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"Con ese régimen no me siento": De la Espriella redefine la política de Colombia hacia Venezuela

En declaraciones públicas y entrevistas durante la campaña, el mandatario electo ha expresado una posición definida respecto a Venezuela. En su lugar, ha planteado que cualquier canal de comunicación o negociación con el gobierno venezolano sería gestionado a través del Departamento de Estado de Estados Unidos

El candidato de derecha Abelardo de la Espriella ganó la presidencia de Colombia en la segunda vuelta electoral celebrada el domingo, según el conteo preliminar divulgado por la autoridad electoral.

De acuerdo con estos resultados iniciales, el aspirante de tendencia conservadora se impuso con el 49,65% de los votos frente al 48,70% obtenido por el senador Iván Cepeda, candidato del sector de izquierda y aliado del presidente Gustavo Petro.

La diferencia entre ambos contendientes sería de aproximadamente 300.000 votos, en una de las elecciones más reñidas de la historia reciente del país, según los datos preliminares.

Tras la publicación de los resultados preliminares, comenzaron a surgir interrogantes sobre el rumbo de la política exterior del país bajo el eventual nuevo gobierno. Durante la campaña, el candidato abordó el tema de manera limitada, aunque en algunas intervenciones dejó entrever posibles lineamientos generales.

El programa de gobierno de Abelardo, no incluye un apartado específico dedicado a la política exterior, un aspecto que ha llamado la atención en el análisis de su propuesta de gobierno.

Su plan, denominado “Milagro de los Nunca”, está compuesto por 13 medidas centradas en la seguridad interna, el ajuste fiscal y la desregulación económica, con un enfoque prioritario en asuntos domésticos frente a la agenda internacional.

Sin relación directa con el gobierno interino

Sin embargo, en declaraciones públicas y entrevistas durante la campaña, el mandatario electo ha expresado una posición definida respecto a Venezuela. Según estas posturas, no prevé establecer interlocución directa con la vicepresidenta Delcy Rodríguez, en el marco de la relación bilateral.

En su lugar, ha planteado que cualquier canal de comunicación o negociación con el gobierno venezolano sería gestionado a través del Departamento de Estado de Estados Unidos, argumentando que la política hacia Venezuela estaría condicionada por la estrategia de Washington en relación con una eventual transición democrática en ese país.

Esa relación hay que triangularla. Allá, Delcy es una funcionaria más. En Venezuela está gobernando el Gobierno americano y yo me voy a entender directamente con ellos, porque yo con esos bandidos del régimen no me voy a sentar. Tan sencillo como eso”, mencionó.

El nuevo  presidente de Colombia también dejó claro que cualquier punto de partida en las relaciones entre Colombia y Venezuela pasa por un cambio político en el país vecino. En ese sentido, no ocultó su respaldo a la líder opositora María Corina Machado.

Yo lo que deseo es que venga pronto la democracia para Venezuela, que haya elecciones, que María Corina sea la presidenta, para que podamos articular unas relaciones bilaterales que son absolutamente necesarias e indispensables para ambas naciones”, afirmó.

Desde su perspectiva, una transición en Venezuela abriría oportunidades significativas para Colombia. En esa línea, aseguró que “la mejor reforma tributaria, el mejor plan de desarrollo para Colombia es que a Venezuela llegue la democracia plena”, al considerar que el deterioro productivo del vecino país generaría una demanda que Colombia podría suplir.

Nos vamos a convertir en los principales socios de Venezuela, porque el comunismo allá destruyó todo, no producen nada. Tenemos que mandarle todos los bienes y servicios posibles y eso va a disparar nuestra economía”, destacó.

"Mi prioridad no son los venezolanos"

De la Espriella sostuvo además que la prioridad de su eventual gobierno serían los ciudadanos colombianos, en particular en materia de seguridad y orden interno, por encima de la situación de los migrantes venezolanos en el país.

El presidente electo indicó durante su campaña que la presencia de población migrante venezolana en condición irregular o vinculada a actividades delictivas debería ser abordada como un asunto de seguridad y retorno a su país de origen, mientras que cualquier eventual cooperación humanitaria hacia Venezuela dependería, según sus palabras, de la resolución previa de los problemas internos de Colombia.

Aquí hay más de tres millones de venezolanos, mi prioridad no son los venezolanos, son los colombianos... Se necesita la inventiva del sector privado, aquí hay más de tres millones de venezolanos, más de un millón y medio que son ilegales o que están delinquiendo” (...)  Aquí hay muchos problemas para estar lidiando también con los problemas de la comunidad venezolana que, lo siento, pero cuando yo le resuelva el problema a mi gente, si sobra con gusto, les ayudo”, sentenció.

De La Espriella recalcó que no se trata de rechazar a todos los venezolanos, sino de establecer reglas claras: el que viene a sumar, tendrá oportunidades; el que delinque, deberá asumir las consecuencias.

Analistas políticos consideran que un eventual gobierno del presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, podría marcar un giro significativo en la política exterior del país, con un mayor alineamiento con Estados Unidos, una postura más confrontacional frente al gobierno de Venezuela y un enfoque de apertura económica hacia mercados internacionales.

De concretarse este enfoque, el nuevo gobierno implicaría un distanciamiento de la política de normalización diplomática impulsada desde 2022 por el presidente Gustavo Petro, que incluyó la reapertura de la frontera colombo-venezolana tras varios años de cierre y la reactivación progresiva de las relaciones bilaterales.

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