Gobierno boliviano acusa a protestas contra Paz de tener vínculos con el narcotráfico
El ministro de Defensa de Bolivia, Ernesto Justiniano, aseguró este martes que las protestas que piden la dimisión del presidente Rodrigo Paz ya no pueden considerarse solo un conflicto interno, pues incluyen “componentes transnacionales”, financiamientos opacos e “estructuras vinculadas al narcotráfico” con el objetivo de debilitar al Estado y generar miedo, dijo en un acto en el Colegio Militar del Ejército tras recibir un reconocimiento como nuevo titular de la cartera.
Justiniano explicó que, tras más de un mes de bloqueos y movilizaciones, algunos sectores que no lograron doblegar al país mediante las vías de hecho han optado por “escalar” y recurrir a la violencia, pasando “de la piedra a la bala” y empleando supuestamente “métodos de terror, movimientos de rebelión y acciones de sedición”. Señaló que, aunque la protesta pacífica es un derecho, la violencia constituye un delito y no puede primar sobre la vida de la población, la Constitución y la democracia.
El ministro quien fue designado recientemente tras desempeñarse como zar antidrogas defendió la combinación de diálogo y firmeza por parte del Ejecutivo: la prudencia, dijo, “no es ausencia del Estado”, y la voluntad de conversar no exonera la obligación de proteger al país. Justiniano advirtió que las autoridades actuarán con “legalidad” y decisión contra quienes intenten imponer sus fines mediante el miedo o la fuerza.
Las manifestaciones y los bloqueos de rutas se iniciaron a principios de mayo impulsados por sindicatos campesinos del altiplano y la Central Obrera Boliviana (COB), y luego sumaron a sectores afines al expresidente Evo Morales, exigiendo la renuncia de Paz y provocando desabastecimiento en varias ciudades.
