Editorial | ¿La oposición venezolana anda como “pollos sin cabeza”?
Los ciudadanos debemos valorar con urgencia la advertencia de Isaac Asimov de 1980: sobre la democracia se cierne el peligro mortal del antiintelectualismo y la ignorancia en la política.
Parece un espejo del caso venezolano sin duda.
El culto a la personalidad es solo una expresión enferma de esa carencia.
Y Asimov lo sentenciaba con crudeza: "La democracia implica la noción persistente de que mi ignorancia es tan válida como tu conocimiento".
Es un horror saberlo como algo cierto, que pasó, pasa y puede seguir pasando.
Es suicida seguir equiparando conocimiento y desconocimiento.
Una sociedad culta que se respete no estaría gobernada por políticos mediocres y sin valores morales.
Bajo esa misma ceguera, como "pollos sin cabeza" aparenta andar la oposición venezolana.
Hoy solo existe unidad de oposición alrededor de una líder, y hay que decirlo con claridad: no es suficiente.
Sin una estrategia única de salida frente a la administración de los Rodríguez, la oposición política y ciudadana al régimen de Miraflores no ganará la confianza de la Casa Blanca.
Es sencillamente ridículo ver cómo andan en campaña, hablando de elecciones, que si en mayo o en seis meses.
Los ciudadanos le pierden el respeto a los políticos farfullos que, con sus posiciones vacías, insultan la inteligencia de la gente.
Si la oposición no se revisa y cambia, seguirá condenada a andar como pollos sin cabeza.
El cambio político no depende de voluntades aisladas; es un problema de Estado.
Esto obliga a involucrar instituciones, a sellar acuerdos con sectores no contaminados por la corrupción y con negociadores del pasado con el régimen bajo una visión compartida de reconstrucción económica.
La esperanza no puede alimentarse de marketing en redes; debe construirse sobre bases reales, sin mezquindades ni sectarismos.
Es vital refundar la República: ese es el reto más trascendental de todos los venezolanos.
NO ES TIEMPO PARA HABLAR DE ELECCIONES.
ES TIEMPO PARA HACER POLÍTICA.
Lo primero y urgente es reinstitucionalizar el Estado con medidas clave:
Atender con urgencia el tema social de la gente
> Cambio radical en la política electoral.
> Sustitución de magistrados, de fiscales y saneamiento de los cuerpos de seguridad.
Todo el esfuerzo y la energía deben orientarse a esta meta.
Logrando ese objetivo, se consolidaría automáticamente lo electoral.
Caso contrario, la pregunta es una bofetada a la realidad:
¿ELECCIONES PARA QUÉ?
Carlos Alaimo
Presidente - Editor
