El diario plural del Zulia

Editorial | Las premisas del 2025

Trump situó a Maduro en el centro de su narrativa prometiendo acabarlo. El bloqueo del Caribe pronostica un agravamiento económico y político que aún está por verse cómo será gestionado desde la élite del poder.

No hay duda de que el principal avance para la restitución democrática y de libertades en Venezuela este 2025 se circunscribe a tres hechos fundamentales:

1. La movilización del Comando Sur a aguas del Caribe
2. El premio Nobel de la Paz para María Corina Machado
3. El respaldo del mundo democrático a la libertad y la transición

El primero resulta de una estrategia de Donald Trump contra el narcotráfico y que decidió convertir en bandera de lucha como tema de seguridad nacional, digamos que esto es la pantalla para un objetivo más amplio de la Casa Blanca que es sencillamente extirpar el comunismo de América del Sur, frenar la destrucción de países que terminaron inundando a EEUU de migrantes y, de paso, cobrar.

Que Nicolás Maduro y miembros de su Gobierno hayan sido calificados agentes de organizaciones terroristas y que el llamado Cartel de los Soles entrara también a lo peor de las clasificaciones criminales de Washington, representó un momento único de presión contra Miraflores jamás visto y que no para de escalar a mayores.

Política y estratégicamente es una derrota para un Maduro que, pese a la amenaza militar, ha aguantado intentando tocar teclas de poder con aliados a los que debe mucho petróleo. Hablamos de China, Rusia, Irán o Turquía, por ejemplo.

Si bien, desde el 15 de agosto pasado se activó el despliegue militar más grande en el Caribe, y Trump situó a Maduro en el centro de su narrativa prometiendo acabarlo, también es cierto que Maduro sigue allí y lo reta abiertamente.

En Miraflores no se pensó en la magnitud que representaría que Nicolás Maduro y la cúpula se convirtiera en enemigo público y una amenaza de seguridad nacional para Estados Unidos, y ahora lo sienten en carne propia, y el bloqueo del Caribe pronostica un agravamiento económico y político que aún está por verse cómo será gestionado desde la élite del poder.

Se espera sí, una mayor represión contra el pensamiento y las voces que disientan.

El segundo factor está en el Nobel de la Paz a María Corina, un golpe preciso de la Academia Sueca que reconoció su lucha democrática. La simbología que le otorgó funcionó como salvoconducto de protección, cuando aún estaba en suelo venezolano, y como un manto de legitimidad única que estremeció al Gobierno, e incluso sacudió a un Trump que esperaba el galardón por su gestión en la frágil tregua de Gaza.

Protagonizó otro episodio y este fue vergonzante para Miraflores al salir disfrazada y embarcada en una lancha por el Caribe cuando todos los cuerpos de seguridad estaban buscándola. Y entonces llegó a Oslo, desde donde comenzó las giras políticas y planifica su regreso a Venezuela para continuar enfrentando a Maduro en el terreno.

Y el tercer elemento concentrado en el respaldo del mundo democrático de América y Europa a una transición en Venezuela. Un apoyo que agrupa a países como Estados Unidos, Chile, Argentina, Panamá, El Salvador, Uruguay, Paraguay, Italia, Francia y muchos otros que mantienen sanciones y posiciones duras contra Caracas.

Maduro se ha visto diezmado incluso por los aliados, un Lula que pide negociar, un Petro que ya advierte que es hora de una salida de transición y también de su propia salida, China o Rusia que solo emiten comunicados formales pero sin medir fuerzas con la estrategia de Trump desde Estados Unidos, la Cuba que solo va de micrófonos y está nerviosa por el bloqueo del petróleo regalado.

Agregar a eso las negativas a las iniciativas de negociación que Maduro quiso adelantar con Trump y no funcionaron aún, la nueva Presidencia de Kast en Chile, el reforzamiento de Milei y Argentina y la actualización de las sanciones de la Unión Europea.

Es el cerco militar, político y económico más grande al que se ha sometido el madurismo en Miraflores, y aún así, permanecen y prometen que seguirán en el poder.

Pese a la configuración de todas esas presiones, hay que decirlo con valentía y responsabilidad, que aún con avances, esa anhelada, esperada y meritoria “Transición” no fue posible en este 2025.

Viene 2026…

Carlos Alaimo
Presidente-Editor

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