Bajo un cielo con fuegos artificiales, la Chinita recorre las calles en su 316° Aniversario
En un ambiente de fervor y devoción, miles de fieles se congregaron este 18 de noviembre para rendir homenaje a la Virgen del Rosario de Chiquinquirá, conmemorando 316 años de su renovación milagrosa.
La festividad, que comenzó con una emotiva eucaristía, culminó con una procesión que recorrió las principales calles de la ciudad, uniendo a los devotos en una manifestación de fe y agradecimiento.

La misa, presidida por monseñor José Luis Azuaje y celebrada en la Basílica de Chiquinquirá, estuvo marcada por el fervor. Con la imagen de la Virgen, adornada con flores y luces, avanzó por las calles acompañada de miles de devotos con rostros llenos de esperanza y gratitud.
A medida que la imagen de la Chinita fue sacada de la basílica, un cielo estrellado se iluminó con una lluvia de fuegos artificiales que llenaron la noche de luz, simbolizando la alegría y el júbilo de los zulianos ante la presencia de su Reina.
Este año, los fuegos artificiales incluyeron una presentación especial en 3D, diseñada por la empresa Gallo Verde, donde corazones brillaban en el cielo, creando un espectáculo visual único que reflejaba el amor y la devoción de la comunidad.

El recorrido fue un mar de devoción, donde los servidores de María, quienes han dedicado sus vidas al servicio de la Virgen, encabezaron la caminata.
La procesión estuvo también acompañada de varias bandas, grupos y coros musicales que embellecieron el ambiente y elevaron aún más la emoción de los presentes. La música, las oraciones y el canto de los fieles formaron una sinfonía que se unió al fervor popular.
Este año, un detalle que destacó en la imagen de la Virgen fue el manto que lucía, el cual llevaba una imagen especial: los primeros santos venezolanos, el doctor José Gregorio Hernández y la madre Carmen Rendiles. Ambas figuras, símbolos de fe y dedicación al prójimo en Venezuela, estuvieron presentes en el manto como un homenaje a su vida y obra.

Este acto de fe se convirtió en un momento de reflexión y también de cumplir con promesas, pues muchos devotos aprovecharon esta ocasión para rendir tributo a la Virgen por los milagros que consideran que han recibido a lo largo del año. En cada paso, los fieles reafirmaban su devoción y gratitud por la protección y los favores recibidos.
El evento no solo fue una manifestación de fe, sino también una muestra de la unidad y el amor que los habitantes de la región sienten por su Virgen del Rosario de Chiquinquirá. 316 años de renovación milagrosa fueron celebrados con la esperanza de que su protección continúe iluminando la vida de todos los zulianos, como un faro de fe y esperanza.

