El diario plural del Zulia

Trump rompe con precedentes y toma control de la industria petrolera venezolana

Este giro en la política de Estados Unidos resalta un cambio drástico con respecto a las prácticas anteriores. Mientras que en el pasado Washington se centraba en garantizar el acceso al petróleo de otros países sin tomar su control directo, Trump ha cambiado las reglas del juego

El presidente Donald Trump ha dado un paso sin precedentes en la política estadounidense al tomar control de la industria petrolera de Venezuela, un movimiento que rompe con décadas de respeto a la soberanía de otros países.

Desde la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026, el gobierno estadounidense ha comenzado a forzar a Venezuela a entregar hasta 50 millones de barriles de petróleo para su venta exclusiva a Estados Unidos.

De acuerdo con The New York Times, a pesar de que Trump asegura que parte de las ganancias de este crudo se destinarán al pueblo venezolano, muchos críticos consideran que esta acción constituye una violación flagrante del derecho internacional.

El reciente cambio en la política petrolera de Venezuela se da en el marco de una reforma aprobada por el parlamento chavista que abre las puertas a una mayor inversión extranjera en el sector energético del país.

Esta reforma podría beneficiar, entre otros, a las empresas estadounidenses, lo que ha generado preocupación entre diversos actores internacionales, incluidos funcionarios de Estados Unidos.

A pesar de las críticas que califican este control como un “robo” de recursos, el gobierno de Trump sigue presionando para asegurar el acceso a uno de los mayores reservorios de petróleo del mundo.

Este giro en la política de Estados Unidos resalta un cambio drástico con respecto a las prácticas anteriores. Mientras que en el pasado Washington se centraba en garantizar el acceso al petróleo de otros países sin tomar su control directo, Trump ha cambiado las reglas del juego.

Este enfoque podría tener graves consecuencias para las relaciones internacionales, aumentando el riesgo de una mayor oposición y violencia tanto en Venezuela como en otros países de la región que ven en esta acción una forma de imperialismo moderno.

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