Cuatro días entre los escombros: la misión de 18 voluntarios zulianos en La Guaira
La tragedia cambió el paisaje de Playa Grande y Caraballeda. Donde antes había calles llenas de vida, el terremoto dejó edificios colapsados, viviendas reducidas a escombros y familias enteras esperando noticias de sus seres queridos. En medio de ese escenario, un grupo de 18 voluntarios provenientes del estado Zulia decidió recorrer cientos de kilómetros para sumarse a las labores de rescate y asistencia humanitaria.

El equipo estuvo conformado por bomberos, rescatistas, médicos, estudiantes de Medicina y periodistas, quienes durante cuatro días trabajaron junto a organismos de emergencia y voluntarios de diferentes estados del país en las zonas más afectadas.
Cada jornada comenzaba al amanecer y terminaba entrada la noche. Las caminatas eran largas. El acceso a muchos sectores solo era posible a pie debido al colapso de las vías y la gran cantidad de escombros. El cansancio quedaba en segundo plano ante cada posible señal de vida.
Playa Grande y Caraballeda fueron los principales escenarios de la misión, donde los voluntarios participaron en labores de búsqueda, apoyo logístico, distribución de ayuda humanitaria y acompañamiento a equipos especializados.
“Decidimos quedarnos todos juntos”
Uno de los voluntarios explicó cómo se organizó el grupo desde el inicio de la misión. "El día viernes salimos como un grupo de rescatistas de cinco personas con la intención de ayudar. Luego se sumaron más personas del área de salud, veterinaria, enfermería, paramédicos y bomberos. Al llegar a La Guaira decidimos quedarnos todos juntos y empezamos a llegar a lugares donde no habían sido atendidos por otros organismos", declaró Andrés Guerrero, rescatista al diario Versión Final.

Guerrero relató que "en el primer sitio logramos ver indicios de vida y pedimos apoyo; con la ayuda de un perro de rescate se confirmó la presencia de personas bajo los escombros. Luego seguimos en la búsqueda en varios apartamentos afectados”, relató
El voluntario también destacó el apoyo logístico recibido durante la misión.
Estamos muy agradecidos con el equipo de Ámbar Gracia por la facilitación del transporte, y con el punto de acopio en El Tacón, que nos surtió de hidratación, comida y herramientas. Estamos a la orden para un segundo viaje si es necesario”, finalizó.
“Era como ver una ciudad en ruinas”
Otra de las participantes, integrante del área de salud, describió el impacto emocional de llegar a la zona afectada y el proceso de organización del viaje. “Recibimos un mensaje de que saldrían buses hacia La Guaira. Entre varios colegas decidimos ir. Fue todo muy rápido, en cuestión de horas hicimos maletas y nos movilizamos. Cuando llegamos, era como ver una ciudad en ruinas. No había casi estructuras en pie, y la gente estaba en la calle, sin poder dormir en sus casas”, relató Xiomara Cruz, médico veterinaria.

La profesional agregó que las primeras horas en terreno estuvieron marcadas por la incertidumbre y el impacto emocional.
Empezamos a caminar con mochilas o solo con el uniforme. Entramos a edificios afectados y ayudamos a revisar estructuras desde el sótano hasta los pisos superiores. La situación era muy triste, había personas desesperadas buscando a sus familiares. En algunos puntos incluso recibimos alertas de posibles víctimas bajo los escombros”, enfatizó conmovida.
Búsqueda, coordinación y señales de vida
Durante las jornadas, los voluntarios trabajaron en conjunto con distintos organismos y equipos especializados, incluyendo apoyo de unidades caninas y personal de rescate de otras regiones del país.
En uno de los puntos intervenidos, el grupo logró identificar indicios de posible presencia de personas bajo los escombros, lo que permitió activar la respuesta de equipos especializados.
Asimismo, relataron que en varias zonas debieron coordinar con autoridades locales y otros cuerpos de seguridad para continuar las labores de búsqueda en condiciones de acceso limitado.
“Estuvimos hasta altas horas de la madrugada buscando señales de vida bajo los escombros junto a otros equipos”, relataron los voluntarios.
Cuatro días de trabajo continuo
Durante los cuatro días de permanencia en La Guaira, el grupo de 18 voluntarios zulianos recorrió sectores como Playa Grande y Caraballeda, donde la destrucción era generalizada.

Cada calle representaba una historia distinta: familias buscando a sus seres queridos, vecinos removiendo escombros con sus propias manos y comunidades enteras intentando resistir la emergencia.
Los médicos y estudiantes de Medicina brindaron atención primaria, los rescatistas apoyaron en la búsqueda de sobrevivientes, y los periodistas documentaron la magnitud del desastre.
Una experiencia que dejó huella
La misión dejó una huella profunda en el grupo, no solo por la magnitud de la tragedia, sino por el trabajo conjunto entre voluntarios de diferentes estados del país.
La experiencia reafirmó la importancia de la coordinación ciudadana y el apoyo interinstitucional en escenarios de emergencia, donde cada minuto puede ser decisivo para salvar una vida.
Entre escombros, caminatas interminables y jornadas sin descanso, los 18 voluntarios zulianos regresaron con una misma certeza: en medio del desastre, la solidaridad también puede convertirse en una forma de rescate.
