Fe y Alegría impulsa la educación técnica y los “oficios verdes” en el occidente del país
En medio de los desafíos que enfrentan las comunidades del occidente venezolano, Fe y Alegría impulsa una propuesta educativa que combina la formación técnica con el cuidado de la "Casa Común", una visión que busca convertir a las escuelas en espacios de transformación social, ambiental y productiva.
Para Damaso Requena, coordinador de Ciudadanía y Protección del Programa Fe y Alegría Escuela Occidente, el cuidado del ambiente va más allá de campañas ecológicas o actividades aisladas. Se trata de una práctica cotidiana que nace de la resiliencia y de la capacidad de las comunidades educativas para responder a problemas como las fallas eléctricas y la escasez de agua.
En nuestras escuelas, el cuidado de la Casa Común se traduce en soluciones concretas: sistemas alternativos de recolección de agua de lluvia, el mantenimiento de áreas verdes para mitigar las altas temperaturas y el reciclaje de materiales para la elaboración de recursos didácticos", explicó.
El educador destacó que uno de los principales logros alcanzados este año ha sido generar una cultura de corresponsabilidad ambiental. Según indicó, las familias y los vecinos han comenzado a ver a la escuela como un motor de transformación comunitaria y no como un espacio aislado.
La gente ha entendido que la ecología no es solo sembrar un árbol. Hoy se habla de rediseñar, reducir y reciclar como prácticas que también fortalecen la economía familiar y comunitaria", afirmó.
La apuesta educativa de Fe y Alegría también pone el foco en la formación para el trabajo a través de carreras técnicas vinculadas al desarrollo sostenible. Entre ellas destacan las especialidades agropecuarias, orientadas a las prácticas agroecológicas, la producción de abonos orgánicos, biopesticidas y sistemas de riego eficientes que permitan optimizar el uso del agua en parcelas y conucos.
Asimismo, la institución ha comenzado a fortalecer la formación en oficios verdes. Un ejemplo es la capacitación de estudiantes de las menciones de electricidad y electrónica en sistemas de energía fotovoltaica, con el propósito de responder a las necesidades energéticas de comunidades, hogares y pequeños comercios.
Requena señaló que el sector empresarial de la región ha mostrado interés en esta visión de sostenibilidad, impulsando alianzas que van más allá de las pasantías estudiantiles. Empresas e instituciones han abierto espacios de formación práctica y han contribuido a la actualización de los programas educativos para que los egresados cuenten con herramientas acordes a las nuevas exigencias del mercado laboral.
Actualmente, unos 765 jóvenes de las 14 escuelas técnicas de Fe y Alegría en la región realizan pasantías en empresas aliadas, una experiencia que, según el coordinador, demuestra que es posible construir proyectos de vida sostenibles dentro del país.
Cuando un joven aprende a instalar paneles solares o a diseñar un sistema de riego ecoeficiente descubre que su conocimiento tiene un valor inmediato en su propia comunidad. Eso cambia la narrativa de la migración y la sustituye por la del arraigo con propósito", aseguró.
Pese a las dificultades que atraviesa el sistema educativo venezolano, Fe y Alegría mantiene su apuesta por la innovación mediante una formación basada en competencias, el aprendizaje a partir de problemas reales y el fortalecimiento socioemocional de docentes y estudiantes.
La calidad no depende de la abundancia de recursos, sino de la pertinencia de lo que se enseña y de la pasión con la que se educa. Seguimos enseñando a trabajar con la mente, con las manos y a cuidar con el corazón", concluyó Requena.
