Madre que salvó a sus hijos del terremoto clama por ayuda: "Lo perdimos todo"
El 24 de junio cambió para siempre la vida de Ana Indriago. Aquella tarde logró escapar con vida junto a sus dos hijos del colapso parcial del edificio donde residían, en el sector El Caribe, estado La Guaira. Hoy, aunque agradece haber sobrevivido, enfrenta una nueva batalla: reconstruir su vida tras perder absolutamente todo.
Su apartamento, ubicado en el séptimo piso de las residencias Las Anclas, quedó destruido por el doble terremoto que sacudió la región. En cuestión de minutos desaparecieron años de trabajo, esfuerzo y sacrificios familiares.
Lo material se quedó allí. Duele porque era el fruto de muchos años de trabajo, pero gracias a Dios mis hijos y yo estamos vivos", cuenta con la voz entrecortada.
Ana recuerda que el sismo la sorprendió mientras realizaba las labores del hogar. Alcanzó a llamar a su hijo mayor y a cargar a la menor justo cuando las paredes comenzaron a desprenderse y los vidrios estallaban a su alrededor. Durante varios minutos los protegió con su cuerpo mientras el edificio se sacudía violentamente.

Cuando el movimiento cesó, inició una angustiosa búsqueda para encontrar una salida entre los escombros. Incluso tuvo que regresar a una de las habitaciones, parcialmente destruida, para recuperar las llaves que le permitieran abrir la puerta del apartamento y escapar con sus hijos.
El descenso por las escaleras fue otro desafío. Entre bloques de concreto, cabillas expuestas y paredes derrumbadas, logró llegar hasta la planta baja con su hija en brazos y guiando de la mano a su hijo mayor.
Desde entonces, su vida cambió por completo. Actualmente permanece junto a sus hijos en casa de unos familiares en el estado Anzoátegui mientras intenta recuperarse emocionalmente del trauma que le dejó la tragedia. Confiesa que aún no puede subir a edificios altos debido al miedo que siente desde aquel día.
Las piernas no me responden cuando intento subir varios pisos. Es un temor que todavía no logro superar."
Además del impacto emocional, Ana enfrenta la difícil tarea de comenzar de nuevo. Perdió muebles, electrodomésticos, ropa, documentos y todas las pertenencias que había reunido durante años.
Pese a las dificultades, mantiene la esperanza de reconstruir su hogar y sacar adelante a sus hijos. Agradece las muestras de solidaridad que ha recibido y asegura que cualquier apoyo representa un paso importante para volver a empezar.
Si Dios nos permitió salir con vida fue por una razón. Ahora toca levantarnos otra vez. Necesitamos ayuda para reconstruir nuestro hogar y darle estabilidad nuevamente a mis hijos", agrega.

