Separadas por el terremoto: Las hermanas Narváez piden ayuda humanitaria para reunirse en EE. UU.
Entre las dolorosas historias que emergen tras el peor desastre sísmico en la historia contemporánea de Venezuela, el caso de las hermanas Narváez se ha convertido en el símbolo del drama familiar y la migración forzada por la catástrofe.
Isabela Narváez, una niña de 12 años, logró sobrevivir milagrosamente al colapso del edificio Residencias Caraballeda Sol, en el estado La Guaira, gracias al último acto de amor de sus padres, quienes murieron aplastados al cubrirla con sus propios cuerpos.
De acuerdo con testimonios ofrecidos por sus allegados a la cadena Univision, la tarde del 24 de junio el apartamento familiar sufrió daños estructurales inmediatos que trancaron las vías de escape.
Al ver que la puerta principal no abría, sus padres, Claudis y Fran, optaron por usar su anatomía como un escudo humano para proteger a la menor. Isabela fue rescatada con vida posteriormente por las brigadas de rescate, siendo una de las apenas cinco personas que lograron salir de las ruinas de dicho inmueble.
Actualmente, la pequeña permanece sola en territorio venezolano, mientras que su hermana mayor, Antonella, enfrenta el duelo migratorio desde la ciudad de Tampa, Florida.
Ante la total pérdida de su núcleo familiar directo, los parientes en el extranjero han iniciado una solicitud de emergencia ante el Departamento de Estado de los Estados Unidos para la aprobación de una visa humanitaria excepcional que le permita a la menor viajar a Norteamérica.
La familia argumenta que el trámite podría verse facilitado debido a que la embajada estadounidense en Caracas retomó operaciones formales el pasado 30 de marzo, luego de permanecer cerrada por siete años.
Aunque no existe un programa de asilo específico vigente para los damnificados por estos sismos de magnitudes 7,2 y 7,5 que han dejado un saldo parcial de 2.295 fallecidos y una alarmante proyección de miles de desaparecidos, los allegados apelan a la compasión internacional para que las únicas dos sobrevivientes de esta familia puedan unirse y afrontar el luto juntas.
