Los ciudadanos de EEUU ya son vigilados masivamente por empresas privadas y esta tecnológica lo confirmó
Una frase que parecía extraída de 1984, grabada y documentada en cada movimiento ciudadano, hoy toma forma en Estados Unidos. En septiembre de 2024, Larry Ellison ya proyectaba un futuro donde las cámaras y una IA reportan problemas a las autoridades; hoy esa visión se aproxima a la realidad.
La colaboración entre gobierno y grandes tecnológicas ha reconfigurado la seguridad como un dominio externalizado, con implicaciones profundas para la privacidad y la democracia, reportó el portal especializado Xataka.
La clave: La vigilancia masiva se financia y gestiona cada vez más por empresas privadas, mientras el Estado delega tareas de seguridad y control a estas plataformas, con un beneficio práctico de eficiencia pero un costo democrático significativo.
¿Por qué está sonando?: Este giro no es sólo tecnológico: es político. El gasto en tecnologías de control migratorio, el uso de reconocimiento facial y la extracción de datos de brokers privados crean un ecosistema en el que la información de millones de ciudadanos puede ser recogida, analizada y utilizada para fines de seguridad y control.
Las herramientas no solo persiguen inmigrantes, sino que alimentan un sistema de vigilancia que podría afectar a toda la población, erosionando transparencia y escrutinio democrático. La ideología de las élites tecnológicas impulsa una visión en la que la eficiencia se antepone a las garantías cívicas, peligrosamente cercana a un tecno-autoritarismo.
Las citas destacadas:
- "Los ciudadanos se portarán bien porque estamos grabando y documentando constantemente todo lo que ocurre" - Larry Ellison
- "No creo que la libertad y la democracia sean compatibles" - Peter Thiel
En perspectiva:
- La fusión Estado-Tecnológicas implica que funciones de seguridad y vigilancia se externalizan a firmas privadas, con consecuencias para la rendición de cuentas y la transparencia.
- La militarización de Silicon Valley y la presencia de ejecutivos en roles de seguridad marcan un cambio de paradigma en la relación entre gobierno y tecnología.
- La proliferación de herramientas de reconocimiento facial y de datos de terceros extiende la vigilancia más allá de los inmigrantes, afectando a la ciudadanía en general.
- La retórica tecno-utópica de figuras clave del sector refuerza la idea de que la tecnología puede resolver los problemas humanos, aun cuando ello socave principios democráticos y éticos.
Las cifras de esta historia:
- 7.800 millones de dólares gastados en tecnologías de control migratorio a principios de 2025 (muestra la magnitud de la privatización y el gasto público en herramientas privadas para seguridad).
Lo que viene: El próximo paso lógico es una expansión continua de la vigilancia respaldada por empresas privadas, con mayor recopilación de datos y menos escrutinio público.
