¿Entre Delcy y María Corina estaría la apuesta para refundar la República?
Delcy Rodríguez gana tiempo, indudablemente. Está sabiendo jugar a la política nacional e internacional. Y ya logró que Washington le retirara las sanciones que pesaban sobre ella. Muy seguramente, en breve, Europa hará lo mismo y las revertirá.
Rodríguez se beneficia de su posición actual, hace campaña velada desde la presidencia interina, cambia gabinete, promulga leyes de apertura, firma acuerdos con EE. UU., reabre consulados y posiciona narrativas en favor de los judíos. Muy probablemente hará aumentos de sueldos y salarios para el 1 de mayo.
En el momento en que se convoquen elecciones, podrá aspirar, puede que con altas posibilidades, a la presidencia, no como designada, sino como electa. En eso también está trabajando con las estructuras político-electorales que le quedan al chavismo.
Delcy ha sido el instrumento para desmantelar un modelo perverso y autoritario del cual ella misma proviene.
En política, esto sucede. Revisemos el caso de China: el propio Mao Tse-Tung fue, en cierta medida, "víctima" de la evolución de su partido, el cual hoy, con Xi Jinping a la cabeza, se abre al capitalismo de Estado manteniendo la hegemonía del partido único. En la historia abundan los paralelismos: al socialismo-comunismo del Chile de Allende al Chile de Pinochet, el hombre del aparato militar.
¿Hubiera sido María Corina Machado (MCM) fiel a este protocolo que los EE. UU. desean para Venezuela?
Quizás no, y hay razones para dudar…
¿Significa esto que esta editorial avala a la administración Trump? Claro que no!
En absoluto.
Sin embargo, hay que ser claros, desde la perspectiva del análisis, con María Corina Machado, quien es la que se ha levantado como la líder más auténtica de Venezuela.
Ella se ha jugado la vida; ha sacrificado dos décadas de recursos, tiempo y esfuerzo para enfrentar a la dictadura de Chávez y al modelo castrocomunista. Renunció a su calidad de vida producto de los bienes del trabajo de su familia.
Entonces, ¿por qué Delcy y no MCM?
Esta interrogante solo tiene una respuesta: su entorno político y los factores económicos y mediáticos que la "estrangulan".
A María Corina le falta lo que, con sabiduría, mencionaba Teodoro Petkoff: el "burdel político". Los políticos que crecieron en estos últimos 30 años la tienen secuestrada. Aún los venezolanos estamos pagando la factura de Guaidó y el G4 y otros que manejaron recursos con poca transparencia y sin dar balance. Esta comarca vive en opulencia algunos pero todos con una calidad de vida y adquisición de bienes que no podrían justificar.
¿Con esos antecedentes piedra MCM lograr su objetivo?
Claro que sí; la política es dinámica.
Pero dependerá de ella revisarse y dar un giro. Debe ser un giro radical hacia una ciudadanía que hoy rechaza a sus voceros —quienes poseen más del 70% de incredulidad— y que observa cómo estos viven con opulencia, cometiendo errores políticos que solo se sostienen mediante millonarias campañas de marketing.
Hay una gran población que debe ser enamorada de la política con talento y valores, invitándola a roles protagónicos. Existe un alto componente de la sociedad llamado a escribir la nueva historia venezolana. ¿Estará ella dispuesta a esa búsqueda? Le tocará hacerlo! Hay movimientos y personalidades con valores y talentos que al ser llamados o si se organizan podrán asumir un rol histórico en la refundación de la República.
Como venezolanos, solo anhelamos el bienestar de nuestra gente y la grandeza de nuestra nación. No nos agrada el remedio, pero la enfermedad cancerígena del chavismo-madurismo ameritaba la terapia de shock, una que comenzó con la salida de Maduro, hoy procesado en Nueva York, ciudad donde antes llegaba y vivía como un rey.
Este tratamiento político terapéutico debe continuar, puesto que aún el sistema madurista tiene fichas que hoy siguen disfrutando del saqueo de la nación.
A la administración de Trump aún le falta mucho trabajo.
Las elecciones pueden esperar mientras se termina de “limpiar” la basura heredada en estos 27 años.
Carlos Alaimo
Presidente-Editor
Madrid, 5 de Abril 2026
