Hugo Chávez gestó hace 32 años el alzamiento militar que inició la destrucción de Venezuela
Hace 32 años, Hugo Chávez Frías, lideró un alzamiento militar que sirve de espejo hoy para una Venezuela destruida, sumida en la pobreza, deterioro de las instituciones, corrupción, persecución y muerte, bajo la sombra de su heredero político, Nicolás Maduro, hoy preso en una cárcel de Brooklyn, Nueva York.
Lo ocurrido el 4 de febrero de 1992 anticipó el giro radical que pronto tomaría la sociedad venezolana. Ese nefasto día, un grupo de oficiales movilizó a más de dos mil hombres con el fin de deponer al presidente Carlos Andrés Pérez (1922-2010).
Las consecuencias del intento de golpe, tras la captura de su líder, el teniente coronel Hugo Chávez (1954-2013), desembocaron en una era de odio, resentimiento, radicalismo y un éxodo de más de 10 millones de venezolanos.
Los acontecimientos de ese martes arrancaron en la madrugada, cuando varios batallones de las regiones central y zuliana se movilizaron en algunas ciudades del país. Su objetivo consistía en detener al presidente Pérez a su regreso del Foro Económico Mundial, en Davos, y sustituirlo por un “Gobierno de Emergencia Nacional”, pues un grupo de oficiales lo responsabilizaba de la crisis política y social que atravesaba el país.
A medianoche los sublevados que se movilizaron en Caracas asaltaron la Base Aérea La Carlota, así como las dos sedes presidenciales (el Palacio de Miraflores y La Casona), mientras grupos menores intentaban, sin éxito, tomar las oficinas de seguridad y televisión del Estado.
Los ataques fueron rápidamente repelidos por la cúpula de las fuerzas armadas y su mayoría de unidades, leales al gobierno. Al amanecer del 4 de febrero, los sublevados de Caracas y quienes se dirigieron a la ciudad en su apoyo, ya se habían rendido. Únicamente triunfó el grupo que logró tomar los edificios públicos, las vías y las instalaciones petroleras en Maracaibo.
Sin embargo, los integrantes de esa facción se entregaron a mediodía, al saber que el gobierno federal controlaba la situación en el resto del país. Al caer la tarde solo había insurrectos combatiendo en Valencia y Maracay, a cuya rendición exhortó el oficial detenido Hugo Chávez, en una rueda de prensa tan improvisada como recordada: “Por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital”.
Los militares golpistas se prepararon desde 1982, cuando se fundó el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200, una red de mandos medios apoyados por civiles provenientes de grupos de la izquierda radical, quienes, con un discurso nacionalista y antiimperialista inspirado en la figura de Simón Bolívar, alimentaron la lucha de clases al interior del ámbito militar.
Y fue precisamente en ese círculo oscuro donde escaló posiciones el teniente coronel, que en 1991 redactó un proyecto de gobierno y concertó el alzamiento de febrero con los oficiales Joel Acosta, Francisco Arias y Jesús Urdaneta.
Pese a las advertencias de historiadores y letrados, Carlos Andrés Pérez tampoco recibió respaldo por parte del pueblo ni de los partidos políticos, en una crisis que se extendió a mayo de 1993, cuando fue destituido por el Congreso acusado de peculado y malversación. Rafael Caldera (1916-2009), expresidente y crítico del sistema que él mismo había contribuido a establecer, regresó a la presidencia con el propósito de contener la crisis y pacificar al país. Entonces indultó a Chávez, que en 1999 llegó al poder por la vía de las urnas. Chávez ejerció como presidente de Venezuela hasta 2013, cuando murió.
