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Venezuela registra período “más largo” sin aumento salarial en casi tres décadas, denuncia ONG

La ONG señaló que el salario mínimo y la pensión “permanecen anclados” en 130 bolívares mensuales, hoy unos 37 centavos de dólar, desde 2022, pese a los “incesantes reclamos de miles de trabajadores y al acelerado deterioro de la calidad de vida de las familias”. “Es el período más largo, de los últimos 29 años, sin aumento salarial”, aseguró

La Organización no Gubernamental Provea destacó este lunes que en Venezuela el salario mínimo, de 130 bolívares, ($0,37, de acuerdo a la tasa del Banco Central de Venezuela 344,50 bolívares por dólar), sigue congelado desde el año 2022, acumulando tres años y 10 meses sin un aumento.

Este es el período “más largo” sin incremento del salario mínimo en casi tres décadas, denunció Provea, que hizo un llamado a la “reconstrucción del ingreso” de los trabajadores y sus familias.

En X, la ONG señaló que el salario mínimo y la pensión “permanecen anclados” en 130 bolívares mensuales, hoy unos 37 centavos de dólar, a la tasa de cambio oficial, desde marzo de 2022, pese a los “incesantes reclamos de miles de trabajadores y al acelerado deterioro de la calidad de vida de las familias”.

“Es el período más largo, de los últimos 29 años, sin aumento salarial”, aseguró.

Provea indicó que la anunciada recuperación económica “mediante la inversión extranjera y nuevos acuerdos energéticos no puede dejar de lado la necesaria reconstrucción del ingreso”, para lo que considera que se necesita una estrategia “basada en el diálogo social y la negociación tripartita”.

En ese sentido, dijo que urge “rescatar, proteger y fortalecer la institucionalidad de la negociación colectiva”.

Además, aseguró que es “obligación del Estado garantizar y proteger el derecho a la libertad sindical y a la sindicación”, lo que, señaló, debe traducirse “en la inmediata libertad plena y sin restricciones de todos los trabajadores y dirigentes gremiales y sindicalistas detenidos arbitrariamente por ejercer sus derechos”.

El Ejecutivo ha centrado su política salarial en el pago de bonificaciones que no tienen incidencia en beneficios laborales.

En abril del año pasado, el presidente Nicolás Maduro aumentó de 120 a 160 dólares el llamado “ingreso mínimo integral”, compuesto por dos bonos: uno de alimentación, en 40 dólares, y otro denominado “ingreso de guerra económica”, en 120, depositados en bolívares a la tasa oficial del día.

No obstante, sindicalistas exigen aumento salarial para así ver reflejado estas cifras en beneficios como vacaciones, aguinaldos o utilidades, liquidación y prestaciones.

 

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