El diario plural del Zulia

Editorial: ¿Basta solo con la extracción de Maduro y de Cilia? ¿Y el resto para cuando?

Siguen en activo y en el poder hombres con recompensas sobre su cabeza, como un Diosdado Cabello, o exmilitares defensores del régimen como Padrino López, la lista es muy larga.

La promesa era desmontar todo el chavismo, empezando por Nicolás Maduro, pero después de la extracción del 3 de enero y algunos avances administrados para la apertura económica, las transformaciones más sensibles se pararon en seco.

Nicolás Maduro y Cilia Flores no eran los únicos culpables del engranaje de narcoterrorismo que destruyó a la nación.

Siguen en activo y en el poder hombres con recompensas sobre su cabeza, como un Diosdado Cabello, o exmilitares defensores del régimen como Padrino López, la lista es muy larga.

La decisión de la Casa Blanca de intervenir no respondió simplemente a que estuviéramos ante un presidente ilegítimo, sino a sus acciones delincuenciales en el narcotráfico y el financiamiento al terrorismo.

Hace pocos días eliminaron al temido "Niño Guerreo", líder del Tren de Aragua en una zona selvática del estado Bolívar. También liquidaron a otros miembros del crimen organizado del llamado "sindicato", sin embargo, cabe preguntarse: ¿basta con eso para “limpiar” a Venezuela?, ¿de qué sirven tales operaciones si los jerarcas del régimen y su estructura de control sigue en pie?

Esperamos que la administración Trump y el propio secretario de Estado Marco Rubio tomen decisiones más efectivas para el desmantelamiento definitivo del aparato dictatorial.

Los ciudadanos debemos preguntarnos seriamente de qué sirvió haber tenido las dos terceras partes de una Asamblea Nacional —cuya función se extendió por una década— y un gobierno interino que fraguó con los líderes de una supuesta oposición, un nuevo saqueo para repartirse dividendos.

Ambas estructuras fueron incapaces de enfrentar al régimen.

Al contrario: La mayor parte de ese interinato de 2019 coexistió abiertamente con la tiranía, mientras que el otro "volteó la mirada" para asegurar sus propios negocios con el presupuesto que manejaron.

Gracias a esa complicidad, las cúpulas del G4 viven hoy holgadamente en el exterior, con bienes de lujo y un “capital de trabajo” acumulado para seguir haciendo de la política una empresa privada mientras que su militancia viven las mismas calamidades del resto de los venezolanos.

Los ciudadanos, esos que perdieron la esperanza en la dirigencia y la fe en el futuro, merecen recuperar la confianza y saber que Venezuela puede ser el mejor país del mundo. Para lograrlo, es indispensable que el respaldo y la tutela de los Estados Unidos se profundicen más allá de lo económico.

Solo así seremos capaces de superar este sistema, dejar atrás a la vieja política y refundar la República.

Carlos Alaimo
Presidente-editor

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