Pedro Adolfo Morales Vera | Guillermo Quintero Luzardo, un médico al servicio del Zulia
El 3 de noviembre de 1868 nació en Maracaibo Guillermo Quintero Luzardo, quien décadas después se convertiría en una figura relevante de la medicina zuliana de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Su trayectoria, desarrollada entre la Casa de Beneficencia, las aulas universitarias, la tribuna parlamentaria y el periódico La Universidad del Zulia, constituye un ejemplo de la concepción del servicio público presente entre numerosos profesionales zulianos de su tiempo.
Para comprender su trayectoria, hay que situarla en el contexto histórico que le tocó vivir. El Zulia de finales del siglo XIX era un territorio en transformación. Su economía se movía entre el comercio lacustre, el café, el cacao y la ganadería extensiva. El puerto de Maracaibo era una puerta abierta al Caribe, y la región alimentaba un orgullo regional que se expresaba en la lucha por su autonomía frente al centralismo caraqueño. Fue en ese contexto de efervescencia intelectual donde la Universidad del Zulia, fundada en 1891 por decreto del presidente Raimundo Andueza Palacio, se consolidó como uno de los principales focos culturales del occidente venezolano hasta su cierre en 1904. El doctor Quintero, formado en la Universidad Central de Venezuela, desarrolló allí buena parte de su actividad docente y científica.

En la Casa de Beneficencia de Maracaibo, primero como practicante y luego como facultativo, desarrolló una labor que trascendió la práctica clínica, orientándose también al servicio hospitalario, la docencia y la actividad pública. Su actividad docente en la Universidad del Zulia constituyó una aportación relevante a la formación médica en la región.
Su contribución al desarrollo de la medicina y de la enseñanza médica en el Zulia fue decisiva. Fue miembro fundador de la Sociedad Médico-Quirúrgica del Zulia y presidente de la Junta Redactora del periódico La Universidad del Zulia, una publicación que, desde 1898, se convirtió en tribuna del pensamiento crítico y académico. Allí se debatían las ideas que necesitaba una sociedad en construcción. Su labor trascendió el ámbito universitario. Desempeñó responsabilidades como concejal de Maracaibo, diputado de la Legislatura del Zulia y del Congreso Nacional.
En 1917, en el Segundo Congreso Venezolano de Medicina celebrado en Maracaibo, presentó el trabajo «¿La fiebre amarilla en Maracaibo?», testimonio de su interés por los problemas sanitarios del Zulia. El tema respondía a uno de los principales desafíos sanitarios del occidente venezolano a comienzos del siglo XX, en una región que afrontaba graves problemas de salud pública.
Por su destacada labor docente, el Zulia le otorgó la Medalla de Instrucción Pública. Una calle de Maracaibo lleva su nombre. Hablo de él con orgullo, porque fue hermano de mi bisabuelo, y conozco la estela de rectitud y sabiduría que dejó en nuestra familia.
Rescatar la memoria del doctor Guillermo Quintero Luzardo no es un ejercicio de nostalgia. Es recordar que los pueblos empiezan a declinar cuando olvidan a quienes levantaron sus instituciones.
Por Pedro Adolfo Morales Vera, economista, abogado, criminólogo, politólogo, historiador, documentalista
