El diario plural del Zulia

Norberto José Olivar publica “El suave coro de los repudiados” y retrata con su original sátira la oscuridad venezolana

En conjunto, los relatos revelan una escritura madura, que se mueve entre lo trágico y lo grotesco, donde lo cotidiano se vuelve alegoría moral. Olivar, con su prosa precisa y su mirada despiadada, compone un retrato de la sobrevivencia y la pérdida en una sociedad deshecha, pero también un testimonio sobre el poder redentor de la literatura.

En “El suave coro de los repudiados”, Norberto José Olivar retoma su lúcida exploración de la decadencia venezolana a través de la ironía, el humor negro y la melancolía.

Este nuevo volumen de relatos, publicados por la editorial de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab) Abediciones —que incluye “Una muerta maravillosa”, “El suave coro de los repudiados”, “La espera”, “La bruja” y “Un cuento de horror porteño”— construye un universo donde la muerte, la fe y la ruina cotidiana dialogan con la cultura popular y la literatura clásica.

El cuento inicial, “Una muerta maravillosa”, narra la historia de un profesor que, sin dinero para enterrar a su madre, la guarda en la morgue universitaria. Desde allí entabla con ella un diálogo que oscila entre la ternura y la crítica feroz a un país desquiciado. En su tono se cruzan el absurdo kafkiano, el existencialismo de Camus y la sátira criolla que caracteriza al autor.

En conjunto, los relatos revelan una escritura madura, que se mueve entre lo trágico y lo grotesco, donde lo cotidiano se vuelve alegoría moral. Olivar, con su prosa precisa y su mirada despiadada, compone un retrato de la sobrevivencia y la pérdida en una sociedad deshecha, pero también un testimonio sobre el poder redentor de la literatura.

El autor de Un vampiro en Maracaibo, El fantasma de la Caballero y Cadáver exquisito, habló con Versión Final desde Buenos Aires, Argentina, donde reside desde hace varios años y así transcurrió la entrevista:

Las dos primeras historias del libro hablan de la dura vida de un profesor. Eso es una realidad dolorosa en nuestra Venezuela. ¿Es una escena posible que un catedrático no tenga dinero ni para enterrar a un familiar?
R: Más que una escena posible, es cotidiana. El profesor universitario, el maestro, nos hemos convertido en parias de la sociedad venezolana y de la revolución bolivariana. Hay muchas historias ocultas que algún día conoceremos y entonces, solo entonces, algunos no podrán evadirse de lo que ha sucedido. Y no poder enterrar con dignidad a un familiar será lo menos que consideraremos.

¿Cuánto de experiencia real hay en esos matices oscuros de los relatos? ¿Se ha sentido trastocado por esas tensiones venezolanas o son más ejercicios intelectuales?
R: Respondemos a las pulsiones de nuestro tiempo. Es inevitable. Incluso estando lejos del país, no podemos escapar de esa vorágine que consume a los venezolanos a diario. Pero al escribir, transformas la calamidad en pensamiento y tratas de ver con qué conecta eso a lo que intentas darle cierta estética que la haga comprensible. Y no puedes echarte a llorar.

¿Y el humor negro? ¿Somos buenos los venezolanos con el humor negro?
R: El humor negro es una forma de suplicio elegante. O quizás una especie de cura o analgésico. O también, por qué no, una forma de llanto. Es algo a lo que te rindes irremediablemente.

Lleva varios años fuera de Venezuela. ¿Lo siguen persiguiendo los demonios del país atormentado?
R: A diario. En la distancia se hacen más estridentes, más burlones y erosivos.

¿Es más fácil escribir dentro de Venezuela, con todas sus taras como sociedad, o escribir desde fuera?
R: Pasé dos años y algo sin poder escribir. Sentía que no estaba en mi lugar. Pero la muerte de mi padre, el 20 de febrero de 2024, me sacudió por completo, y el duelo me llevó a escribir sobre él como una forma de mantenerlo vivo. Esa novela-duelo me hizo considerar otra pérdida: mis amigos y la fuente de soda Irama (me gusta llamarla fuente de soda). Entonces escribí una novela breve sobre ella y cómo terminó siendo un espacio de ficción. Es otra novela-duelo esta. Son dos pérdidas cruciales para mí. Ojalá esos libros puedan ser leídos. Versión Final publicará la novela sobre Irama en 2026, en formato digital, para brindar mayor acceso y de forma gratuita.

¿Qué más se le antoja extraño y con qué ha podido ajustarse en su nueva ciudad?
R: Es difícil. Buenos Aires comienza a colarse en mis escritos, pero también a fusionarse con Maracaibo, como si pudiera transitar de una a otra con solo cambiar de acera. Es la posibilidad que solo pueda darte la literatura.

El próximo miércoles 26 se presenta la obra a las 2:00 de la tarde en el Café Spot UCAB BNC y allí hablará el escritor zuliano, acompañado por Ricardo Ramírez Requena y Argenis Monroy.

Sobre el autor zuliano

Norberto José Olivar (Maracaibo, 1964) es narrador, ensayista y profesor universitario. Autor de obras como Un vampiro en Maracaibo, El fantasma de la Caballero y Cadáver exquisito, su narrativa combina historia, humor y pensamiento filosófico. Con El suave coro de los repudiados, confirma su lugar entre las voces más singulares y lúcidas de la literatura venezolana contemporánea.

 

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