Manuel Sutherland | Doblete sísmico y la última destrucción ético-moral del interinato y el chavismo
I.
El golpe más profundo a la ética y la moral que erigía el chavismo fue el caso PDVSA-Cripto. En $2023$ se destapó una malversación de fondos de alrededor de $21.000$ millones de dólares ($21.000.000.000$), hurtados y desviados en apenas 3 años. Dicho monto era equivalente a casi el 100% del presupuesto de la nación para el año 2024, una cifra alucinante.
Esto se vio correlacionado con la aparición de docenas de videos de chavistas milmillonarios mostrando enormes lujos que contrastaban con un país sumergido en una crisis dramática. La realidad se solidificó cuando las autoridades publicaron la "incautación" de bienes de ultralujo: carros Ferrari, yates y hasta $37$ millones de dólares en efectivo (una "caleta") ocultos en el apartamento de un contratista y constructor del régimen.
II. Aunque la corrupción desaforada era vox populi, fue un doloroso "descubrimiento" para las bases chavistas que estaban siendo sometidas a una miseria extrema. La opulencia y extrema riqueza de sus líderes, otrora obreros y de clase media, representaba lo opuesto a su estado de pobreza atroz.
Algunos despertaron del letargo de excusas baladíes y se dieron cuenta de que en un país petrolero sí hay dinero —mucho dinero—, pero estaba extremadamente mal repartido. Este despertar fue la base estructural para la pérdida de alrededor de $3$ millones de votos, lo que representó el $50\%$ de su voto duro histórico en las posteriores elecciones regionales y presidenciales.
III.
Con poco menos de la mitad de su base perdida, el virulento fraude electoral del $28$ de julio fue constatado en tiempo real por miles de testigos de mesa (incluyendo chavistas y militares), quienes leyeron en voz alta las actas de escrutinio de miles de centros de votación. Ellos sabían perfectamente que la oposición había ganado por una paliza histórica y que los resultados publicados por medios independientes coincidían exactamente con los que ellos mismos habían "cantado" a todo pulmón en sus mesas.
La posterior y bestial represión estatal para ocultar la verdad significó otro impacto moral demoledor en las bases que aún intentaban sostener el proyecto en ruinas. Además, la crueldad extrema y las condiciones paupérrimas en las que mantienen a los presos políticos cerraron un círculo de terror que terminó de hundir definitivamente la gastada narrativa del chavismo como víctima.
IV.
La vergonzosa derrota militar del chavismo el $3$ de enero y la humillante captura de su líder sin apenas ofrecer resistencia dejaron claro, más allá de cualquier acusación de cobardía y desidia, que los drones, radares, aviones y misiles rusos, chinos e iraníes que tanto publicitaban eran pura ficción inoperante.
Es decir, todo fue la tapadera de una inmensa corrupción que jamás adquirió ni mantuvo de forma operativa los equipos militares que costaron miles de millones de dólares al tesoro nacional. Los "mil Vietnam" prometidos y la retórica de una resistencia heroica calle por calle mutaron rápidamente en un complaciente protectorado petrolero dirigido por la misma potencia extranjera que invadió el territorio que juraron defender; una contradicción que las bases hoy expresan con profunda y enérgica frustración.
V.
El reciente doblete sísmico del pasado $24$ de junio de $2026$ (que sacudió al país con magnitudes de $6,2$ y $5,9$ en la escala de Richter) se convirtió en una horrenda tragedia humana debido a la corrupción sistémica en el otorgamiento de permisos de construcción, la falta de conservación de los equipos de alerta sísmica y los sobornos recibidos para edificar en zonas prohibidas con materiales inadecuados.
Aun así, miles de vidas pudieron haberse salvado, pero la respuesta del régimen provocó exactamente el escenario opuesto.
Miles de videos grabados en el terreno muestran a la población civil levantando escombros con sus propias manos ante la total ausencia de maquinaria pesada y equipos aptos para rescate. Trabas burocráticas, alcabalas policiales, extorsiones, exigencias de registros obligatorios, sabotaje y mil trabas más fueron denunciados sin descanso por rescatistas criollos e internacionales.
De hecho, expertos extranjeros comentaron que jamás habían enfrentado tanta resistencia y hostilidad por parte de las autoridades de un país al que venían a socorrer de forma completamente gratuita. Para colmo, el material audiovisual demuestra que las prioridades de rescate de los funcionarios estatales se centraron en extraer lavadoras, televisores, muebles, divisas y cajas fuertes ("caletas") en complejos habitacionales celosamente cerrados donde todavía quedaban sobrevivientes clamando por ayuda bajo los escombros.
Corolario
Este trágico episodio ha terminado de fundir el último hálito de apoyo y legitimidad ético-moral que acompañaba al desgastado proceso bolivariano. Ya no queda nada más. La tan mentada "polarización" pasó de ser un eje discursivo a convertirse, desde hace años y ahora más que nunca, en una antigualla inerte.
El rechazo de la población es casi total, dejando claro que el único camino viable para avanzar es un cambio político de fondo, estructurado mediante un proceso electoral verdaderamente limpio, transparente y equitativo.
