Rubio afirma que EE. UU. "no se plantea ninguna acción militar en Venezuela"
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, descartó este martes cualquier tipo de intervención militar en Venezuela, un día después de haber advertido al Gobierno encabezado por Delcy Rodríguez sobre el posible uso de la fuerza si no existía cooperación suficiente con Washington.
Les puedo asegurar con total certeza que no preparamos, ni tenemos la intención, ni esperamos tener que tomar ninguna acción militar en Venezuela en ningún momento”, afirmó Rubio, al describir la relación con las autoridades provisionales en Caracas como “productiva y respetuosa”, aunque reconoció que aún queda “mucho trabajo pendiente”.
Rubio compareció ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para explicar los planes de su Gobierno respecto a Venezuela, tras la operación militar del pasado 3 de enero que derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores. Se trata de su primera comparecencia pública ante un comité del Congreso desde mayo pasado, reporta El País.
Durante la audiencia, el secretario de Estado insistió en que “importan los hechos, no las palabras”, y aseguró que Washington ha logrado “más progresos” en las últimas cuatro semanas de los que anticipaba antes de autorizar la operación. “No vamos a dar un giro de 180 grados de la noche a la mañana, pero estamos avanzando. Estamos mejor en Venezuela de lo que estábamos hace cuatro semanas y espero que estemos aún mejor en tres o nueve meses”, sostuvo.
Rubio afirmó que, por primera vez en dos décadas, Estados Unidos mantiene conversaciones serias para reducir la presencia iraní, así como la influencia de China y Rusia en Venezuela. Según dijo, existen sectores del país que ven con buenos ojos el restablecimiento de relaciones con Washington en distintos ámbitos.
No obstante, en una declaración escrita enviada al comité la noche anterior —que finalmente no leyó durante la audiencia—, Rubio advirtió que Estados Unidos está dispuesto a recurrir nuevamente a la fuerza si considera que el Gobierno interino venezolano no coopera al nivel esperado. “Supervisaremos de cerca la actuación de las autoridades interinas. Que no quepa duda: estamos dispuestos a usar la fuerza para garantizar la máxima cooperación si otros métodos no lo consiguen”, señalaba el texto.
Ante los senadores, aclaró que el presidente Donald Trump, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, no descarta ninguna opción. A modo de ejemplo, indicó que si surgiera una amenaza directa, como una fábrica de drones iraníes que pusiera en riesgo a fuerzas estadounidenses en la región, el mandatario se reserva el derecho de actuar.
Rubio también se mostró optimista sobre una eventual reapertura de la embajada de Estados Unidos en Caracas y la normalización de las relaciones diplomáticas. Aseguró que actualmente la única presencia militar estadounidense en Venezuela corresponde a los infantes de marina encargados de resguardar la sede diplomática.
Según explicó, el único costo que está asumiendo su Administración en este proceso es el de la reapertura de la embajada. El resto de los gastos estaría cubierto por el sector petrolero venezolano, que Washington busca reactivar y en el que pretende que empresas estadounidenses tengan una posición ventajosa. Indicó que Estados Unidos ya ha vendido 500 millones de dólares en crudo venezolano, de los cuales 300 millones fueron entregados al Gobierno en Caracas y 200 millones permanecen en una cuenta bancaria.
Rubio recordó que, tras la operación militar, explicó a puerta cerrada ante legisladores que el plan estadounidense para Venezuela contempla tres fases: una primera de estabilización, centrada en restablecer la infraestructura básica y el funcionamiento del sector petrolero; una segunda de recuperación económica; y una tercera de transición política que conduzca a elecciones democráticas. La Administración Trump ha reconocido que este proceso podría prolongarse durante años.
Al final de ese camino, dijo Rubio, la meta es una Venezuela “amistosa, estable, próspera y democrática”, con representación de todos los sectores de la sociedad y elecciones justas y libres. Sin embargo, subrayó que esos comicios aún están lejos. “No se puede hablar de elecciones libres si la oposición no tiene acceso a los medios o si sus candidatos no pueden aparecer en las papeletas. Eso llevará tiempo”, advirtió.
Como referencia, mencionó transiciones políticas como la de España tras la muerte de Francisco Franco en 1975, o la de Paraguay, procesos que, según señaló, requirieron años para consolidarse.
El secretario de Estado se mostró abierto a que la líder opositora María Corina Machado participe en el proceso de transición, una posibilidad que también ha sido respaldada por Trump. No obstante, recalcó que el control de las armas y de las instituciones sigue en manos del régimen.
Rubio tiene previsto reunirse este miércoles con Machado en un encuentro a puerta cerrada en el Departamento de Estado. La reunión se producirá dos semanas después de que la dirigente opositora entregara su premio Nobel a Trump durante una reunión privada en la Casa Blanca.
La comparecencia de Rubio se produjo luego de que Delcy Rodríguez afirmara esta semana que su Gobierno no acepta “órdenes externas” y que Venezuela “ha tenido bastante” de la interferencia estadounidense. Consultado sobre esas declaraciones, Trump dijo no haberlas escuchado y aseguró mantener una “muy buena relación” con las autoridades provisionales.
Sobre la operación del 3 de enero, Rubio sostuvo que durante meses Estados Unidos intentó negociar la salida voluntaria de Maduro, pero concluyó que “no es alguien con quien se pueda negociar”. En su declaración escrita, describió la acción como una “operación judicial” para capturar a “dos narcotraficantes”, en referencia a Maduro y Flores, quienes serán juzgados en Estados Unidos. Según la Administración Trump, la intervención no constituyó una ocupación ni una guerra, por lo que no requirió autorización previa del Congreso.
