos, 80,2% de los consultados manifestó indignación y 73,8% impotencia frente a la coyuntura nacional.

El estudio también señala una valoración negativa de la respuesta institucional ante la emergencia sísmica, con 93% de los encuestados calificándola desfavorablemente.

Con el inicio del año escolar previsto para septiembre, el reto para las autoridades será avanzar en la recuperación de los planteles afectados, garantizar servicios básicos y atender las demandas salariales de los docentes. Para la comunidad educativa, la reconstrucción no podrá medirse únicamente por el número de escuelas reparadas, sino también por las condiciones en las que maestros y estudiantes puedan regresar a las aulas.

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