Venezuela se ubica entre los países con menor libertad digital del mundo, según Freedom House
La crisis de derechos digitales en Venezuela se ha profundizado hasta convertir al país en uno de los entornos más represivos de América Latina. Así lo advierte el nuevo informe de Freedom House, que documenta cómo la censura, la vigilancia y la persecución de activistas en internet se han vuelto prácticas sistemáticas del gobierno de Nicolás Maduro.
Según la organización, el espacio digital venezolano se ha transformado en una extensión del control político. Los usuarios enfrentan bloqueos frecuentes de portales informativos, monitoreo de redes sociales y arrestos por expresar opiniones críticas. El caso del activista Nelson Piñero, condenado a 15 años de prisión por publicar mensajes contra el gobierno, es descrito como uno de los ejemplos más graves del año.
Freedom House señala que Venezuela figura entre los países donde la libertad digital se deterioró de forma más pronunciada. El país comparte esa categoría con Kenia y Georgia, naciones que también registraron censura y represión durante protestas ciudadanas.
En Venezuela, el acceso a la información depende cada vez más del control estatal. Sitios independientes como Efecto Cocuyo, El Pitazo o Runrunes han sido bloqueados en distintas etapas, y el uso de VPN o redes privadas se ha vuelto una herramienta de supervivencia para periodistas y ciudadanos.
Freedom House advierte que el gobierno utiliza operadores de telecomunicaciones estatales y privados para aplicar bloqueos selectivos o ralentizar el tráfico de datos durante momentos de tensión política. También denuncia que el monitoreo de redes sociales se ha convertido en una política de Estado, dirigida a disuadir el disenso y a crear un clima de autocensura.
Aunque el informe muestra avances puntuales en países como Bangladés o Nigeria, América Latina experimenta un retroceso general. Venezuela y Nicaragua lideran la lista regional de entornos digitales más restrictivos, seguidos por Cuba.
Freedom House destaca que, en estos países, la represión digital está directamente vinculada al control político. La persecución de usuarios en redes sociales, el uso de leyes contra el “odio” y la manipulación informativa a través de cuentas automatizadas se han convertido en mecanismos rutinarios de propaganda y censura.
El organismo también advierte que nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial y los sistemas de verificación de identidad digital, podrían consolidar aún más la vigilancia estatal. En Venezuela, donde las instituciones judiciales carecen de independencia, estas herramientas podrían fortalecer la persecución de voces disidentes y la manipulación del discurso público.
Freedom House concluye que, sin una transición política y sin garantías de independencia institucional, la libertad en internet en Venezuela seguirá deteriorándose, afectando no solo la expresión ciudadana, sino también el acceso a información veraz y la capacidad de organización civil.
Internet en Venezuela ya no es un espacio de libertad, sino un instrumento más del poder”, resume el informe.
