Ya revenden entradas para la final del mundial por $ 2,3 millones
Aún falta tiempo para determinar si el Mundial de 2026 será recordado como un éxito rotundo o pasará sin mayor trascendencia en la historia de la Fifa. Sin embargo, lo que ya parece claro es que asistir a los partidos, especialmente a la final, estará lejos del alcance de muchos aficionados.
El encuentro decisivo, previsto para el 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, ha quedado envuelto en una creciente polémica por el precio de sus entradas, que en el mercado de reventa han alcanzado cifras comparables al costo de un apartamento de lujo.
Aunque el torneo que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá aún no ha comenzado, ya se perfila como el más costoso de la historia. La indignación de los aficionados, que comenzó en diciembre con la primera fase de venta, se ha intensificado ante los valores actuales en el mercado secundario, donde algunos boletos superan los dos millones de dólares. De acuerdo con reportes, al menos cuatro entradas en zonas cercanas al campo se ofrecen por 2.299.998,85 dólares, mientras que las opciones más económicas rondan los 10.900 dólares, según reporta el medio Xataka.
La Fifa mantiene el control de la venta directa, donde recientemente ofreció nuevas entradas para la final a partir de 10.990 dólares. Sin embargo, en el mercado de reventa —gestionado también a través de su plataforma— los precios quedan a discreción de los vendedores, aunque el organismo obtiene ganancias significativas mediante comisiones del 15% tanto al comprador como al vendedor. Esto implica que, en operaciones millonarias, la federación puede percibir ingresos de cientos de miles de dólares por una sola transacción.
El cambio de modelo responde, según la Fifa, a una adaptación a las dinámicas del mercado en los países anfitriones, especialmente Estados Unidos, y busca reducir la participación de plataformas externas de reventa. No obstante, el sistema ha sido cuestionado desde su implementación, especialmente por el uso de precios dinámicos, que ajustan el valor de las entradas según la demanda.
Las críticas no se limitan a los boletos. En paralelo, han surgido reclamos por el costo del transporte. En Nueva Jersey, el servicio ferroviario que conecta Manhattan con el estadio fijó tarifas de hasta 150 dólares para el día de la final, una cifra que multiplica por más de diez el precio habitual del trayecto.
Así, a más de un mes del inicio del torneo, el Mundial de 2026 ya genera debate no por lo deportivo, sino por el elevado costo que deberán asumir quienes aspiren a vivirlo desde las gradas.
