Estudio vincula bebidas azucaradas en la infancia con mayor riesgo de hipertensión
Consumir bebidas azucaradas y jugos de frutas de forma frecuente durante la infancia y la adolescencia podría aumentar considerablemente el riesgo de desarrollar hipertensión arterial en la edad adulta, según una investigación realizada por científicos de Estados Unidos que hizo seguimiento a más de 25.000 personas durante un período de 25 años.
Los resultados, publicados en la revista científica Circulation de la Asociación Estadounidense del Corazón, revelan que los hábitos alimenticios adquiridos desde edades tempranas tienen un impacto duradero sobre la salud cardiovascular.
Para el estudio, los investigadores analizaron la información del proyecto Growing Up Today, que incluyó a participantes de entre 9 y 16 años al inicio de la investigación. Durante más de dos décadas evaluaron periódicamente su alimentación, con especial atención al consumo de refrescos, bebidas deportivas, jugos de frutas y fruta entera.
Los datos mostraron que quienes consumían dos o más porciones diarias de bebidas azucaradas presentaban un riesgo significativamente mayor de desarrollar hipertensión en la adultez. En el caso de los jugos de frutas, ingerir al menos una porción y media al día también se relacionó con un incremento importante del riesgo de padecer presión arterial alta años después.
Los investigadores destacaron que la fruta entera ofrece un efecto protector que no proporcionan las bebidas azucaradas. De acuerdo con sus estimaciones, reemplazar los jugos por fruta fresca puede reducir hasta en un 19 % el riesgo de hipertensión, mientras que sustituir refrescos y otras bebidas con azúcar por agua o leche disminuye el riesgo hasta en un 13 %.
El estudio también desmiente la idea de que toda la fructosa afecta de igual manera al organismo. Los expertos explicaron que el impacto depende de la fuente de la que proviene el azúcar: mientras la fruta entera aporta fibra y otros nutrientes beneficiosos, los jugos y bebidas azucaradas carecen de esos componentes y favorecen problemas cardiovasculares.
Ante estos hallazgos, los autores recomiendan limitar al máximo el consumo de refrescos y bebidas deportivas en niños y adolescentes. En cuanto a los jugos, aconsejan que sean 100 % de fruta, consumidos con moderación y priorizando siempre la ingesta de fruta entera.
Asimismo, plantean fortalecer las políticas de salud pública mediante mejoras en la alimentación escolar, programas de educación nutricional e incluso medidas fiscales que desincentiven el consumo de bebidas azucaradas.
Los investigadores aclararon que, al tratarse de un estudio observacional basado en información proporcionada por los propios participantes, los resultados muestran una fuerte asociación, aunque no permiten establecer una relación directa de causa y efecto.
También señalaron que la mayoría de los participantes eran personas blancas no hispanas, por lo que consideran necesario ampliar futuras investigaciones a poblaciones más diversas.
