Trabajos de General Electric no garantizan soluciones inmediatas a crisis eléctrica en Venezuela
El anuncio de Delcy Rodríguez, presidenta encargada, la noche de este lunes, sobre la firma de un acuerdo con la empresa estadounidense General Electric (GE) para impulsar la recuperación del sistema eléctrico nacional, colapsado por décadas de corrupción socialista, falta de inversión y mantenimiento real, genera expectativas en una población sacudida por los apagones de hasta 6 horas.
Durante el acto en el Palacio de Miraflores, Rodríguez amplió sobre el convenio contempla la incorporación de 1.000 megavatios adicionales en los próximos dos años. La meta es superar los 5.000 megavatios recuperados en un plazo de cuatro años.
El trabajo se centra principalmente en un levantamiento técnico detallado realizado por General Electric durante seis semanas sobre el estado del SEN. Rodríguez pidió convertirlo en un contrato formal para iniciar las obras.
El objetivo sería recuperar, estabilizar, modernizar y optimizar el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), con énfasis en generación hidroeléctrica y térmica. Incluye evaluación previa, rehabilitación de plantas, mejora de eficiencia, incorporación de capacidad y capacitación de personal técnico venezolano.
Recuperación de capacidad existente
Leancy Clementy, ingeniero nuclear, calificó como positiva la firma del acuerdo entre Venezuela y General Electric para avanzar en la recuperación del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), al considerar que el país debe mantener alianzas con empresas de gran experiencia técnica para enfrentar la crisis energética.
Durante una entrevista en el programa de Shirley Varnagy, el especialista explicó que el documento suscrito es, en realidad, un acuerdo marco que servirá de base para la firma de contratos específicos.
Clementy detalló que equipos técnicos de General Electric permanecieron entre cuatro y cinco semanas en Venezuela realizando un diagnóstico integral de la infraestructura eléctrica antes de presentar sus recomendaciones e indicó que el plan contempla la recuperación de unos 2.000 megavatios en un período de dos años y hasta 5.000 megavatios en un plazo de cinco años.
Se trata de una recuperación de capacidad existente y no de nuevas instalaciones, ya que Venezuela dispone de una capacidad instalada cercana a los 30.000 megavatios”, explicó.
El ingeniero recordó que hace dos décadas el país era un referente regional en materia eléctrica y contaba con dos grandes sistemas de generación: el hidroeléctrico y el termoeléctrico.
Asimismo, agregó que el complejo hidroeléctrico del Bajo Caroní, que incluye la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, posee una capacidad de alrededor de 17.000 megavatios, aunque actualmente opera aproximadamente a la mitad de su potencial debido a problemas de mantenimiento.
En conjunto, el sistema apenas logra generar entre 11.000 y 12.000 megavatios, mientras que la demanda nacional se ubica en torno a los 15.000 megavatios”, asegura.
A juicio de Clementy, el déficit de unos 3.000 megavatios equivale aproximadamente al consumo de la Gran Caracas y el estado La Guaira, lo que explica los racionamientos y las interrupciones del servicio que persisten en diversas regiones del país.
El especialista subrayó que, aunque el proceso de recuperación planteado por General Electric es necesario, los resultados estructurales tomarán tiempo y la población demanda soluciones más inmediatas.
En ese sentido, propuso medidas de corto plazo que podrían implementarse en un lapso de seis meses, entre ellas la instalación de plantas termoeléctricas flotantes en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo y en Puerto Cabello.
Estas unidades podrían aportar cientos de megavatios adicionales al sistema y aliviar la presión sobre las regiones más afectadas, mientras se ejecutan los trabajos de recuperación de las principales plantas de generación del país”, mencionó.
Insuficiente para resolver el déficit estructural
Por su parte, el ingeniero y consultor especializado en soluciones de energía, Juan Carlos Rodríguez, aseguró que la recuperación del sistema eléctrico venezolano requiere mucho más que la rehabilitación de algunas plantas de generación y advirtió que el país necesita un plan nacional de emergencia eléctrica acompañado de inversiones de gran envergadura durante los próximos años.
El especialista señaló que los trabajos de recuperación que puedan ejecutar empresas como General Electric representan un avance, pero son insuficientes para resolver el déficit estructural que enfrenta el Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Aquí nadie habla de un plan nacional de emergencia eléctrica. Se puede rescatar parte de la capacidad instalada y recuperar algunos megavatios, pero el país necesita miles de megavatios adicionales”, afirmó.
Rodríguez recordó que en 2013 la demanda máxima de electricidad en Venezuela alcanzó los 18.000 megavatios. Sin embargo, indicó que la generación disponible actualmente es muy inferior a las necesidades del país.
El experto señaló que, para que Venezuela pueda retomar una actividad económica similar a la que registraba hace más de una década, el sistema debería disponer de al menos 23.000 megavatios de capacidad de generación.
“Eso es prácticamente el doble de lo que tenemos ahorita”, subrayó el ingeniero, al advertir que alcanzar esa meta exigirá cuantiosas inversiones y una estrategia integral de recuperación del sector eléctrico.
El especialista insistió en que la solución a la crisis energética no pasa únicamente por la rehabilitación de la infraestructura existente ni por la participación de una sola empresa.
Es indispensable ejecutar un programa de expansión y modernización del sistema con la participación de múltiples actores y recursos financieros significativos”, indica.
Rodríguez menciona que Venezuela deberá emprender un proceso sostenido de inversiones durante los próximos cinco años si aspira a reconstruir su capacidad de generación y garantizar un suministro eléctrico estable que acompañe la recuperación económica del país.
Trabajos en la central hidroeléctrica Tocoma
Además de firmar el acuerdo con la empresa estadounidense, el Ejecutivo anunció la reactivación de los trabajos de construcción de la central hidroeléctrica Tocoma, ubicada en el estado Bolívar, luego de concretar un acuerdo con la multinacional IMPSA para culminar el proyecto energético que permanecía paralizado desde hace varios años.
De acuerdo con la información oficial, el objetivo principal es incorporar 2.640 megavatios al Sistema Eléctrico Nacional mediante la instalación y puesta en funcionamiento de diez unidades generadoras, lo que permitiría incrementar la capacidad de producción energética del país.
Las autoridades indicaron que las labores se desarrollarán por etapas y que las primeras fases de construcción, ensamblaje y acoplamiento técnico tendrán una duración estimada entre 14 y 19 meses. El proyecto forma parte del complejo hidroeléctrico del Bajo Caroní, integrado además por las centrales Guri, Macagua y Caruachi.
Actualmente, Venezuela genera alrededor de 12.000 megavatios de electricidad frente a una demanda que se aproxima a los 14.000 megavatios, lo que mantiene un déficit estructural que se traduce en racionamientos e interrupciones del servicio en distintas regiones del país. Antes de 1999, la capacidad de generación rondaba los 20.000 megavatios.
La recuperación de la infraestructura hidroeléctrica enfrenta un desafío adicional: las limitaciones de transmisión. Aunque el complejo del Bajo Caroní cuenta con una capacidad instalada cercana a los 17.750 megavatios, la red de transmisión de 765 kilovoltios solo puede transportar hacia el norte del país alrededor de 8 gigavatios.
Bajo este escenario, la rehabilitación de Tocoma, Macagua y las plantas contempladas en el acuerdo con General Electric Vernova podría incrementar significativamente la capacidad de generación disponible. Sin embargo, parte de esa energía podría no ser plenamente aprovechada mientras se completan las inversiones necesarias para modernizar la red de transmisión.
Analistas consideran que el proceso de recuperación eléctrica exigirá una estrategia integral que combine la rehabilitación de la infraestructura existente, la ampliación de la capacidad de transmisión y la incorporación de nuevos consumidores industriales capaces de aprovechar la energía adicional que se incorpore al sistema en los próximos años.
