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La tensión migratoria se ha exacerbado en el Reino Unido en los últimos dos años

A comienzos de junio de 2026, la ciudad de Southampton fue escenario de nuevos disturbios tras la condena a cadena perpetua de Vickrum Digwa, un británico de religión sij declarado culpable del asesinato del estudiante de 18 años Henry Nowak

El Reino Unido ha enfrentado en los últimos años varios episodios de violencia y disturbios con trasfondo xenófobo y racista, impulsados en gran medida por grupos de extrema derecha que utilizan las redes sociales para difundir desinformación y movilizar protestas contra la inmigración y las políticas migratorias del Gobierno.

Uno de los episodios más graves ocurrió durante el verano de 2024, poco después de que el laborista Keir Starmer asumiera el poder. En la localidad inglesa de Southport, un adolescente británico de origen ruandés, Axel Muganwa Rudakubana, asesinó con un cuchillo a tres niñas de 6, 7 y 9 años e hirió a varias personas más durante una actividad recreativa en la que las menores participaban en una jornada inspirada en canciones de Taylor Swift, publicó Infobae.

Antes de que las autoridades identificaran oficialmente al responsable, sectores de extrema derecha difundieron en redes sociales información falsa que lo presentaba como un solicitante de asilo. Aunque posteriormente se confirmó que era ciudadano británico e hijo de padres ruandeses, la desinformación alimentó una ola de indignación que derivó en disturbios en diversas ciudades del país.

Durante esos incidentes, grupos violentos atacaron hoteles utilizados para alojar solicitantes de asilo, agredieron mezquitas, incendiaron bibliotecas y se enfrentaron a las fuerzas de seguridad lanzando ladrillos, botellas y otros objetos. Los disturbios representaron una de las primeras grandes crisis para el Gobierno de Starmer y terminaron con más de mil personas detenidas.

Ese mismo verano también se registraron protestas frente al hotel The Bell, en la localidad de Epping, en el sureste de Inglaterra. La movilización surgió tras la detención de Hadish Kabatu, un migrante de origen etíope acusado de una presunta agresión sexual contra una menor. El establecimiento era utilizado por el Gobierno para albergar solicitantes de asilo.

Meses después, en septiembre de 2024, el activista ultraderechista Tommy Robinson encabezó una multitudinaria manifestación en Londres bajo el lema “Unir al Reino Unido”. La convocatoria reunió a más de 100.000 personas que expresaron su rechazo a la llegada de migrantes a través del Canal de la Mancha. La jornada terminó con enfrentamientos entre algunos manifestantes y la policía, dejando 26 agentes heridos, cuatro de ellos de gravedad.

Robinson volvió a convocar otra protesta en mayo de este año en la capital británica. Aunque la asistencia fue menor, con unas 60.000 personas, la movilización volvió a centrarse en el rechazo a la inmigración. Los incidentes posteriores dejaron más de 30 detenidos y cuatro policías lesionados.

A comienzos de junio de 2026, la ciudad de Southampton fue escenario de nuevos disturbios tras la condena a cadena perpetua de Vickrum Digwa, un británico de religión sij declarado culpable del asesinato del estudiante de 18 años Henry Nowak.

El caso generó una fuerte conmoción pública después de que se difundieran imágenes grabadas por cámaras corporales de la policía. En los videos se observaba a Nowak, un joven británico de origen polaco, tendido en el suelo mientras era esposado por agentes, pese a que manifestaba estar herido y tener dificultades para respirar. Junto a él se encontraba Digwa, quien inicialmente acusó falsamente a la víctima de haberle dirigido insultos racistas.

Aunque Digwa fue detenido, procesado y condenado a cumplir un mínimo de 21 años de prisión, las críticas a la actuación policial desencadenaron protestas que derivaron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. Los manifestantes arrojaron piedras, latas y otros objetos contra los agentes desplegados para contener los disturbios.

La situación se trasladó esta semana a Irlanda del Norte, donde se registraron dos noches consecutivas de violencia tras el apuñalamiento de un hombre en Belfast el pasado 8 de junio. El principal sospechoso, un ciudadano sudanés, fue detenido y acusado formalmente por las autoridades.

Los disturbios, promovidos nuevamente por grupos de extrema derecha a través de las redes sociales, obligaron a la policía antidisturbios a desplegar cañones de agua en Glengormley, una localidad situada a unos 13 kilómetros de Belfast. Los alborotadores lanzaron objetos contra los agentes, incendiaron un vehículo oficial del Departamento de Infraestructura y provocaron daños en distintos puntos de la zona.

Además, varios grupos incendiaron contenedores de basura y atacaron viviendas donde residían migrantes y solicitantes de asilo, en una nueva escalada de tensión que vuelve a poner en evidencia el impacto de los discursos extremistas y la desinformación en el Reino Unido.

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