¿María Corina en Oslo? “Venezuela sigue viva en quienes jamás aprendieron a rendirse”
Este 10 de diciembre millones de venezolanos y parte importante del hemisferio y Europa fijarán su atención en Oslo, Noruega. El miércoles se conmemora una fecha más de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y será una jornada emblemática por la entrega de los premios Nobel.
María Corina Machado, líder de la oposición unitaria -y quien por razones de seguridad se encontraba en la clandestinidad dentro de Venezuela- le ratificó a Kristian Berg Harpviken, director del Instituto Nobel, que viajará a la capital noruega para recibir en físico el Premio Nobel de la Paz.
“Estuve en contacto con la señora Machado esta noche y me confirmó que estará en Oslo para la ceremonia”, expresó Berg Harpviken. “Dada la situación de seguridad, no podemos dar más detalles sobre la fecha y la forma en que vendrá”, añadió en un mensaje.
Este lunes, en su programa radial, César Miguel Rondón aseguró que desde el equipo de la líder opositora le confirmaron que ya se encontraba en Europa.

María Alexandra Semprún, magíster en Ciencias Políticas y profesora en la Universidad Rafael Urdaneta (URU), advertía minutos antes que estuviera presente o no en Oslo, lo que suceda con Machado ese día deja un golpe comunicacional enorme.
Si se confirma su presencia es la heroína, todopoderosa, capaz de burlar todos los controles para hacer lo que tiene que hacer”, explica.
Semprún resalta que, aunque no todos aprueben o comulguen con el historial del más famoso galardón, sigue siendo el honor más grande de occidente.
No hay régimen político que haya sobrevivido mucho tiempo al otorgamiento de un premio de esta magnitud al líder que representa a su oposición. La historia ha demostrado que el premio Nobel de la Paz puede ser un predictor de cambios políticos”, afirma.
Como ejemplo, se refiere al Premio Nobel de la Paz de Lech Wałęsa en 1983. Fue un poderoso antecedente de cambio político en Polonia y, por extensión, en el Bloque del Este. Wałęsa era el líder del sindicato independiente Solidaridad (Solidarność), un movimiento clave de oposición al régimen comunista.
La académica recuerda que el galardón, otorgado en un momento en que Walesa estaba bajo arresto domiciliario por el gobierno polaco, le dio a él y a su movimiento una legitimidad internacional crucial y atrajo la atención mundial sobre la represión en Polonia y que en parte el reconocimiento contribuyó a la eventual caída pacífica del comunismo en Polonia, en 1989. Un año después fue electo como primer presidente de la era democrática.
Suma en la lista a Nelson Mandela (1993), con el fin del apartheid en Sudáfrica; Mijaíl Gorbachov (1990), con la disolución de la Unión Soviética; Martin Luther King Jr. (1964), con el Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos; con la lucha por la democracia en Birmania (Myanmar) y Yitzhak Rabin, Shimon Peres y Yasser Arafat (1994), por las negociaciones para la paz en Oriente Medio.
Con escuderos
María Corina se reencontraría en Europa con Edmundo González Urrutia y contaría en Oslo, Noruega, con el acompañamiento de mandatarios como Javier Milei (Argentina), José Raúl Mulino (Panamá), Daniel Noboa (Ecuador) y Santiago Peña (Paraguay). Además, de la presencia de María Elvira Salazar, congresista republicana y la española Cayetana Álvarez de Toledo, del Partido Popular.
Para Elizabeth Sánchez Vegas, presidenta de la International Solidarity for Human Rigths, María Corina debía sí o sí recibir el Nobel de la Paz en persona. “El mundo necesita verla, oírla y recordar que aún existen líderes que no se compran ni se quiebran”, argumenta.
Sostuvo una línea que casi nadie logra preservar cuando la presión se vuelve asfixiante. Ese equilibrio, inusual en tiempos desgarrados, es precisamente la razón por la cual este Nobel de la Paz no admite delegados, sustitutos ni presencias prestadas. La ceremonia necesita a la persona, no a la sombra”, añade.
La activista cree que Machado encarna la necesidad de una reparación colectiva. Y sostiene que no puede permanecer confinada dentro de las fronteras que un “régimen” levanta para ocultar su propio miedo. “Que ella cruce ese umbral, no para escapar, sino para representar a millones, enviaría un mensaje que ningún comunicado diplomático puede igualar: Venezuela sigue viva en quienes jamás aprendieron a rendirse”.
Estrategias en mesa
“Saldré a Noruega, pero le prometo a los venezolanos que regresaré tras recibir el Premio Nobel”, reseña NRKno, de Noruega.
Sin embargo, Tarek William Saab, fiscal general, advierte que si sale fuera de Venezuela, la líder opositora será considerada “prófuga” por estar, presuntamente involucrada en varias investigaciones penales por “conspiración, instigación al odio, terrorismo, así como llamados a invadir el país”.
En la opinión de Estrella Infante, abogada y analista política, el impacto comunicacional del viaje a Noruega sería bastante alto. “Lo importante es dejar sentado que, en varias oportunidades, ha expresado que su lucha es dentro de Venezuela”, enfatiza.
Infante, sin embargo, reconocía la alta expectativa que genera que pueda burlar la seguridad impuesta por Miraflores a su figura y aumentar la resonancia de su discurso. Recuerda que la líder opositora ha demostrado que es una estratega capaz de proyectar varios escenarios futuros.
“Si logró salir de Venezuela es porque tiene un plan claro para ingresar luego. Si sale su voz llegará a muchos más lugares de los que hasta ahora llegó”, advierte en entrevista con Miguel Ángel Rodríguez. En su programa televisivo Con el mazo dando, Diosdado Cabello, ministro de Interior y Justicia, retó a Machado: “Está por verse si es verdad. Ojalá consiga pasaje para viajar”.
